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3 sept. 2010

ORACIONES Y AFORISMOS DE SAN VICENTE PALLOTTI

San Vicente Pallotti 
NOTA:  Las oraciones y aforismos, que aquí se ofrecen, tal vez no se presten al tipo de oración común. Han sido tomadas de los escritos de san Vicente Pallotti y, por lo general, no quieren ser reflejo de la literatura religiosa o de la piedad popular del siglo XIX. Son los pensamientos y los movimientos de un alma sola ante Dios que, en el coloquio con el creador, descubre todo lo que quisiera ser para complacerle a él. Por tanto, esta selección se presenta como un instrumento de ayuda a todas las personas de nuestro tiempo, que quieren unirse íntimamente a Dios en la oración.

Tomado de: OREMOS EN COMUNIDAD (Oraciones Palotinas)
Unión del Apostolado Católico
Vitoria-Gasteiz
1997

Mi casa es casa  de oración,
y así la llamarán todos los pueblos.
(Is.56,7)

Todos ellos se dedicaban
a la oración en común,
junto con algunas mujeres,
entre ellas María, la madre de Jesús,
y con sus hermanos
(Hch 1,14)

EL AMOR DEL ALMA QUE TIENE SED DE DIOS
A) Dios mío, quisiera haberte amado y amarte por toda la
eternidad, en cada instante, con todo el amor que hubo,
hay y habrá, y podría y debería existir en el tiempo y
en la eternidad, con todo tu amor infinito.
OOCC X 225-226

B) Tú, Jesús mío, obraste prodigios con tu amor pra atraerme a mí,
infinitamente indigno. Hazlos de nuevo, para ser todo tu amor. Jesús,
María, ayudadme; estoy desesperado. No sé amaros cuanto debo.
OOCC X 226
C) No puede vivir, Jesús mío, quien no ama. Todo el amor de la eternidad y, si
fuese posible, de infinitas eternidades sea el mío de cada instante por toda la
eternidad. Por infinitas eternidades que todo se dé por perdido en el amor.
Y que no haya otra cosa que todas las llamas de amor. La pasión, Jesús mío,
y los dolores de Maria sean mi libro de toda la eternidad;
todo fuego y llamas.
OOCC X 226-227
LA VENERACIÓN DE LA CRUZ 
Jesús, pobre y rebajado, desconocido y  despreciado, odiado, calumniado,
perseguido, abandonado por los hombres y tentado por el demonio, traicionado
y vendido a un precio vil,
ten misericordia de nosotros.
Jesús, afligido hasta la muerte, arrastrado y atado
con sogas y cadenas, vestido con un manto de oprobio e ignominia,
insultado, acusado, condenado injustamente y propuesto a Barrabás,
ten misericordia de nosotros.
Jesús, despojado y desnudado con infamia, flagelado hasta la sangre, abofeteado y escarnecido, coronado de espinas y saludado por mofa, ensuciado a salivazos,, golpeado, ultrajado y burlado,
ten misericordia de nosotros.
Jesús, cargado con la cruz de nuestros pecados y de las maldiciones del pueblo, clavado
en un leño infame entre dos ladrones, saciado de oprobios, de dolores y  de humillaciones
extenuado y deshonrado ante los hombres,
ten misericordia de nosotros.
Oh dulcísimo Jesús mío, que te has dignado sufrir por amor nuestro una infinidad de
oprobios y de humillaciones incomprensibles,imprime profundamente en nuestros corazones
la estima y el amor a los desprecios sufridos por ti y un ardiente deseo de imitarte en tu vida humilde, pobre, laboriosa, beneficiosa y  despreciada. Así sea.
COMPASIÓN
Quisiera ser
alimento para saciar a los hambrientos,
vestido para cubrir a los desnudos,
bebida para refrescar a los sedientos,
licor para fortalecer el estómago de los débiles,
suaves plumas para reposar los miembros cansados,
medicina y salud para curar las dolencias delos enfermos,
luz para iluminar a los ciegos espirituales y corporales,
vida para resucitar a todas las criaturas mortales,
para que, volviendo a vivir sobre esta tierra,
obren maravillas para gloria de mi Dios,
de mi Padre, de mi creador,
de mi bien, de mi todo.
OOCC X 115
22- CONSEJOS DE MARÍA A SUS HIJOS
A) Cuando adviertas de haber faltado y de no haber
hecho exactamente cuanto te he sugerido, no te turbes,
no dejes el deseo ardentísimo de la mayor santidad.
Humíllate. Vuelve a humillarte más aún. Y
Dios te pondrá remedio con su gracia.
OOCC XIII 234
B) Mira, oh alma religiosa, que mi  Hijo ha dicho:
"Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia,
porque serán saciados". De parte de Dios, la santificación
prometida a quien tiene este hambre y arde de esta sed es sin medida.
La medida la pone la criatura con sus indisposiciones. Sea, pues,
grande tu hambre; sea tu sed ardentísima, para que avances
en la santidad. Y no dudes, que Dios te saciará.
OOCC XIII 211-212
OOCC VIII 408-409

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