GEO TOLBAR MIS VISITANTES DE HOY

22 dic. 2010

NAVIDAD

Aquí nací yo, la fecha no importa.
Se ha elegido para festejar mi nacimiento, el día en que el Sol brilla con más intensidad. En honor a mi Padre, que  me enviaba como Luz al Mundo.
En aquéllos días las fechas no se medían como hoy.
Se relacionaban con hechos importantes para la vida de los pueblos, por ejemplo: cuando mis padres en la tierra debieron subir para cumplir el decreto de ser "censados".
Por lo tanto, como imaginarán mi fecha no fue importante.
No sabían que en mi Mi Padre cumplía la Promesa hecha a Abraham.
Sólo fui un nacimiento más para la inmensa mayoría de las personas.
Salvo algunos, que supieron discernir el milagro de los tiempos y siguiendo las señales que mi Padre desde el Cielo había marcado para mi llegada, aferrándose a las profecías iniciaron el camino hasta encontrarme.
Fue grande su impresión, al ver que aquél que había sido anunciado y prometido como "Rey de Reyes", "Salvador del mundo", se acurrucaba en los brazos de una joven en medio de la paja de un establo.
No cabían de su asombro, pero supieron igualmente reconocer los signos y dieron crédito y fe a lo que mi Padre desde el Cielo por medio de sus  profetas había anunciado.
Yo era aquél que habría de venir. Y en mi se cumplirían todas las profecías, incluso la de mi nacimiento.
Y aquí estoy, rodeado del amor inmaculado de mi Madre, y de José, quién me amó desde el primer momento en que supo la Verdad del que tendría entre sus brazos.
Hoy me hacen pesebres, unos más impresionantes que otros, pero no se iguala al que  nací.
Ese seguirá en mi corazón por la eternidad.
Allí todo era perfecto.
Todo era señal de que una historia nueva comenzaba para la humanidad.
Mi Padre, lo había anunciado. Su hijo, el Verbo encarnaría en una virgen. Y se llamaría Emmanuel.
Porque estaría desde entonces y para siempre entre nosotros a través de mi.
Yo aprendería a caminar y  caminaría en medio de su pueblo.
En ese establo, estaba todo lo que sería fruto de salvación.
Los seres más indefensos, los perseguidos, los que trabajan sin descanso, los que saben leer en los signos de los tiempos y creen en la promesa, los ángeles, quienes serían santificados con mi Resurrección, los animales, vegetales, naturaleza toda (visible e invisible), la creación entera. Todo estaba allí junto a mi cuando nací.
Con el tiempo llegó mi hora. La hora de darme a conocer y en mi al Padre. La hora de hacer conocer La Verdad, de enseñar a los hombres que siendo Dios estaba en medio de ellos como Hombre para hacer visible al Padre y entregar su Amor infinito a todos.
Traer el Don mas preciado, que es la esencia que nos une al Padre y a mi en una trinidad perfecta, comunión de Unidad: El Amor.
Hoy como ayer buscan sin cesar la felicidad.
La buscan sin buscarme a mi.
Pero el Amor que me une al Padre, me une a todos los hombres por igual. Aún a aquél que no me conoce, aún  a aquél que me rechaza o me niega o que habiéndome conocido hoy se ha apartado de mi.
Y espero. Espero que día a día muchos a través de otros me den a conocer.
Yo soy tan real como tu. Tu viniste al mundo y tomaste cuerpo y caminas entre los hombres. Yo también.
La historia habla de mi.
Formé parte de ella.
Caminé por estas tierras.
Padecí hambre, dolor, cansancio.
Trabajé junto a mis padres.
Tuve la gracia de tenerlos, tal vez no como tu.
Pero si tu corazón lo anhela, aquí estamos Tres en la Unidad del Uno, para entregarte la felicidad y el sentido a tu vida que tus padres no pudieron darte cualquiera sea el motivo. Cuando yo nací, ya no había más necesidad de "profetas", Mi Padre ya no hablaba por sus bocas,  Su Palabra, el Verbo, Yo, estaba aquí.
Era él en mi quién se comunicaba como hombre a otros hombres.
También muchos hay que no han comprendido, que el amor que en mi se expresaba, lo abarcaba todo.
Por eso y no estando dividido, perteneciendo a la Unidad de mi Padre con el Espíritu Santo, no podía amar por separado.
No podía amar a unos sí y a otros no o tal vez un poco menos o de forma diferente.
El Amor que me abraza y del que formo parte es "TOTALIDAD", a diferencia de ustedes mis hermanos por adopción, creados a imagen y semejanza, yo no fui concebido en el seno de mi madre por la unión de ella en el amor con José, encarné, quiere decir, Yo el Verbo, La Palabra divina misma, tomé carne y me revestí de ella, a través del Espíritu Santo que mi Padre hizo posar sobre María.
Al revestirme de carne pude caminar y vivir entre vosotros como uno más de ustedes, pero sin olvidar jamás mi verdadero  origen que el Padre me fue revelando primero a través de mi madre, María y luego a través de su propia palabra,cuando me unía a Él en mi oración solitaria.
¿Cómo entonces, si el Amor me abarca y abarca a todos desde mi  por igual, podría amar por encima de mi propio amor, a una mujer y no a todos por igual? Mi naturaleza divina y  no sólo humana me lo impiden. Me negaría a mi mismo si amará limitadamente.  
Y hoy se cumplen ya más de 2010 años de mi nacimiento  en ese pesebre.
Es mi mayor anhelo poder nacer en cada uno de ustedes.
Sí,  en ti que me estas leyendo a través de este medio que llaman "cibernético", deseo poder amarte sin límites.
Los límites que cada día me pones de una u otra manera.
Deseo fervientemente mostrarte y darte a conocer a Mi Padre.
Nunca pierdo las esperanzas.
Siempre en mi nace un nuevo sueño: que un día me dejarás amarte! Nunca dejo de soñar, confío plenamente en la Promesa de mi Padre cuando le pedí, antes de morir, que no perdiera uno solo de todos los que él me había confiado.
Estamos próximos a encontrarnos.
Yo ya no en el Pesebre, sino, habiendo Resucitado, en medio de todos vosotros, para amarlos hasta el fin. Que LA PAZ sea con vosotros.

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