GEO TOLBAR MIS VISITANTES DE HOY

18 ene. 2011

LA AMISTAD, EL TU Y EL YO, LUEGO EL NOSOTROS

LA AMISTAD, EL TU Y EL YO, LUEGO EL NOSOTROS

Gracias Señor por tirar de mi, siempre a pesar mío
y con esto que soy.
Gracias por tu Amor Incondicional
a pesar de yo no serte fiel a ese Amor
que siempre estás dispuesto a dar.

REFLEXIÓN EN VOZ ALTA
La Amistad.

¿Qué siento que es este término?
Confianza.
Creer en el otro

Estar seguro de que somos aceptados tal como somos.

Tenemos defectos, millones!!!!!!!!

Tenemos virtudes, en mi caso bastante pocas!
Sólo una: soy lo que ven. No miento sobre mi misma. No muestro lo que no soy. A mis amigos y a los que no lo son, no pongo excusas.

Tal vez no puedan aceptar lo que soy, con todas mis carencias y defectos y pocas virtudes.

Pero a un "amigo!,y con mayúscula!, a un hermano: jamás pongo excusas. Soy eso que soy. Pero con lo que soy y no puedo ser más, soy honesta. Franca. Sincera.

Si me dejan acompaño. Puedo entender que no me "entiendan". Pero soy esto que soy. Yo he aprendido a no pedir del otro lo que no es. Lo que no puede dar en el momento en que no puede. Yo tampoco puedo muchas veces. La vida que vivo es lo que soy.

Yo creo en las personas. No desconfío de lo que me dicen o muestran. Al contrario, muchas veces me han dicho que creo demasiado fácilmente, que confío demasiado y no me doy tiempo para ver. Jamás creo que un amigo me "ponga excusas".

Soy esto que soy. Con todas mis carencias.
Pero no dejo de amar por ellas.
Amo con todos mis defectos.
¿Me equivoco?, SI.
Muchas veces.

Ahora, no siempre!

Y en esto no estoy equivocada.
La amistad se basa en la "CONFIANZA", En no creer que el otro puede ponernos "excusas". Si te amo, que necesidad de excusarme tengo. Si sé o creo saber que vas a aceptarme tal y como soy. Tal y como te acepto.

¿Tú siempre en la amistad has guardado el tiempo necesario siempre, siempre, para el otro, y no lo has puesto en lo que en ese momento te ha sido de gran urgencia en tu vida?
Que ésta vida nos lleva tiempos que si los meditaramos tal vez no son más importantes que las "personas", es cierto.

Pero no te lo lleva a tí.? ¿ Y cuando te lo lleva, no crees que tienes motivos y no excusas?

Cuantas veces un amigo me ha dicho: has comprado mal y demás, si no tenías con qué. Y esto es dirigir la vida...

Tal vez no pueda entender los motivos del otro, y tal vez pueda tener razón, pero si mi amigo me lo dice y lo ve así: "¿siempre tendrá la razón?", y cuando lo dice: me lo dice porque con todo su amor, aunque se equivoque en su enfoque, me está dando con amor cómo sería mejor de no haberlo hecho. Tengo que sentir que: ¿me dirige la vida?

La amistad se basa en la "certeza de la honestidad del otro".

Si no hay ni esta "confianza,ni esta certeza", en que se basa "la amistad".
Si soy "amigo", "hermano", acepto al otro como es. No soy juez. No lo mido con mi vara y le reclamo cuantas veces uno cuantas veces yo. Siempre siento que está. Siempre siente que estoy.

¿Cuántas veces nos apresuramos a señalar en el otro, lo que de pronto el otro no entienda, si no se lo digo?

¿Y si no se lo digo, por qué, luego reclamo?
¿Qué me he callado y no trasmitido de lo que estoy pasando?

Es un tiempo, dónde, lo que diga, y sienta pasa por mi percepción de los hechos.

Y éstos tal vez no son lo que parecen ser.
Nuestras percepciones de lo que sucede en la vida de "nuestros amigos" no siempre es la que tenemos. Muchas veces es todo lo contrario.

Podemos sentir que hemos sido abandonados, pero esto no ser cierto.

Nos hemos puesto a pensar, ¿ si en esto que sentimos, muchas veces, nuestras propias necesidades no se han interpuesto con motivos valederos?.

En tiempos de guerra, y éstos lo son, porque vivimos en luchas permanentes contra el tiempo y la cobertura de miles de problemas y de situaciones complejas, es donde se muestran con mayor perspectiva "nuestras carencias" y en otros "sus mayores virtudes".

Yo soy de las de las "carencias". En la vida no puedo ser otra cosa que muchas veces lo que soy. Pero en mi "amor hacia el otro", nunca pongo "excusas" y muchas veces doy el tiempo que el otro me deja. No sólo el que yo tenga. Porque también muchas veces, el otro no tiene tiempo, o no lo hace o no puede. Y no son excusas, son sus realidades.

¿Deja de ser mi "amigo" al que amo con el alma, por esto?

La guerra y la fiera batalla que vivimos, se plantea, en la "gestación de un pensamiento de descreímiento del otro". Ya no confiamos más en lo que nos dice. Aún cuando jamás nos haya dado motivos para ello. Traspasamos nuestros miedos e inseguridades al otro. Y no nos deja ver que tal vez, "lo que yo crea", no es lo que "estoy viendo" y menos "lo que es".

Hace unos días atrás, alguien muy sabio: mi hermana de sangre, porque Dios me ha regalado otras hermanas, me dijo o mejor dicho, dijo: "este ha sido un año en el que lo que decimos es entendido al revés de lo que dijimos", se dice "a", se entiende "z", ya ni siquiera "b", lo que nos haría más cercanos. Si no lo que nos distancia más. La comunicación parece continuar en esos mismos términos.

Y además, salen de nuestras bocas, y la de nuestros amigos, sentimientos que han estado reprimidos. Que han sido callados. Y esto se ha tornado en una fuente de "gusanos que socaban buenos sentimientos", y destruyen todo a su paso. Es como la plaga de las langostas que azotó a Egipto en su momento, todo destruyó a su paso.

Hoy parece que esa "plaga" se llama "yo creo lo que pienso y siento" y porque lo creo y lo siento, entonces concluyo: Es verdad!

Y ya no escucho más. Me encierro en mi propia verdad. Y termino todo lo que hay. Cierro mis puertas y me voy. Dejo todo atrás. Ya no importa nada ni nadie. Sólo mi "verdad" oscurecida por mis sentimientos de lo que creo ver en el otro. Y como en el otro veo "excusas" ya no confío. Veo desde mi desconfianza. No desde tal vez, la incapacidad del otro para hacer otra cosa que lo que hace. Pero no miente.

He tenido hechos constatables de su "mentira". Entonces sí, la certeza de la desconfianza es válida.

Ahora, ¿"mi amor", si esto ha ocurrido y a sido así, es lo suficientemente fuerte para superarlo?

Y aún en el peor de los casos, ¿puedo amar a ese ser humano tal y como es?

O, ¿lo voy a amar en tanto me pueda dar lo que yo creo que tiene que darme?

No tengo muchas virtudes.
Más bien muy pocas.
Porque soy miedosa.
Porque soy tal vez demasiado apasionada al decir las cosas, y más cuando me duelen y no son ciertas. Y hasta cuando me equivoco.
Porque soy bastante obsesiva y si se me quiere considerar: hasta castradora por el miedo de que pase algo que por mi negligencia dañe a alguna criatura humana como animal. (Si todavía me falta aprender a "soltar" ese es el término que usan los psicólogos. Que a la hora de tener que vivirlo ellos mismos, ese "soltar" muchas veces mal pueden hacerlo, pero lo exigen de los demás), me falta aprender a "Confiar más en el hacer de Dios".

Grave tema, que lentamente he ido teniendo que aprender. A que yo no soy Dios. Y que Él va a cuidar lo que deba cuidar, aunque de pasar tenga que vivir el dolor de una pérdida, de la que yo pueda sentirme responsable.

No suelto "Los amores", no puedo. Siempre, aún frente a los que se van, creyendo que yo he sido su causa y tal vez lo sea, no dejo de amar.
Esa es yo creo mi única virtud.
Lo que me hace ser honesta.
Y no poner "excusas".
Amo incondicionalmente.

Porque Dios me ha enseñado que así me ama él, y él ha puesto en mi esa clase de amor.

Que haya situaciones o dichos que me duelan hasta partirme el corazón y los huesos, sí, más jamás dejaré de amar a aquél que me ha mostrado Dios como "mi hermano/a", "mi amigo/a", "mi compañero/a" aunque ya haya dejado de estar junto a mi.

Y si a alguien le he faltado, porque en su necesidad, no he estado, no puedo pedir perdón, porque si así ha sido, ha sido porque no he podido hacer otra cosa. Porque no ví su necesidad. Entonces ¿cómo puedo querer dirigirle la vida a nadie, y menos poner excusas?

Yo confío en las personas, por principio en todas. He tenido ladrones en mi casa, que hasta diciéndome que lo son, yo creo en ellos cuando me dicen que se han reformado. ¿Por qué desconfiar?, tal vez sea cierto. Quién soy yo para descreer lo que me dicen, si no me han dado motivos para ello.

En la amistad, jamás he dado motivos para que se descrea de mi veracidad, con todos mis defectos. Esa es mi única virtud.

De pronto, no me pueden aceptar como soy, porque no puedo cumplir con las expectativas que se han hecho de mi. Pero esto es lo que soy. Y siempre estoy trabajando sobre mi misma y mis dificultades. Aún cuando todavía no pueda con muchas de ellas.

Esto es para mi la palabra "amistad", aceptar al otro con todo lo que es y como es. No lo que yo creo debería ser o vivir. Sino tal y como es.

Y jamás olvido el amor que me han dado.'
Pero también doy amor y lo he dado.
Tampoco he tenido tiempo para el otro.
Tampoco el otro ha tenido el tiempo para mi.

Ni yo cuando me necesitó.
Ni él siempre que yo lo necesité.
Sí en las urgencias.
Sí en las situaciones que desde un lado y el otro se han considerado extremas.
Pero en lo cotidiano, en lo que transcurre diariamente, cuanto tiempo nos dedicamos los unos a los otros, o más bien muchas veces, esperamos que el otro esté cuando yo tengo tiempo o me digo: tengo que hacerme tiempo.

Y en ese momento: ¿ el otro, está en el mismo momento? ¿Sabemos que está pasando o proyectamos lo que creemos le está ocurriendo desde nuestra manera de mirar su vida?.

Creo definitivamente, que proyectamos nuestras personalidades sobre los demás y luego éstos no pueden cumplir con nuestras expectativas. Porque en realidad no lo estamos viendo al otro, tal y como es, con todas sus carencias y virtudes, sobre todo sus carencias, sino, desde nuestra visión del otro. Y no es lo mismo.

Tal vez tú puedas dar, lo que el otro no puede.
Tal vez el otro pueda dar, lo que tú en tus momentos no puedes.

Y sólo el "amor verdadero" basado en la certeza de la honestidad y la confianza que tenemos sobre el otro puede hacer que esta vida que nos lleva a los tropezones, supere todo desentendimiento y prime lo importante: La Persona y el Amor que nos inspira.

Gracias a mis amigos.
Gracias a mis hermanos.

Gracias a Dios por aceptarme y amarme con lo poco y lo algo que pueda tener.
Y mi plegaria es: Señor enséñame a amar. No desde mi mirada del otro, sino, desde la tuya.

Amén.




No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Todos tus comentarios son bienvenidos, las opiniones más divergentes expuestas con respeto siempre pueden encontrar un común enriquecimiento.