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22 ene. 2011

SAN VICENTE PALLOTTI, UN VISIONARIO

San Vicente Pallotti

"OPÚSCULO"
SOBRE EL APOSTOLADO CATÓLICO"
Manual Espiritual
de San Vicente Pallotti,
recopilado por
Schulte.

Escrito en la segunda mitad del año 1835, "La Sociedad del Apostolado Católico", erigida en Roma en honor y bajo la protección de la inmaculada Madre de Dios María santísima, Reina de los Apóstoles. Dirigida a procurar la multiplicación de los medios espirituales y temporales necesarios y oportunos para reavivar la fe y reencender la caridad entre los católicos y propagarla en cualquier parte del mundo, para que más prontamente sea un solo rebaño y un solo pastor.
APOSTOLADO CATÓLICO:
Nuestro Señor Jesucristo ha dicho que el reino de los cielos es semejante a un tesoro oculto en le campo; y aquel que lo encuentra, lo guarda. Y por la alegría que experimenta, vende en seguida todo lo que tiene y compra aquel campo. Considere aquí cada católico que Jesucristo quiere entender por tesoro cada medio de vida eterna; por consiguiente, cada obra buena. No todas las obras buenas son del mismo valor.
(Para continuar leyendo este increíble y maravilloso "librito" [Opúsculo]
en la sección "PAGINAS", lo encontraréis bajo el título
"TESORO" "OPÚSCULO sobre el Apostolado Católico"
"Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti... y al que tú has enviado, Jesucristo" (Jn 17,3)
La Sociedad del Apostolado Católico que milita bajo la protección de la Reina de los Apóstoles, María santísima, está instituida en Roma para procurar la multiplicación de los medios espirituales y temporales oportunos para reavivar la fe y reencender la caridad entre los católicos y para dilatar el reino de Jesucristo en cualquier parte del mundo, a fin de que haya un solo rebaño y  un solo pastor, según la predicción del divino Redentor. Habrá un solo rebaño y un solo pastor. (Jn 10,16). Esta [Sociedad] pide a cada uno, que forma parte de ese rebaño, que reciba el presente opúsculo para sacar provecho de él de cualquier modo posible. Es verdad que no faltan buenos libros de óptimos autores. Mas, el presente [librito] se ha creído oportuno para infundir en el ánimo de los fieles el espíritu de la Sociedad, para que cada uno se disponga a contribuir en cuanto pueda a las obras de la misma. Pues, tales obras son las que han procurado hacer los Apóstoles, a costa de una vida inmersa en los padecimientos y sellada con el derramamiento de la propia sangre, sacrificando la misma vida. Y antes que todos [participa] la excelsa Madre de Dios (gran Madre di Dio) a fuerza de un atormentador martirio, por el que llega a ser no sólo la Reina de los mártires, sino también de los Apóstoles. Porque por encima de los Apóstoles ha procurado en su condición, de cualquier modo posible, la dilatación del reino de Jesucristo. Por eso, a cada uno que le place adquirir el mérito de apóstol para gozar de la gloria por toda la eternidad, le interesa tanto sacar provecho del presente opúsculo, como le interesa que se disponga el mérito que desea adquirir. Para sacar provecho conviene que cada uno se reconozca indigno de la gracia que ha necesitado, tanto más que s.Dionisio Areopagita nos advierte que, entre todas las perfecciones divinas que Dios comunica a sus criaturas, la más divina es aquella, en virtud de la cual, la criatura coopera en la salud de las almas. Mas, con confianza y perseverancia la pida [cada uno], seguro de obtenerla, para la mayor gloria de Dios y para la eterna salvación propia y de los demás. Finalmente, reflexione cada uno, justo o pecador, que el procurar la salvación de las almas es la obra más preciosa de misericordia; y por tanto, la más segura para obtener misericordia y la propia santificación. Recuerde cada uno las palabras de s.Agustín: "¿Has salvado un alma"?  -de modo que el Hombre-Dios Nuestro Señor Jesucristo, habría creído bien empleada toda la obra infinita de la redención también si la hubiese debido llevar a cabo por una sola alma-, cuál será la importancia de la propagación de la fe, que trata no la salvación de una sola alma, sino de pueblos enteros, provincias, reinos; así commo de millones y millones de almas que, de generación en generación, se multiplicarán cada día hsta la consumación de los siglos. Y por eso, ¡cuánto más sabiamente serán empleados todos los talentos de los hombres, toda su potencia común, nobleza, doctrina, artesanía, profesión, relaciones, riquezas y obras personales [buenas], oraciones, mortificaciones, etc,para procurar de cualquier modo posible la propagación de la fe en cualquier parte del mundo! Pero, ¡ LA MIES ES MUCHA Y LOS OBREROS SON POCOS!.
¡Oh, los millones de almas que viven sepultadas aún en las tinieblas del error por falta de fe! No sólo en las vastas llanuras de Asia y en las abrasadas arenas de África, sino también en otras partes del mundo y en los mismos límites de Europa. Mas, ¡cuán pocos son aún los operarios y los pregoneros evangélicos llenos de espíritu apostólico! Basta pensar en las circunstancias de los tiempos. Nos las presentan puntualmente corporaciones religiosas, aún no restauradas en todos los reinos y por todas partes escasas de número, y un clero igualmente disminuido.
Estas [circunstancias] persuaden a primera vista de que los obreros son pocos, poquísimos. Y aquí, ¿quién no ve la suma y urgentísima necesidad de orar al dueño de la mies para que mande [envíe] obreros a hacer la recolección?
ERES EL LOCO DE AMOR

¡Dios mío!
Tú eres amor infinito, misericordia infinita. me perdonas si me atrevo a decir en viva voz: ERES EL LOCO DE AMOR Y DE MISERICORDIA POR MÍ.
Pues, en todo momento y siempre, desde toda la eternidad, piensas en mí y derramas sobre mí los infinitos diluvios de gracias, de favores, de dones, de misericordias, de todos tus infinitos atributos, todos infinitamente misericordiosos. Y siempre - ¡Oh Padre, Oh Hijo, Oh Espíritu Santo!- me nutres y me alimentas con toda tu substancia, esencia, propiedad, acciones divinas y con todos tus infinitos atributos. Y siempre más me destruyes y me aniquilas en mi ser malvado y cada vez más me transformas todo en todo tú mismo.
Y todas estas acciones de tu amor y de tu misericordia las obras de día y de noche, ya vele, duerma, coma, beba, pasee, piense en ti o no piense en ti. Y tú, Jesús, también cuando yo no pienso en ti, en los sagrados altares que hay en todo el mundo, tú igualmente te sacrificas por mi. Y en los sagrados altares donde moras sacramentado, siempre me esperas y ardes de infinito fuego de amor, para darte tú mismo por entero a mí, y siempre con plenitud infinita.
¡ Oh mi Dios! ¿Qué haré yo a la vista de tu amor tan inefable y de tu infinita misericordia? ¡Dios mío! Yo, nada puedo. Pero te ofrezco toda la vida santísima de Jesucristo, nuestro Señor.
¡Oh bienaventurada y sacrosanta Trinidad!
Te ofrezco tu misma vida eterna y la vida de María Santísima y de todos los ángeles y santos. Y para suplir mi defecto, por amor a Jesús, a María santísima, a los ángeles y a los santos, date gloria, date alabanzas, date bendiciones y date gracia a ti mismo infinitamente.
¿Y qué sé yo?
¡Dios mío, eres todo, todo, todo!
¡Dios mío, soy nada, nada,nada,nada!
¡Dios mío, Padre mío, Amor mío infinito!
¡Venid, oh ángeles y santos y criaturas del Universo!
¡Venid a adorar al Amor infinito, al loco de amor!
Venid, adorad, bendecid, admirad,alabad, agradeced, ensalzadlo a él eternamente
y más allá aún.
Cantaré eternamente las misericordias de Dios,, por los méritos de Nuestro Señor Jesús y
por su infinita misericordia.
22 DE ENERO
SAN VICENTE PALLOTTI
UN VISIONARIO

Dios vive en mí
[texto de Pallotti]
¡Dios mío!
Por tu infinita misericordia obra en mí como si en el pasado, en el presente y  en el futuro yo no hubiese estado ni estaría nunca en el mundo, sino como si tú hubieses estado solo. Renueva, ¡oh Dios mio!, el prodigio de tu misericordia en todo momento. Destrúyeme entero a mí con todas mis obras. Y obra tú en mí y en todos con tu gracia, como obraste y puedes obrar personalmente. Por eso, en todo momento y siempre: Ya no vivo yo, sino en mi vive el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, Dios todo por su piedad y misericordia, por los méritos infinitos de su mismo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, y por los méritos y la intercesión de la bienaventurada Virgen María, y de todos los ángeles y santos, ahora y perpetuamente.

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