GEO TOLBAR MIS VISITANTES DE HOY

11 feb. 2011

SED DE DIOS

SED DE DIOS
Hay veces que nos detenemos en lo que éramos, y ya no somos. Hemos ido avanzando en el camino y de pronto nos damos cuenta que ya hemos recorrido un trecho que puede parecer en un instante como insólito. No hemos percibido ¿cómo fue que llegamos desde ese ser "niño", hasta nuestro hoy "adultos", "adultos mayores o cómo queramos llamarnos para no decir: "hemos crecido". En un instante nuestra memoria se vuelve atrás y por momentos añoramos "nuestro pasado", nuestra juventud, nuestro ayer. A mi me suele pasar lo contrario. Por lo general, pienso: "¿qué huebiera sido de mi sin haber transitado lo que caminé?". ¿Dónde estaría hoy, sin mi ayer tal y como lo viví? . Me he equivocado y mucho. Y sigo equivocándome. Pero sin esas equivocaciones de mi pasado, mi hoy no estaría construyéndose en Cristo. En Él que por mi ayer me permitió mi hoy, mi "sed de Dios". Esa sed que se remonta al pasado, cómo cuando recuerdo el "pesebre"en que nació Jesús. Mi "pesebre" fue mucho más cómodo que el que Jesús tuvo, y sin embargo,  aún así a veces me olvido de "CUANTO TENGO QUE AGRADECER". Sí, cuánto tengo que agradecer. Me planteó, no el agradecimiento de la boca, sino, del hacer. ¿Cúanto Señor no hago, pudiendo hacer?, pensando en mi propio cansancio, en mis huesos doloridos, en un sin fin de tonterías, que si verdaderamente mirara a mi alrededor y viera a través de "tus ojos", vería, de manera nueva. Me sentiría siempre feliz por sentir mis huesos, por saber que pueden seguir haciendo, que deben seguir haciendo mucho más de lo que hacen. Por llevarte a todos lados, por entregarte con mis manos a otras manos. Señor cuanta falta de "verdadera sed hay en mi", que digo: tener "sed de ti". Pero siento cuando así pienso, que tampoco tendría la "sed que hoy tengo de tí, aunque incompleta todavía", sin que tú hubieras estado en mi pasado y en mi hoy sin yo percatarme aún de tu presencia. ¡Cuánto amor nos regalas!, y no nos damos cuenta. Hoy he querido hablar de mi, porque, creo que así como a mi, a muchos nos pasa. Y que en lugar de juzgarnos, y sentirnos "solo culpables", y quedarnos ahí, si miramos con tus ojos, "nuestra mirada" se haría nueva, y avanzaríamos el siguiente trecho del camino, entregando más nuestras manos y acariciando más con nuestras palabras. ¡Gracias Señor por mi hoy, que fuiste construyendo conmigo en mi ayer!

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