GEO TOLBAR MIS VISITANTES DE HOY

28 abr. 2011

MI PASCUA, TU PASCUA

¿POR QUÉ LA ÚLTIMA CENA?
¿ POR QUÉ EN MI PASCUA Y LA TUYA?

LA PASCUA DEL SEÑOR

Desde mi sentir, la Última Cena, representa en mi corazón, el "llamado de Jesús a unirnos en su Amor". Durante lo que acontece en esos momentos, o mejor dicho, lo que aconteció en ese momento, porque ya sucedió hace 2011 años atrás, es la vivencia de lo que es toda nuestra vida.
En cada uno de esos momentos, nuestra vida de hoy, la actual, no la de Jesús ayer, sino, la nuestra hoy a través de Él ya Resucitado y el que vivió cada instante ese día junto a los suyos, se representa.
En la Última Cena, Jesús ya sabía lo que habría de sobrevenir. Desde la traición de Judas, la de Pedro, y hasta su propia pasión y muerte.
Conocía a cada uno de todos los que allí se encontraban junto a Él. Eran sus Discípulas y Discípulos. Eran sus hermanos y hermanas. Eran integrantes de su futuro cuerpo.
Sin embargo, si vemos que esto que aconteció en la vida de Jesús hombre pleno, y en conocimiento de su Misión Salvífica como Dios en la tierra, sucede a cada instante hoy, podemos reencontrarnos en cada uno de todos aquellos que estuvieron presentes.
Hoy cada uno de nosotros somos todos ellos. Incluso Jesús. Cada uno de nosotros nos configuramos con Judas, con Pedro, con Juan, con María Magdalena, con María y Marta las hermanas de Lázaro, con Juan, Santiago, y con el propio Jesús. De todos ellos participa nuestra vida.
Por eso para mi, esta Última Cena en dónde Jesús se entrega a todos, para regalarnos su Vida, lo que nos devolverá la vida propia, la vida en nosotros, es el momento culminante antes de su muerte en la Cruz. Incluso más que su Resurrección. ¿Por qué incluso más que su Resurrección?
Para mi corazón y mi experiencia del encuentro con mi Dios y mi Señor Jesucristo, con Jesús, es en ese acontecimiento que veo reflejada toda mi vida. Allí puedo ver cuan grande es el amor de Dios por mi. Por nosotros todos, sin diferenciación, sin distinción y sin exclusiones. Allí están todas nuestras actitudes. Allí estoy yo y toda mi vida. Allí se encuentra Jesús derramándose en ella a pesar de mi misma. Allí Jesús me saca de mi condición de esclava y me hace libre. Allí a pesar de mirarme a los ojos y darme de comer, sigue amándome sabiendo que lo voy a entregar miles de veces. Que mi traición será una realidad en tantas y tantas oportunidades. También sabe de mi que seré como Pedro, que habiéndole dicho una infinidad de veces que lo seguiría hasta la muerte, que sería capaz de dar mi vida por él, al primer escollo, sucumbo y lo niego. Y antes del canto del gallo, tomo conciencia de mi incapacidad de amar profundamente. Ya ni siquiera como él nos ama, sólo, algo más que enamoramiento, amar con profundidad y constancia. Pero también se que me he puesto en el lugar de María, a sus pies, escuchando todo cuanto tiene que decir. Eligiendo ese momento por encima de muchos otros, más también soy como Marta, el mundo, la actividad, el quehacer se interpone la mayoría de las veces y elijo esto último, a lo que María eligió y reconoció. Mi persona también se recuesta sobre el corazón de Jesús y busca su amparo, su consuelo, lo llama y le pregunta. Y Jesús como a Juan le responde. Me responde, me consuela en su corazón. Allí en la Cena, también a pesar de mi misma, recibo la necesidad de ser quién sirve y no a quién servir. Allí se hace presente Jesús en mi corazón. Y cómo Pablo dijera: es en ese momento en que Cristo vive en mi y yo ya no vivo en mi. A diferencia de Pablo, todavía soy una parte de todos ellos y mucho de Judas y de Pedro. Pero también busco ser como María, aceptando que soy débil y me dejo arrastrar como Marta, y que el Espíritu Santo soplando donde quiere puede hacer de mi, de toda esa conjugación de encuentros y desencuentros, un ser nuevo. Un ser al que Jesús se entrega, sabiendo lo que soy en este momento y mis posibles caídas, e idas y venidas porque quiere amarme con su Loco Amor Eterno. Ese amor que nos quiere hacer "Nuevos", que anhela "Devolvernos la Plenitud de lo que es la Vida", que busca constante e incansablemente saliendo a nuestro encuentro "Regalarnos la Paz", no esa paz que es un vaciarnos del mundo para vivir en la nada, sino, esa Paz que viviendo en el mundo junto a todos nuestros hermanos, a todos los que nos reflejan y en todos donde nos encontramos, estemos llenos de su Amor para entregarlo a todo lo que nos rodea.
La Resurrección tal vez el hecho más importante sin lugar a dudas, es hoy una certeza. Por eso digo que habiendo ya acontecido en Jesús y habiendo sido elevado a su condición de Cristo, el saberme salvada, me hace ir más a encontrarme y ver mi vida de ayer y de hoy y la de mañana reflejada en la Última Cena.
Mi Pascua, y tal vez la tuya puedan todavía en esta Cincuentena Pascual que tenemos por delante hasta Pentecostés, encontrar cada una de nuestras partes internas viéndonos en cada acto, gesto, opción, decisión de cada uno de quienes compartieron esa Cena con el Señor y pedir a Jesucristo, Cristo Jesús, nos envíe su Espíritu Santo, y nos haga Nuevos.
Feliz Pascua
Feliz Cena del Señor.
Feliz Resurrección.
¡Cristo Resucitó!
¡Por nosotros Resucitó!
¡Por mi Resucitó!
¡Por ti Resucitó!

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