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22 may. 2011

LAS PROFECÍAS Y SU REVELACIÓN



LAS PROFECÍAS Y SU REVELACIÓN
Me preocupa la repercusión que toman en estos tiempos las profecías. Lo que provocan o pueden provocar.
Hoy todo se mezcla. Las profecías de San Malaquías sobre los posibles Papas antes de lo que todos llaman el fin del mundo o fin de los tiempos -que no parece ser lo mismo-, con las profecías supuestas interpretadas a partir de los códices encontrados de los Mayas, con los sueños y revelaciones en sueños que recibía San Juan Bosco, con la opinión de la Nasa acerca de su investigación de la actividad del sol y su repercusión tanto en la situación global del planeta tierra como en las conductas y formas de llevar la vida actual en las personas, sus desequilibrios, la violencia, la confusión, y con la responsabilidad del calentamiento de la tierra.
Con un Jesús que abducirá a las personas que estén en condiciones de ser salvadas.
Con hermanos mayores provenientes vaya a saber uno de que planeta del Universo que han alcanzado el nivel de conciencia que parece que será necesario alcanzar antes del 21 o 23 del próximo año, aunque hay quienes establecen la fecha entre el 2012 y el 2017.

Con la literalidad del Libro del Apocalipsis y la segunda venida de Nuestro Señor Jesucristo y de todos los acontecimientos terribles que acontecerán antes de que esto suceda como castigo de Dios por la forma de vida actual.
Por eso adjunté links en la sección Profecías y sus verdades. Allí veremos cómo todo se confunde, se toman como premisas verdaderas de vida y desde ellas se deciden futuros de vida.
Es realmente preocupante la incertidumbre y la verdadera certeza sobre la vida espiritual a la que nos enfrentamos. 
Me dirijo no sólo a los que no son creyentes cristianos o católicos, sino, a los propios católicos o cristianos. A nosotros, a los que decimos creer en Jesucristo. A los que nos llamamos católicos o cristianos. 
Nos parece preocupar más todo cuanto desde cualquier lugar se dice sobre Jesús y lo que nos aguarda, que lo dicho por él mismo en su palabra a través de las escrituras. La falta real de vivencia de Jesús es lo más preocupante en estos tiempos. Nos mueven como hojas en el viento con una gran facilidad. No es que dejemos de llamarnos cristianos o católicos, sino, que además de decirnos tales nos subimos a estos carros de la revelación de profecías sin a veces siquiera indagar cual es su orígen, su contexto y quién es que las revela o da a conocer e interpreta.
Creo que nos estamos enfocando en situaciones que desde mi sentir no tienen relevancia, dichas por quien hayan sido dichas y expresen un futuro sea éste cual sea.
Creo verdaderamente que debemos mirar nuestro hoy y basarnos en él para proyectar un futuro posible.
Si las profecías anuncian acontecimientos terribles o no, no lo sabremos hasta haberlas atravesado.
Lo fundamental para la humanidad es lo que hagamos hoy con todo lo que tenemos de responsabilidad en los acontecimientos de nuestro hoy.
Si cualquiera va a movernos el piso con la facilidad que hoy nos lo mueven, no importa lo que suceda mañana, ya está importando lo que nos sucede hoy y lo que estamos haciendo con nosotros y con los otros al entrar en toda esta confusión, donde mucho hay de gran comercio y oportunismo, y tras todo esto una sutil manipulación para desviar la atención del verdadero mensaje cristiano.
Nuestra Iglesia Católica tiene una gran responsabilidad en todo esto, la vocación primaria de ella en su existencia no es otra que la Evangelización o sea llevar el mensaje de la buena noticia a todas partes y formar en la verdadera fe. En la que enseñó Jesus mientras estuvo entre nosotros.
Pero todavía tenemos mucho de fariseos y de seguidores acérrimos de la Ley dada a Moisés, cuando la Promesa fue dada a Abrahan y se cumplió plenamente en Jesús muerto y resucitado por el Padre.
Yo no se nada de teología, y en verdad cada día me interesa menos. Creo que si bien puede ayudarnos a comprender muchas verdades, no es lo esencial para reencender la fe, la verdadera fe.
Si no podemos transmitirla, es porque no hemos vivido a Jesús en un encuentro íntimo y personal en primer lugar. Y al transmitir lo hacemos sin la verdadera razón de nuestra existencia y esto no permite que el Espíritu Santo toque a nadie. Y no hay teologías que conviertan corazones, la conversión le pertenece a Dios, y sólo la vivencia personal de Cristo es la puerta que abre a esa posibilidad. Luego sí, todo el conocimiento acrecienta la sabiduría de saber quienes somos como hijos de Dios y cuáles son los verdaderos fundamentos de nuestra fé, pero no hay mayor poder que la transmisión que surge del corazón y deja actuar al Espíritu Santo. Luego la opción, la decisión le pertenece al otro. 
¿Qué más da si tal o cual profecía dicen esto o aquéllo, si en verdad no sabemos donde estamos parados ni quienes somos ni en que está basada realmente nuestra creencia, ni cuál es nuestra certeza y dónde se deposita nuestra fe?
Jesús mientras estuvo entre nosotros lo ha dicho todo. Nos ha mostrado su forma de vivir y la ha enseñado, creemos en él y en cómo vivió. Lo que nos trasmitió es más que suficiente para que la humanidad pueda vivir como verdaderos hijos de Dios. Nos regaló todo cuanto necesitamos para llevar esto adelante entregándonos el Espíritu Santo.
Es ahora que debemos pararnos frente a nuestras realidades y pedir al Espíritu Santo nos asista en la apertura a la fé. La fe no nos pertenece es un don gratuito, todos la recibimos, es una elección nuestra darle paso o negarla.
Y de la Iglesia ( que la conformamos todos los que nos decimos católicos y cristianos) transmitir esa experiencia de fe que vamos viviendo día con día. Y no guardarla para nosotros. La fé se vive y por esa vivencia es posible darla a conocer en la forma en que vivimos y funcionamos.
Que Dios Espíritu Santo nos asista y nos ayude a todos a despejar la verdad de la mentira.
  

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