GEO TOLBAR MIS VISITANTES DE HOY

21 may. 2011

LAS PROFECÍAS

LAS PROFECÍAS DE LA MUERTE

Nada nuevo bajo el sol. Siempre ha habido y habrá quienes anuncian profecías. 
La palabra profecías proviene de profetas -anunciadores de la palabra de Dios a su pueblo- 
Hoy, los profetas son agoreros o gurúes que saben fecha y hora. 
Antiguamente cuando Dios hablaba a su pueblo y lo hacía a través de sus profetas, les recordaba  que viviendo sojuzgado por otros pueblos se habían olvidado del amor de ese Dios en el que creían, y que a pesar de ese olvido, los seguía amando y que nunca estaban solos ni abandonados.
Hoy los profetas del tiempo del relativismo son agoreros de la muerte. Todos concluyen de cada investigación, sea esta cuál sea: Nostradamus, y hoy los Mayas, que se ha de producir un final del mundo ¡ya!, y que ha de ser invariablemente terrible. Nombran para darle visos de verdad El apocalipsis y dicen porque la Biblia lo dice. Es bueno ver, que es en el único caso en que La Biblia pasa a ser verosímil para estos agoreros del futuro. En todos los demás casos generalmente suelen denostarla, quitarle validez, decir que a la misma se le han extirpado y modificado partes según la comodidad política del vaticano y sus supuestos secuaces.
La profecía de la muerte. Porque en todos estos casos no se anuncia que Dios ama a su pueblo y creación humana y que le trae la fortaleza que necesita para atravesar las circunstancias de vida que nos toca vivir según nuestras propias decisiones. 
 
Se habla por supuesto de cambios de conciencia, de una evolución en la humanidad que nos lleva al comienzo del tiempo de la luz, etc.etc. etc. En realidad, los actuales agoreros sólo dicen de lo que nada saben ni entienden. Yo no pretendo entender. Ni me pongo en agorera, porque el propio creador no ha dicho cuando sucederá el último advenimiento de su hijo. En cambio parece ser que en estos tiempos que corren y en cada cambio de siglo que se ha producido, hay quienes no sólo saben la fecha, año y casi hora de cuando se habrá de producir el supuesto fin del mundo y el nuevo comienzo: ahora llamado - del cambio de conciencia-, sino, que además saben que hemos de ser abdusidos - subidos- por los supuestos hermanos mayores, que no serían otros que aquéllos que hayan podido alcanzar ese grado de conciencia que los haría de alguna manera especiales frente a otros que quedaríamos aquí muriendo irremediablemente y sin salvación posible
.
Nada más contradictorio con el decir y enseñar de Jesús, ni con su propia vida; quién vino en la más absoluta pobreza para demostrar que venía para todos la salvación, así también cuando elevó la condición de la mujer que no era nada, que vivía en estado de esclavitud; como a elevar la dignidad de los desterrados del pueblo que eran las viudas, los huérfanos y sobre todo los enfermos. Él, Jesús, revolucionó el pensamiento acerca de cómo Dios ama, destruyendo el pensamiento farisaico de ese entonces. Jesús no va a abducir a nadie, ni ninguno vamos a experimentar sorprendentemente un cambio de conciencia que  permita ir a una mayor comprensión y mayor conocimiento. 
Nuestro cambio de conciencia si así se le quiere llamar debe producirse en la vivencia cotidiana de nuestro hoy. De nuestro actual presente. 
El hombre siempre ha querido colocarse en el lugar de Dios y obtener el conocimiento que le pertenece sólo a Él por ser el Creador y a Jesús-Cristo, Hombre y Dios por ser el Verbo creador encarnado en la tierra.
La realidad es que la mayoría de nosotros tiene un vago conocimiento vivencial de Jesús, del verdadero Jesús, no del que inventamos, del que creamos a nuestra imagen y semejanza y según nuestra conveniencia y comodidad.
Por eso padecemos los sufrimientos y sentimos que es Dios el que nos los hace vivir y muchas veces hasta creemos con absoluta certeza que es Él quién nos envía esas pruebas de terribles sufrimientos para demostrarle... ¿qué?
Dios nos ama con locura infinita, lo ha demostrado en todas y cada una de las oportunidades. Él envía manos que actúan en nombre de Cristo para producir actos de salvación permanentemente.
Nosotros somos las manos, los pies, los brazos, los ojos, las piernas de Cristo. Somos su cuerpo. Pero no unos sí y otros no. No unos han de salvarse y otros no. 
La abducción que manifiestan hoy, o la supuesta elevación a un nuevo plano de conciencia del amor, del que serán salvados o pasaran a ese nuevo estado o plano sólo aquéllos que hayan sido capaces de vivirla, es una simple y sencilla mentira. Mentira porque esto nos deja en el mismo lugar en el que estamos. No nos modifica. No nos cambia. No hace que vayamos a Cristo como nuestro Dios y único Salvador. El que dejó firmemente establecido con su forma de vivir y sus enseñanzas cómo debemos vivir para poder vivir el amor del Padre.
Estamos ya transitando uno de esos tantos días de profecías de la muerte, en mi país son las 6:53 PM y mi vida sigue transcurriendo como cada sábado. 
No he experimentado ningún cataclismo en mi país (Gracias a Dios por ello), no ha sucedido nada extraordinario, más allá de que se anuncian nuevas lluvias a partir de la noche y para todo el día de mañana Domingo.
Luego tendremos que enfrentar al calendario Maya. O lo que es mejor: a los que dicen saber y entender lo que eran sus creencias y sus pronósticos astronómicos-religiosos. De un pueblo sabio sin lugar a dudas, pero politeísta. Que tenía su calendario según las festividades que realizaban a los distintos dioses de acuerdo a las necesidades de sobrevivencia que deberían enfrentar.
Yo digo ante esto como Mafalda ante el crecimiento del pueblo chino:¡ Paren el mundo que me quiero bajar!
Ante todos estos vaticinios me pregunto: ¿ alguna vez podremos esperar a ser sorprendidos por la magnanimidad y el amor inmenso que nos tiene Dios, sin querer pasar a la Universidad sin haber ido a la escuela, ya no digo al liceo?
También me surge preguntarme: ¿ Cuál es la necesidad que tenemos los humanos de anticiparnos a los sucesos que habrán o no de sobrevenirnos antes de la llegada final de Cristo? 
¿Sabemos o entendemos acaso que quiere decir el Apocalipsis con la Segunda venida del Cristo?
¿Comprendemos que significa el Juicio final?
¿Cuándo se produce ese Juicio final?
¿ A que se refería Jesús con el Reino de los Cielos está cerca?
¿Cuál fue el propósito de que se introdujera el libro del Apocalipsis en La Biblia y cuál es su verdadero significado?
Yo no me atrevo a anticiparme a ningún acontecimiento en mi vida. Ésta me ha demostrado que todo lo que yo creía por verdadero, era en su mayoría una gran equivocación. Y aprendí que Cristo es mi único Salvador, mi único Mejor Amigo, Mi Señor y mi Dios por sobre todas las cosas. Pero esta es mi vida, y estas mis creencias. No quiero decir que tengan que ser las de otros.
Sí quiero y anhelo hacernos cuestionar sobre todas estas supuestas verdades. Es mi deseo que podamos reflexionar cuál es el centro verdadero de nuestras vidas. 
Sólo tengo una única certeza: Dios nos ama a todos y sin excepciones, y la salvación que Cristo trae es para todos y sin exclusiones.
No hay un otro tiempo, cada uno recorre el camino que tiene por delante a su manera y según sus creencias, pero lo dramático de nosotros los humanos es no saber cuál es nuestro tesoro, porque entonces no sabemos donde está puesto nuestro corazón.
Y es nuestro corazón el que marca el rumbo. Dirige. Enlentece, frena, o levanta y modifica. Según cómo es el tesoro donde hemos depositado toda nuestra esperanza.
Allí está la mejor de todas las profecías.
Allí toda la transformación de conciencia.
Allí toda la gratitud por el amor que recibimos.
Allí toda nuestra verdad.
Que estas sean todas nuestras profecías, las que nos renuevan la vida. Las que nos dicen todos los días: tienes una nueva posibilidad, no te sientas abatido, ni creas que debes ser otro que no seas tú mismo para que se te ame. Las que nos han demostrado que lo que nos aguarda a pesar de todo sufrimiento vivido nos dará lo mejor que jamás hasta ahora hemos vivido. No podemos ni siquiera imaginarlo, menos comprenderlo y aún menos augurar lo que no conocemos.
Cristo es para mi el tesoro donde anhelo esté puesto mi corazón. Y el Amor del Padre es la única profecía en la que pongo toda mi certeza y mi fe. Creo en el amor que Cristo tenía al Padre y el amor que Cristo nos trasmitió departe de su Padre. Creo en la salvación de cada día. Es en mi presente con Cristo a mi lado en el que depósito mi confianza.
Lo demás..... es como la profecía anunciada a todas voces y colocada en todas partes en inmensos carteles, una mas que no tiene veracidad.
La última profecía ya la trajo Dios Padre en su Hijo Jesucristo, cuando Dios encarnó, tomo cuerpo humano y habló, dijo todo lo que debíamos saber. Él es mi profecía, su vivir, su andar, su decir, su ver, su amar.
Para todos aquellos que gustan de investigar les dejo algunos links donde poder encontrar más información acerca de todas estas profecías y sus verdades.
Búsquenlas bajo el nombre PROFECÍAS Y SUS VERDADES.
Gracias a todos por su paciencia para leerme ya que no sé expresarme escuetamente. Tampoco sé expresarme oralmente en forma sintética. Necesito de imágenes, expresiones de mi corazón para transmitir lo que me gustaría decir. En fin. Perdón por mi dificultad en ese sentido y gracias una vez más por vuestra paciencia. Y que Dios, Cristo y Espíritu Santo nos ayude a poner nuestro tesoro en Él (trinidad) y allí estará nuestro corazón. Y con Él la felicidad verdadera y no efímera.

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