GEO TOLBAR MIS VISITANTES DE HOY

25 sept. 2011

EL AMOR HUMANO Y EL AMOR DIVINO

EL AMOR

Hace unos días escuche en un programa de televisión , en una entrevista, que una persona decía que lo que se había "roto", a pesar de querer unir las partes rotas, éstas permanecerían rotas. Que nada las podía volver a unir. Sólo permanecerían pegadas. Pero rotas.

Viendo está imagen que pertenece al cuadro del Hijo Pródigo, me pregunté ¿es así, lo roto permanece roto?.

Y luego de mirar bien y volver a ver, me nació un rotundo NO.

El hombre desde la visión del hombre, el hombre desde un corazón sin DIOS, sí puede permanecer en lo roto.

Pero un ser que ha puesto su mirada en Jesús, y a través de Él ha podido ver al Padre, puede en él, en el ser donde algo se ha roto, poner lo necesario para unir.

 No somos nosotros, sino Él, el que es capaz de unir lo que se ha roto. Y de hecho, esto es lo que el Hijo, Jesucristo ha venido a traer al hombre: El verdadero Amor que siempre es capaz de unir aquello que está separado.

En la parábola de la oveja perdida, creo que justamente, Dios nos enseña a buscar lo que hay roto y poniéndolo a Él en medio, sanar y hacer nuevo, uniendo lo que está roto.

Rotos estamos todos, sólo Dios nos une. ¿Cómo entonces creer que lo que se ha roto pueda permanecer roto?

Si no experimenté nunca el amor de Dios, entonces, lo roto permanecerá roto. Si lo he vivido, por gracia y no merecimiento alguno, entonces Él me unirá de nuevo a Él, por lo que lo roto es imposible que permanezca tal, sólo podrá volver a unirse, ha nacer de nuevo, como algo nuevo.

 El Amor del Padre, en Jesucristo nos ha devuelto el pegamento necesario para unirnos a Él, en ese amor unirnos a aquello que se ha roto.

 Y ya no entonces estará pegado, sino vuelto a unir. Un mismo árbol, una misma raíz, un mismo tronco y luego nuevamente hojas verdes y futuros frutos.

En ese amor del Padre, Jesús, nos ha unido a Él y por eso, nos ha unido a todo lo que tenemos roto.
Muchas veces todo se nos rompe, dentro y fuera. Pero siempre existe en nosotros ese libre albedrío que nos propone elegir, UNIR o permanecer en lo ROTO.

Quién elige unir, permite a Dios hacer lo suyo en uno y entonces podremos decir como San Pablo: Es cristo quién vive en mi y no yo ya vivo en mi.

Si por el contrario elegimos permanecer en lo roto, entonces nos habremos alejado del amor que une y permaneceremos en el mundo del odio, la muerte y separados de la Vid que da vida y todo lo hace nuevo.
 Que los que sienten que lo roto permanece roto puedan con Dios abrirse a un corazón nuevo y una mirada nueva.
Que Dios nos bendiga a todos con ese Amor que todo lo roto lo une y nos une. El odio y la separación no construyen. Sólo el amor, el respeto, el mutuo darse, el compartir, nos hace poder alcanzar algún día el ser llamados verdaderos hijos de Dios. Que así Sea.

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