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2 dic. 2011

ADVIENTO, UN NACIMIENTO A LA CERTEZA DE LA VIDA

ADVIENTO

Ya ha comenzado un tiempo nuevo. El tiempo del Adviento.
Muchas veces nos encontramos ya casi sin fuerzas, o perdidos. No sabemos que hacer, ni donde estamos parados.

Hemos construido muchos planes, y el año se ha ido. Los planes no se han concretado. Tal vez algunos, sólo han podido dar comienzo.

Muchos hemos perdido seres que amamos. Y en muchos el consuelo de saber que existe la vida eterna prometida por Jesús, no es suficiente.

Nuestra fe flaquea ante vivencias que nos sorprenden, ya porque nos acercan a la muerte, ya porque nos dejan mal parados frente a un trabajo, o bien porque no hemos podido resolver aquello que se ha derrumbado en nuestras vidas.

En mi corazón, Adviento es la promesa cumplida.
Aún cuando en mi camino flaqueo y mi corazón muchas veces tiene miedo. Sin saber muchas veces la causa de ese miedo. Tal vez miedo a mayores pérdidas. Habiendo tenido tantas, el temor no me deja. 

Sin embargo  Adviento es para mi un signo de resurrección anticipada.
Aún antes que la Pascua.

Adviento me permite soñar con lo nuevo que Dios me depara. No sé qué sea esto nuevo, sólo que es nuevo. Y así mi alma se regocija pensando y soñando con todo un mundo de posibilidades que Dios me abre en este caminar diario hasta su nacimiento.

Adviento me lleva a reflexionar en mi vida pasada; en la pasada cercana, y en la lejana. Puedo ver con mas distancia todo lo que he vivido. Desde esta visión, recuperar momentos que viví y que a pesar de haber quedado en el pasado, en este tiempo se reeditan. Muchos me traen cierto dolor, otros me dicen que todo lo vivido hasta hoy, es lo que ha hecho posible quien soy.

Adviento, ¿Y quién soy?

Soy una persona nueva. Nací en el adviento pasado, recorrí el camino de la pasión, llegada la Pascua, resucité de mi misma; el Espíritu Santo se derramó miles de veces diariamente sobre mi y Jesucristo me fue guiando a cada paso hasta mi hoy.

He aprendido mucho, pero aún me falta mucho camino por hacer junto a Jesucristo y su Espíritu Santo.

Me he equivocado mucho, y tantas como me he equivocado, el amor del Padre me lo entregó cada vez Jesucristo al abrirle mi corazón durante mis charlas de confesión con mi sacerdote y guía espiritual.

Muchas otras he sentido que no llegaba, que mis fuerzas no alcanzaban, y Dios en su amor infinito me ha salido cada vez a mi encuentro y me ha tendido su Mano generosa, en las manos y el corazón generoso de muchos que me ha acercado. Y también de forma misteriosa, en signos y señales de su actuar permanente en mi vida, me ha vuelto a levantar de mis caídas.

Adviento, por tanto recibido, me abres hoy un pensamiento nuevo, que abrá de nacer en un corazón nuevo en Navidad.


Adviento, hoy ya no pienso solo en mi, sino, en todos los que sufren. En todos los que no te conocen mi Señor y mi Dios. En todos aquellos que andan errantes por el mundo, queriendo conquistarlo, sin saber que a cada paso, pierden un día de vida junto a ti. Todos los que no te han experimentado y no saben de tu amor infinito.


Adviento, hoy camino hacia tu nacimiento con la certeza que me das y mi mayor anhelo es "hacer un nuevo discípulo para tus mies", es mucho el trabajo y poco los obreros. Darte a conocer en cada detalle y en cada día, llevarte al corazón cerrado y que Tu Santo Espíritu lo pueda abrir. Permitir que otros quieran ser moldeados como vasijas nuevas, dejando atrás las luces de sombras que el mercado del mundo ofrece en falsos profetas. 


Adviento es para mi corazón, abrirme a Ti, para que tu Santo Espíritu pase a todas las criaturas humanas y vivientes. Sobre todo humanas. Nosotros somos los que concientemente podemos llevarte a todo lo demás.


Jesucristo, que el infinito amor del Padre se derrame por Ti y tu Santo Nombre sobre nosotros, la humanidad entera. Y concédenos la capacidad de saberte seguir. Amén.

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