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28 ene. 2012

COMO VENCER LA MANIPULACIÓN Y EL ABUSO

Cristo en la columna

Pintura del maestro Caravaggio

Como vencer la manipulación y el abuso

¿Cuántas son las veces que nos sentimos a lo largo de nuestra vida, como Cristo en la columna. Tal cual lo ha pintado Caravaggio?

Son infinitas. Y muchas veces ni nos damos cuenta de que ésto está sucediendo en nuestras vidas. Sólo cuando es demasiado evidente, sólo cuando luego de un profundo y largo dolor, alguien, nos muestra la otra cara de la moneda.

En principio siempre tendemos a culparnos. Por supuesto somos partícipes de esa manipulación y abusos de nuestras personas. Participamos a través de el exceso de nuestra sensibilidad que nubla nuestra razón. Y nos dejamos invadir por nuestras emociones.

Nuestras emociones nublan nuestra visión de la realidad que vivimos y en la que estamos sumergidas.

Y muchas veces esta situación surge desde dentro de nosotros, porque o bien queremos convertirnos en salvadores de otros, creyendo que pueden cambiar lo que en sí no pueden si no lo ven; o bien cuando creemos que ese acto de "rescate sobre nuestras vidas que parecen derrumbarse" son verdaderos actos de salvación que provienen de Dios.

A lo largo de mi vida, y creo que también en la muchos de los que me están leyendo esto sucede una y otra vez. Confundimos la voz de Dios y sus actos de salvación, con lo que nos trasmite nuestra propia desesperación, emoción y sentimientos. 

Confundimos "actos de salvación de Dios" con "actos de querer convertirse en salvadores de las personas que se nos acercan y nos dicen: Vine para ayudarte.".

Quién así viene no viene a "ayudarte", en realidad viene a "ayudarse". A sentir que esa es su obra de bien. A ser quien rescata y salva del hundimiento al que viene a rescatar.

Y la pregunta es: ¿Por qué Dios admite esta situación?

Dios no es que admita esta situación ni como medio de prueba, ni como forma de intervención en nuestras vidas. 

Nosotros elegimos esa opción. Decidimos que sí, que es la forma más rápida y sin casi perjuicio para nosotros de mantener lo que no queremos perder y se hunda. No queremos dejar lo que tal vez nos sea necesario para hallar sí el verdadero rescate de Dios. 

Vivir la verdadera "libertad que Dios quiere para cada uno de nosotros" no es fácil y casi siempre resulta dolorosa. Elegir esta libertad implica querer o estar dispuestos a despojarnos de muchas cosas. Cosas que creemos y valoramos como muy importantes. Y este despojarnos nos duele. Y muchas veces nos negamos en aras de un gran convencimiento interno de que no nos despojamos porque es necesario, tal vez para otros y también para nosotros mismos.

Y ahí nuestra gran equivocación, nos convertimos en "rescatadores" y en realidad somos quienes terminamos perdiéndonos en medio de todo ese meollo.

Así comenzamos permitiendo el abuso y la manipulación de los otros sobre nosotros.

En realidad se convierten en lo que en verdad son, aún sin saberlo, "manipulan las verdades, manipulan las expresiones, porque saben todas tus fragilidades y dónde duele", hasta que puedan conseguir la respuesta que buscan. Sin embargo, lo peor en que podemos entrar es en ese juego. Juego de enfermedad. Enfermedad que también está planteada en toda la sociedad en la que vivimos y a la que pertenecemos.

No debemos responder.

Mirando la pintura del maestro Caravaggio, veo cuál es la respuesta: No contestar. No responder. Salirse de la situación, y si es necesario dejar atrás a quién nos manipula, sea éste, familiar, amigo, compañero de trabajo, esposo, vecino, o cualquiera que así actúe en nuestras vidas.

Saben de nuestros puntos más débiles y hacia ellos apuntan. Y muchas veces nos encuentran con las alas bajas y aciertan. Respondemos, hasta con ira y violencia. Nos suman a su propia violencia. Esa es nuestra responsabilidad. No entrar en ese juego.

Callarnos. Dejar que Dios actúe en nosotros, llevándonos lentamente hacia la serenidad y la paz. Al no dar respuesta, la propia violencia que necesitan generar para sostener su "verdad", se desvanece. A veces lleva tiempo. Y lo intentan una y otra vez. Caminan en derredor nuestro, hablando, maldiciéndonos, tratando de generar nuestro punto de debilidad. Responder a ésto es lo que buscan.

La manipulación y el abuso van de la mano. Aunque una y mil veces te pidan perdón. Aunque una y mil veces digan estar arrepentidos, si no hay un verdadero verse a sí mismos, es imposible ningún cambio. Así que no esperes "al cambio", comienza a arreglar tus cosas, pon en orden tus prioridades. Pide a Cristo su Santo Espíritu para que actúe sobre ti y puedas no dar respuesta a lo que buscan y seguirán buscando.

Cristo dará la respuesta. En el límite al abuso y la manipulación. Él te sostendrá aún en aquéllo que valoras y tal vez debas dejar en el camino. Su Amor te cobijará y dará el acto de salvación cuando verdaderamente tu corazón este dispuesto.

Así estoy aprendiendo a manejar "la manipulación y el abuso" de seres que amo mucho y que a pesar de esto son realmente generadores de una "jaula" una prisión que te mantiene sometido. Y a la que sumas como respuesta tu propia responsabilidad al darle como respuesta tu "tratar de defenderte" dando de comer hasta en tu enojo e ira que te produce la tergiversación de todas tus acciones y palabras a lo que en definitiva la propia enfermedad en que estás sumido te lleva a contestar.

No respondas, ruega a Cristo te dé la fortaleza para dejar lo que tienes que dejar y parte junto con él hacia un rumbo nuevo donde te espera y me espera la libertad.

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