GEO TOLBAR MIS VISITANTES DE HOY

11 ene. 2012

Un País posible...

Un país posible.....
Un sueño que se puede volver realidad.

Sustentada en mi creencia en la bondad intrínseca de las personas, más allá de sus errores o fracasos que los vuelvan violentos, irascibles, faltos de creencia; creo en la bondad que en cada uno existe.

Siempre hay en la naturaleza humana un lado "oscuro", pero también un lado "de luz". Esta luz de los seres humanos es a la que debemos apostar.

Hoy si hay sentimientos de frustración o fracaso que llevan a la ira y a la violencia, es debido a que muchos apuestan a ese lado "oscuro" de la humanidad. Lo favorecen. Lo estimulan. 

Hay un viejo "adagio" que dice: "divide para reinar". Y esto ha sido consumado a través de la historia.

Mi propuesta es por eso diferente.
Motivada en los valores profundos de la humanidad, hacerlos cada vez más fuertes. Más manifiestos.

Por ello creo que debemos cambiar.
Cambiar uno es lo primordial. No se puede pretender ningún cambio, si no surge primero en nosotros mismos.

Cambiar nuestro rumbo de construcción de país es lo siguiente.

¿Cómo hacerlo?

Quién no sueña está destinado a la muerte.
Quién no tiene esperanzas, está destinado a matar todo sueño.

El país es como un gran dibujo, como una gran maketa, con diferentes situaciones, estructuras, leyes, corporaciones, etc.

Si quieres modificar algo de todo ello, debes sumergirte en todo lo que ha sido generador de verdaderos valores y aumentarlos. No dedicarte a responder a las "oscuridades" que intentan dividir.

Una mejor formación cultural y educativa es la base de la construcción de cualquier sociedad.
Debemos entonces enfocar nuestros esfuerzos y presupuestos hacia esto.

Ahora no hay formación cultural y educativa válida que se sustente un largo período que no tome en cuenta los factores primordiales: la familia, la educación formal, el deber del Estado, la asistencia generadora de igualdad de posibilidades de acceso a ella.

Un estado laico es esencial, pero respetuoso de las creencias no sólo cientificistas, donde se margina al creyente prácticamente el estado de creerlo "subnormal".

El respeto en la construcción de una sociedad nueva es básico.
Tan básico como la defensa de los valores esenciales.

El valor de la Vida, ¿cuánto vale ésta? y ya no hablo sólo de quienes quieren interrumpir voluntariamente el embarazo, sino de aquéllos que ya no consideran válida su propia vida ni lo que generan a nivel familiar y del entorno el desprecio a ésta.

Si queremos erradicar la violencia, la educación en los valores es esencial.
También es básico el nivel de alimentación que debe tener un niño desde su concepción, dado que ésta influye gravemente en el desarrollo de sus capacidades.

Para ello una mejor distribución del presupuesto es esencial.
Redistribuir no es regalar.
Es generar verdaderas fuentes de trabajo que dignifiquen la persona.

Se comienza siempre "por casa", la ciudadanía debe ver con claridad "lo que sucede en casa". Me refiero a que no puede haber ciudadanos de primera, de segunda y tercera en un mismo centro de trabajo ni en la sociedad. Debe haber ciudadanos que según el desarrollo de sus propias capacidades perciban sueldos que estimulen este desempeño. Y se diferencian según éste desempeño y desarrollo.

Generar el hábito al trabajo y generar el sentido del valor del trabajo es esencial.
Dignificar al más carenciado, no es regalar.
Caridad, no es regalar lo que nos sobra.
Es generar posibilidades dignas.

El sueño debe ser "una verdad que nos conquiste", en el que deseemos ir en pos de ello.

Esta evaluación la extraigo de hechos de la realidad. En la salida de la dictadura, a pesar de las carencias que hubieron en ella, las personas apostaron a "Un Sueño". Creyeron en él y estaban dispuestas a jugarse por él.

Pero si el sueño no respeta a los soñadores, y se disuelve en un montón de "palabras lindas, que en mucho se las llevó el viento" y a las que muchos apostaron a las "oscuridades, porque dividiendo reinarás", los que tienen ese sueño dejan de apostar a él. Pero como es necesidad del hombre "soñar con un mundo mejor", apostará a quién le haga creer en ese sueño. Y así sucedió: el FA generó un nuevo sueño. Y hasta le prestaron el voto para conseguirlo.

Sólo que tampoco este pudo sostenerse. En la división y la generación del resentimiento, no se construyen sueños y menos se sustentan.

Hoy es responsabilidad de todos, y especialmente de los que son llamados a la vocación de servicio como representantes de la voluntad de la ciudadanía para ejercer el gobierno, la legislación, la justicia, demostrar que tienen "un sueño que nos involucra a quienes quieran soñar" y que son "servidores" y no "detentadores del poder, que no escuchan, ni ven, ni viven de acuerdo a lo que expresan".

No somos perfectos, y como tales, tampoco nuestras políticas lo son.

Pero a pesar de ser perfectibles, si es pasible alcanzar un proyecto de vida mejor. Más humano, mas solidario, más respetuoso.

Nos llevará años, no sé; es mucho lo destruido; sí, pero depende de la adhesión que genere en las personas un Proyecto verdadero que las haga volver a soñar, el tiempo que llevará generar los cambios. 

Las personas entienden, no necesitan mentiras; no necesitan aduladores que luego los abandonan.
Las personas tienen el derecho al respeto a sus dignidades.

Él o los políticos que entiendan que no son líderes los que quieren, sino, los que nacen, y que requieren de una característica: servir, servir, servir: el que sea capaz de servir a los demás, de vivir según ese servicio, de generar en el otro el deseo a servir, ese será el líder al que se seguirá.

Lo más urgente en la sociedad actual a nivel país primero, es generar "confianza", "credibilidad".
Sentimiento de pertenencia.

¿ Cómo se consigue?
Siendo sinceros, respetando al otro con nuestros dichos y actos.

Si yo digo "a" para ser creíble debo vivir como "a".

Si diciendo "a" vivo como "b", "c", no soy creíble. Nadie va a depositar su fe en lo que estoy proponiendo.

Y todo lo que hacemos, aún, aquéllo que pretendemos evitar se sepa, cuando vivimos en sociedad, se ve. Y se ve cuando diciendo "a", en nuestra vida personal y cotidiana vivimos "b", pero exigimos "a".

Si decimos que nuestra propuesta es "a" porque creemos en ella, y vivimos según ella, la adhesión es simultánea. Lo esencial aquí, es que para que haya adhesión debemos vivir según proponemos. 

Volver a hacer soñar, es prioritario. El ser humano que no tiene "sueños" está muerto para la sociedad. Y vive sin fe, sin esperanzas. No cree que hay algo mejor para él. No cree en que su esfuerzo valdrá siempre la pena. Así nace primero la rebeldía, la violencia le sigue y finalmente la anarquía.

El exceso de discursos, contiendas, debates sin sentido, que no son capaces de generar fe en un nuevo sueño, están perimidos y llevan a la sociedad al caos. 

¿Están seguros de poder vivir el sueño con el que quieren conquistar a la ciudadanía? Si la respuesta es sí, entonces, deben estar dispuestos a vivir de acuerdo a él.

 La respuesta a que mi sueño se haga realidad, es que crea en él, viva en él y lo haga visible a los demás.

Para que haya adhesión de las mayorías, debe haber un sueño en común que genere una adhesión en común. Un deseo de pertenencia.

Este deseo de pertenencia es vital. Una sociedad que no se siente comprometida, que no siente pertenencia, se disgrega y se desintegra.

Cómo católica, cómo cristiana, mi sueño es el sueño de Cristo, el que vivió y por el que murió. Pero Dios ha dado libre albedrío, y creo, que también en la diversidad, se puede construir un mundo donde el sueño sea el soñar de las mayorías que lo sueñan y al que adhieren y se consagran viviendo en un mundo más humano. 

Está en ustedes, los que han nacido para el servicio de representar a la ciudadanía desde distintos lugares soñar, hacer creíble el sueño y permitirnos hacernos partícipes de él.

Un mundo mejor se hace partiendo de la diversidad hasta llegar a un punto de re-unión de los sueños de la mayoría (vivir con la dignidad de seres humanos y defender el derecho a que todos los vivan) . De los demás se encarga Dios.

Este es un bosquejo de mi análisis de la realidad en que vivimos.



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