GEO TOLBAR MIS VISITANTES DE HOY

20 feb. 2012

EL MUNDO TIENE HAMBRE DE DIOS

Jesús da a Pedro las llaves del Reino

Pintura del maestro Peruggio

El mundo tiene hambre de Dios.
Basta ver a nuestro alrededor, y sentir como en el ser humano nada lo sacia. Aunque busca entre filosofías, ideologías el conocimiento que le falta, nada hay en este mundo que de respuesta a la pregunta: ¿cuál es mi camino?, ¿Tengo hambre, como encuentro mi comida?, ¿Tengo sed, dónde está el agua que la apague?,¿Esto que estoy viviendo, por lo que lucho y me desangro, es todo lo que hay?

Basta ver el lamento de la naturaleza, derramando sudores de sangre, como Cristo en el Monte de los Olivos.
Basta ver el crujir de dientes de aquellos que viven y padecen tanta desolación y miseria.
Basta ver caer los preduzcos sobre las ovejas, morir quietas en el mismo lugar donde el granizo las encuentra.
Basta ver!

Sí, el mundo tiene hambre de Dios, aunque no se de cuenta.

La respuesta: Dios nos ha dado las llaves del Reino.
Dios nos llama a la grandeza de la Gloria de la Vida Plena y Eterna.
Dios esta presente, más nuestros ojos del alma y de los sentidos lo niegan. No quieren ver. No pueden ver.
El mundo se ha dormido en un sin fin de cosas perecederas. No busca su trascendencia.

Pero como en el cuadro pintado por el maestro Peruggio, donde Jesús da las llaves del Reino a Pedro, también a nosotros nos llama a ser "iglesia": constructores de la Vida que Él nos ofrece, seguidores de La Verdad que nos revela, Camino de otros en el Amor que busca la realidad de un mundo que viva en Su Justicia.

Muchos son "luceros" de ese camino. Imágenes de Cristo en la tierra. Nos visitan frecuentemente mostrándonos la forma de llegar a "su casa, donde el vive y quiere compartir con nosotros".
¿Dónde vives Maestro? <<Vengan y vean>> respuesta de Jesús a sus discípulos.
Vengan y vean.

Es la experiencia de su Presencia lo que nos lleva a buscar nuestra trascendencia.
Y allí está: esperando para entregarnos la llave del Reino.
El amor infinito del Padre que se hace carne y alimento en Cristo su Hijo.
Nos abre las puertas de un Reino que vive en su propio Cuerpo.
Deja atrás lo efímero y pasajero.
Deja atrás vanos sueños de riqueza que muere rápidamente.

Nos llama a seguirle y para eso como a Pedro nos regala las llaves de la puerta que colmará toda hambre de amor. Llaves que abren puertas que van hacia la vida, dejando atrás la muerte pasajera.

Hambre tenemos de Dios en el mundo de hoy.
La llave el nos la entrega: ¿hasta cuando no extenderemos nuestras manos para recibirlas? 

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