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4 feb. 2012

La LIBERTAD y el AMOR

Ángel de la Consolación

La Libertad y el amor

Quiero referirme a lo que me ha hecho sentir esta bellísima pintura del Ángel de la Consolación.

Es para mi la más profunda expresión de Libertad y de Amor.

En ella se encuentra Nuestro Señor Jesucristo quién había sido acompañado por tres de sus discípulos (Pedro, Juan y Santiago). Él les había pedido especialmente que lo acompañaran y que oraran junto a Él mientras se retiraba a orar al Padre.

Es previo al momento en que Cristo como Jesús va a ser tomado prisionero y dará comienzo su Pasión., Muerte y Resurrección. Luego de la Cena Pascual, Jesús se retira a orar.

Inició el relato de mi propia experiencia de este amor que lleva a la libertad, y que no hay amor sin libertad, ni libertad sin amor, tratando primero de explicarme a través de lo que me provocan las palabras del Evangelio referidas luego y plasmadas en la pintura del Ángel de la Consolación.

Dice el Evangelio Según San Lucas, capítulo 22, versículos 39 a 44:

Después Jesús salió y se fue como era su costumbre, al monte de los Olivos, y lo siguieron también sus discípulos. Llegados al lugar, les dijo: << Oren para que no caigan en tentación.>>

Después se alejó de ellos como a la distancia de un tiro de piedra, y doblando las rodillas oraba con estas palabras: << Padre, si quieres, aparta de mi esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.>>

Entonces se le apareció un ángel del cielo para animarlo. Entró en agonía y oraba con mayor insistencia. Su sudor se convirtió en gotas de sangre que caían hasta el suelo."

El Evangelio de Lucas confirma los detalles de la pintura. Y dice del ángel: (Entonces se le apareció un ángel del cielo para animarlo). Jesús sufría como pleno hombre en su corazón no su propia suerte, que la conocía, sino la necedad del mundo que negaba a Dios y su Misericordia. Sufría el dolor que por su elección los hombres deberíamos atravesar hasta llegar al encuentro con ese Padre Misericordioso que tanto nos amó que se encarnó Él mismo en la Virgen. Cómo hombre pide al Padre que si es posible: esta suerte pase de largo, pero sí es lo que hará que todos aquellos que les fueron confiados y muchos que creerán en Él  alcanzaran por su mediación la Vida Eterna y la Dignidad de verdaderos Hijos de Dios, que así fuera. Que su muerte fuera la puerta que se abre a la Plenitud de la Vida para todos.

Escucho en las palabras del Evangelio: La Palabra de Dios diciéndonos: Mi amor está y es vuestra la libertad de seguirlo. Creo que la angustia de muerte que experimentó Jesús en el Huerto de los Olivos, expresa el inmenso amor que experimenta por el Padre y por aquellos que el Padre le confió. En ese dolor se derraman gotas de sangre, de Su Sangre, previo anuncio de que por su Sangre surgirá nuestra Salvación.

La aparición del Ángel de la Consolación, no es más ni menos, que la presencia del Padre en su infinito amor que se acerca siempre que hay dolor. Sufrimiento o padecimiento que todo ser humano experimenta. Aquí siento que Lucas quiso dejar demostrado esta cercanía de Dios Padre, haciendo un apartado donde menciona la presencia del ángel que viene enviado del cielo a animar a Jesús. En la pintura se le llama: Él Ángel de la Consolación:, mientras Lucas dice de él que es enviado del cielo para animarlo.

Él ángel es la viva presencia de Dios Padre que se ha acercado a nosotros a través de su Hijo Jesucristo, y no sólo nos trae el consuelo, sino, algo que es lo que hará que nos ponga de pie: ÁNIMO. Viene a animarnos frente a la adversidad. Para que nuestra fe y confianza en Él y a Él no decaigan, sino, crezcan.

Este ánimo cuando nosotros estamos caídos sea cual sea la circunstancia que nos dio por tierra, nos asegura la Liberación. Este acercamiento querido por Dios mismo es la magnitud del amor que al salvar por medio de Jesucristo nos libera de todas las cadenas que nos oprimen y nos vuelven esclavos.

MI PROPIA EXPERIENCIA DE LA LIBERTAD QUE POR SU INFINITO AMOR ME LLEVÓ JESUCRISTO.

Durante mucho tiempo he sido prisionera de mi propia sensibilidad y emociones como me ha dicho mi guía espiritual, un sacerdote al que amo profundamente porque me enseño el verdadero amor de Cristo. De mis propias "cadenas como las llama el Evangelio" o de mis propias "vacas como las llama el Dr. Camilo Cruz".

En cada oportunidad dando pasos más largos de los que podía, iba comprometiendo día a día mi libertad. Pero estos pasos, o bien muchos de ellos, no todos, eran dados basados en el sentimiento de "culpa por no haber hecho esto o aquello, por alguien; o por haber hecho demasiado y no haber medido las consecuencias, etc ."

Estos pasos me colocan en el lugar de los discípulos dormidos, de los que todavía vivimos la vida creyendo que estamos escuchando a Dios y estamos entonces con nuestras supuestas buenas acciones respondiendo a su llamado.

Y tuve que aprender, con gotas de sudor, cuando pude retirarme a orar a Dios; en el silencio de mi cuarto, o abrazada a uno de mis perros Miguel, sentada con él en el patio durante un rato de fresco, que no había estado hablando con mi mejor compañero de camino: Dios. Sino, que había estado hablando dentro mío, conmigo misma. Y escuchando entonces mi propio pensamiento que en todo momento me decía: no puedes, no puedes, otra vez te equivocaste, otra vez caíste en lo mismo, otra vez.... y así me lloraba a mi misma.

Y Dios se presentó, cuando comencé a orar. Cuando comencé a escuchar. Cuando comencé a guardar silencio.

Él se nos aparece de mil maneras, pero siempre lo hace. Siempre responde.

Y se preguntarán: ¿Cómo sé que ahora es la voz de Dios y no la mía propia, cuando tantas veces he creído seguir la de Él y en realidad seguí la mía?

Es que ahora mis gotas de sangre por el dolor sufrido, dan fruto. Crecen y maduran. Me señaló la salida hacia la libertad. Me mostró que podía con Él salir si dejaba de escuchar esa voz dentro mía que no era la de Él. Me trajo la posibilidad de que a mis 53 años pueda volviendo a estudiar obtener un título que me permitirá hacerme cargo de todas las responsabilidades de las que debo hacerme cargo. Dejando atrás las que les corresponde a los demás y también a las que los demás deberán aprender a ver el accionar permanente de su misericordia en ellos.

Y como el ángel de la consolación, vino del cielo y me trajo: ''ANIMO", su Misericordia no resta sin embargo la necesidad de que deba hacer mi propio esfuerzo personal en todos los aspectos: aprendiendo a ver la realidad, dejando que cada uno se haga cargo de sus propias elecciones, teniendo que estudiar fuerte, disponiendo siempre un tiempo para estar con Él y poder ir aprendiendo a escuchar su voz.

Así Dios nos quiere a todos Libres por su infinito Amor.

Amar también es responsabilizarnos por llevar su Amor a todos los que podamos encontrar en el camino, y hoy que estamos globalizados a través de Internet, a todos en todo el mundo.

Batallar por esa libertad y dignidad de nuestros hermanos, es llevarles ese mismo "ángel de la Consolación que desde el cielo viene a animarnos."

Y ese ángel no es otro que la Voz del Padre por Jesucristo quién nos ofrece su Vida para que alcanzásemos la Libertad que por el infinito amor que nos tiene.

Llevar Libertad a un hermano, es darle ánimo y consuelo, certeza de la presencia de Dios en su vida, del amor que siente por él aún en las peores condiciones o bien aún habiendo cometido los peores errores o pecados contra su amor, cuando su corazón siente un sincero arrepentimiento y se une a Él en el amor que experimenta.

Por eso hermanos, todos, busquemos ese tiempo y ese lugar que nos permita que el infinito amor de Dios nos de la Libertad.

Y no dejemos de orar por todos los que están encadenados y sufriendo cualquiera sea el motivo.
Si tienes fe, tu fe te salvará y moverás montañas, las que te liberarán de tus propias cadenas y harán libres a los que están en esclavitud.

Gracias Padre.
Gracias Jesucristo.
Gracias Espíritu Santo.
Gracias Virgen María
Gracias a todos los que has puesto en mi camino, desde los justos santificados, hasta los hombres y mujeres, animales y seres invisibles que vienen en tu nombre santísimo.


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