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10 feb. 2012

LA SALVACIÓN, VIVIR CON FELICIDAD, SALMO 81

Jesús da a Pedro las LLaves del Reino

Pintura del Maestro Peruggio


Salmo 81 (algunos versículos)

No tendrás ningún Dios extraño,
no adorarás a ningún dios extranjero:
yo, el Señor, soy tu Dios,
que te hice subir de la tierra de Egipto.

Pero mi pueblo no escucho mi voz,
Israel no me quiso obedecer;
por eso los entregué a su obstinación,
para que se dejarán llevar por sus caprichos.

¡Ojalá mi pueblo me escuchara,
e Israel siguiera mis caminos!
Yo sometería a sus adversarios en un instante,
Y volvería mi mano contra sus opresores.


REFLEXIÓN:

Entre la imagen del maestro Peruggio de su cuadro "Jesús da a Pedro las llaves del Reino" y los versículos del Salmo 81, siento crecer en mi corazón la grandeza de mi Dios. De este Dios que nos ha regalado todo para nuestra felicidad.

Que ante nuestro sufrimiento, cuando clamamos a Él, responde sacándonos de la opresión y las limitaciones.

Este Dios, Dios Padre, Dios dado a conocer en Jesucristo, que me dice:
<< Si confías en mi, si dejas de amar a "falsos dioses" y escuchas mi voz, libre serás para vivir plenamente>>

Mis dioses falsos, estos que me tienen atrapada en el mundo de la dualidad, éstos en que tanto tiempo he puesto mi confianza y he rendido culto: el control sobre los sucesos de mi vida, la vanidad de creer que yo puedo con mis solas fuerzas dar pasos y rescatar de situaciones a mi misma y a otros, el consumismo de cosas materiales que no necesito y que restan a otros una mejor vida, el querer saber, saber, saber, para decir Yo se, si escucho su voz y contesto a su llamado: el los vencerá en mi y para mi, con su Mano me dará la libertad contra todo lo que me oprime.

Que gozo saber, que Dios el Padre de Jesús, es también mi Padre a través de Cristo. Y que su amor infinito sólo pide de mi: mi confianza en su amor.

Nada más.
Mi confianza en su amor.

Nadie pide menos.
Nadie se goza con tan poco.
Nadie libera con tanta alegría.

Sólo desea de mi, mi confianza en su amor.
Y así como a Pedro, me entrega las llaves del Reino.

Para entrar y vivir la Plenitud de la Vida que Él quiere para mi.
Para entrar y pueda dejar atrás todo lo que me oprime y restringe.
Para entrar y perdonar todo el dolor recibido y generado.
Para entrar y aumentar la dicha de ser amada infinitamente.
Para entrar y derramar el amor que me da.

Por tan poco, todo esto puede llegar a mi.
Por tan poco, puedo ser plenamente feliz.

Sólo desea de mi le abra mi corazón, haga espacio y confíe en su amor.

Se acerca el tiempo donde todo esto se hará posible.
Se acerca el tiempo de Cuaresma.
El tiempo de vida plena.
Se acerca el tiempo donde podemos dejar nuestros lastres atrás.
Tiempo de sacar todo lo que llevamos demás.
Tiempo de hacer espacio en nuestro corazón y en nuestras vidas.
Tiempo de reflexión y diálogo con Él y junto a Él.

Tiempo de aprender a vivir una Vida Nueva.

Felicidad a todos, porque es para todos.

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