GEO TOLBAR MIS VISITANTES DE HOY

21 feb. 2012

Los combates que libra mi alma

La curación del ciego

Pintura de El Greco


Leyendo y volviendo a releer la Epístola de Santiago, capítulo 4, versículos 1 al 3 me he visto reflejada en mis propios combates. Y mis luchas internas.

Sólo a modo de refrescar la memoria voy a transcribir este pasaje de la Escrituras:
"¿De dónde provienen las luchas y las querellas que hay entre ustedes? ¿No es precisamente de las pasiones que combaten en sus mismos miembros? Ustedes ambicionan, y si no consiguen lo que desean, matan; envidian, y al no alcanzar lo que pretenden, combaten y se hacen la guerra. Ustedes no tienen, porque no piden. O piden mal, con el único fin de satisfacer sus pasiones.


Reflexión de mi misma acerca de lo que Dios le dice a mi alma y a mi ser.

Como siempre la Escritura va dirigida a cada uno de nosotros y en nuestro propio tiempo.; al leer en estos días la Epístola de Santiago, y en especial estos pasajes de ella comencé a preguntarme: ¿Señor que dices que sucede en mi y como curarme?

En el primer pasaje, mi alma recibe de Dios que me dice: Mira primero ¿de dónde provienen tus luchas y tus querellas, las que hay en ti y no te dejan vivir? Mira ¿si no son causadas por la pasión hacia un entendimiento falso y equivocado de ti misma y de los que te rodean? Observa dentro tuyo ¿qué es lo que ambiciona tu corazón y lo que pretendes alcanzar? Matando así, el gozo de liberación que te ofrezco. ¿Cuántas veces combates contra ti misma y destruyes lo que he puesto en ti, por algo que deseas alcanzar y no llegas? Generando dentro de ti misma una guerra conmigo, guerra que se desata por incomprensión de cuál es la meta. Y lo que no alcanzas, es porque lo que me pides es lo que no puedo darte. No puedo satisfacer tus pasiones porque provienen de sentimientos opuestos a pesar de que los creas verdaderos y verdadera la causa de tu pasión. Esa lucha que mantienes queriendo ser lo que no eres, creyendo que voy a amarte más si dejas de ser quién eres, transforma tus metas y tus deseos en una guerra que jamás ganarás.

Pídeme lo que sí te puedo dar: aprende a amar en ti lo que yo he puesto y reconoce tus fragilidades en las debilidades que tienes y en los errores que cometes. Conócete a ti misma, luego podrás conocerme a mi. 
Pide que se abra tu corazón a aprender a amarte, así podrás amarme a mi. Porque yo estoy en ti. Y si no te amas a ti, menos podrás amarme a mi. "El que no ama a su hermano, no me ama a mi", Si tu no aprendes a amar todo lo que he puesto en ti, y reconocerme en ti, no podrás amarme a mi, porque no podrás reconocerme en ti. Tus pasiones se desordenan por alcanzar una meta y entonces corriendo tras ella, me pierdes a mi.

Por eso, pídeme: Dejar de ser ciega, y aprender a ver. Encuéntrame dentro de ti, dialoga conmigo, hazte un tiempo para los dos. ¿Si yo no estoy como podrás conocerme?. ¿Si yo no estoy como podrás encontrarme?. Deja de pelear contigo, deja de mirar hacia atrás. Sólo quedarás atrapada en tu propia visión de la verdad. Pero no me encontrarás en ella, yo vivo en tu presente. Tu pasado ya no está. Sólo puede servirte para revisar lo que debes dejar atrás. Yo no pido que cargues con culpas, ni las propias ni las ajenas; no deseo de ti que me busques desordenamente viviendo de emociones que el mundo te propone como si allí estuviera yo. 

Busca el verdadero tesoro: Pon tu confianza en mi. Con mi amor ya cuentas, sólo depende de ti. Yo estoy a tu lado y conozco todo de ti, y nada de ti me avergüenza. Pídeme: acrecentar tu fe y lo haré. Pídeme: confiar en mi amor y eso conseguirás. Todo lo demás, viene junto a mi.

Hija, Yo te amo a ti.
Difunde el amor que recibes y se muestra de él, para que otros puedan recibirlo de mi.

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