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31 mar. 2012

CUARESMA, MI PROCESO PERSONAL

Cuaresma, mi proceso personal

!Escucha Israel!

<<¡ Escuchen, naciones, las palabras del Señor, anúncienla en las costas más lejanas! Digan: "El que dispersó a Israel lo reunirá, y lo cuidará como un pastor a su rebaño." Porque el Señor a rescatado a Jacob, lo redimió de una mano más fuerte que él. Llegarán gritando de alegría a la altura de Sión, afluirán hacia los bienes del Señor, hacia el trigo, el vino nuevo  y el aceite, hacia las crías de ovejas y de vacas. Sus almas serán como un jardín bien regado y no volverán a desfallecer. Entonces la joven danzará alegremente, los jóvenes y los viejos se regocijarán; yo cambiaré su duelo  en alegría, los alegraré y los consolaré de su aflicción.>> Jeremías, 31,10-12.13

Es Sábado de la quinta semana de Cuaresma, estamos entrando ya en La Pascua del Señor, nuestra Pascua. Todavía no se inicia. Todavía queda el día de hoy. Y ante las palabras del profeta Jeremías para el día de hoy, escucho la voz del Señor: ¡Escuchen, naciones, las palabras del Señor, anúncienla en las costas más lejanas!.  Comencé a preguntarme que era lo que debía entender, que Dios me pedía que escuchara al decirme: ¡Escuchen, naciones, las palabras del Señor, anúncienla en las costas más lejanas! Digan: "El que dispersó a Israel lo reunirá...". "El que dispersó a Israel...", que significaban estas palabras. Busqué en Internet, el significado de Israel, porque no entendía, algo estaba oculto en ese nombre. Entonces, me encontré que Israel, es "IsraEl", no era un nombre cualquiera, ni puesto porque sí, significaba: "El que lucha con(tra) Él". ( Y éste, que lucha contra Él es su pueblo elegido, entonces todos somos su pueblo elegido).

"IsraEl", (el que lucha contra Dios, el que batalla contra Él, el que se rebela contra Dios, el que se aleja de Dios) Y como un chispaso que atravesó mi corazón sentí: "el que se aleja de Dios".

Dios, me dice: "Escucha, tú, mi palabra, anúnciala en todas partes, aún en aquellos lugares que te son tan distantes y diferentes de ti, a aquellos que no sientes cerca en el corazón y diles: "que el que ha luchado y lucha contra él (IsraEl), el que se ha alejado (IsraEl) de él, a ése, Dios lo reunirá" Dios nos reunirá. Entonces una vez más, una llamarada me llegó al corazón: "reunirá". Y nuevamente busqué ahora la palabra "reunirá"  y encontré que además del significado común que todos damos a "reunirá como juntará, congregará, etc." la palabra proveniente del verbo "Reunir", significa "Re-Unir", "Volver a Unir" "Unir entonces lo que está separado".

!Mi corazón saltó de alegría!

Dios me decía, a mi: Bettina: <<¡ Escucha, tú que has estado separada de mi, que te has alejado de mi, que te has rebelado contra mi, a ti, te volveré a unir conmigo.! Entonces me fustigó el pasado, y el presente. Comencé a ver como una película pasaba delante de mis ojos, dentro de mi corazón. ¿Cuántas veces había librado una batalla contra Dios? 

Repasé en un instante, hoy, ahora, mientras escribo estas líneas, ¿Cuándo había librado una batalla contra Dios? ¿Cuáles eran mis luchas con Él o contra Él? ¿Cuántas veces me rebelaba contra Él? 

Y supe. Supe que sin ir muy lejos en mi vida, sin necesidad de tener que repasar mucho en ella, hoy mismo en mi interior siento esa batalla contra Dios. Él lo sabe. Me ve vivir. Escucha mis sentimientos porque los vive conmigo en mis llantos, en mis miedos, en mis inseguridades, en mis incertidumbres.

Hoy me encuentro teniendo que dejar la casa en la que vivo, en dónde viví junto a mi esposo, mis tres primeros perros a los que siento y sentí como mis hijos (porque así siento a todos los seres de la naturaleza: perros, gatos, vacas, caballos, pájaros, leones, cucarachas, en fin no puedo seguir nombrándolos, pero amo a toda criatura viviente que camina sobre la tierra, hija de la naturaleza: los animales y los vegetales), y durante los últimos 9 años con Gladys, quién al principio vino a casa a trabajar, y luego la viví como mi hermana. Hoy de todos ellos, sólo queda Aurora, la última hija-perrita en llegar a mis brazos y a mi vida. El primero en partir fue mi esposo. Gracias a Dios y a pesar del dolor que sigo sintiendo, no partió, porque había llegado el momento de dejar la tierra, sino, por propia elección. Se fue y quedé con Gladys y mis tres hijos-perros: Cristóbal (el cimarrón que han visto en estás páginas, Pancho que también lo han visto y Aurora que también han visto). Me caí, me derrumbé, todos los que creía mis cimientos habían desaparecido, como en un terremoto que surge de improviso, así, mi vida había quedado sin "suelo".

Durante este trayecto, durante este peregrinar en el desierto, cuando comencé a levantarme por la fuerza del amor increíble de Dios, un día el torbellino hizo partir a Cristóbal. Falleció y con él se fue una nueva parte de mi corazón. Luego se fue Gladys, a otro trabajo, a una vida nueva para ella, y más tarde, hace menos de un año: Pancho, mi otro hijo-perro, junto a su hermano Cristóbal. Nuevamente mi corazón se partía. Los seres humanos y animales que amaba se iban. Unos aceptados plenamente a pesar del dolor: los que partían al morir y otros a los que todavía hoy en mi corazón llevo un dolor-con enojo e incomprensión.

Vuelvo a donde me encuentro hoy: Ya sin mi esposo al que no voy a dar su nombre por resguardo de su intimidad, sin dos de mis luego casi 10 hijos perros que compartieron mi vida durante un trayecto de la suya que partieron al cielo, con otros tres habiendo tenido que darlos a otras familias por imposibilidad de seguir manteniéndolos, teniendo ya sin más opción que dejar esta casa, en donde he depositado tanto amor. Y de la que no se cuál será el camino que Dios trazará para mi como camino de Salvación. ¿Si deberé encontrar hogar a cuatro de mis hijos perros y verlos partir y dejar otro pedazo de mi corazón con ellos, porque no encuentre un lugar que pueda costear y tenerlos felices y bien a ellos junto a mi?

No es ésto un "descargar psicológica y emocionalmente el sufrimiento para que ustedes lo tengan que soportar", sino, el repaso de mi alejamiento de Dios que yo creí que no había existido, luego de un tiempo no tan lejano en que confundí por cierto dónde se encontraba. Hoy convencida de que en otras cosas sí, tal vez podía decir me he apartado de Él, el destello que surgió en mi corazón al oír estas palabras de Dios, me hizo caer en la cuenta: sí, yo hoy también me he alejado de él. Siendo tanto el sufrimiento, el temor, el miedo que me provoca tener que dejar esta casa con todos sus afectos vividos por mi, partiendo hacia un lugar nuevo (que todavía no sé y que por mis hoy limitados recursos - no por pocos- sino por las responsabilidades asumidas al dar pasos mas largos de los que podía), ¿dónde está la fuerza de mi fe?, ¿dónde la certeza de su misericordia, luego de haber vivido constantemente tantas veces sus actos de salvación en mi? 

Y ante este interrogante, escucho la voz de Dios que me dice en las escrituras: <<Tu que te has alejado de mi, porque no has alimentado tu fe, a ti, con todo tu dolor, desconfianza, temor, incertidumbre, inseguridad, a ti, que depositaste más amor en el amor del mundo en primer lugar, antes que en mi porque todavía no has nombrado el dolor que te causa dejar tu comunidad, tu iglesia, el lugar a donde te he llamado, a ti a pesar de todo eso, Yo el Señor, Tu Dios, te traeré junto a mi, y mi amor te hará libre.Porque has reconocido durante este proceso (Cuaresma -tránsito por el desierto), cuan efímero es poner el amor por muy humano que sea primero en el mundo y luego en mi. Y conociendo a pesar de lo débil de tu fe, que tu corazón está abierto a mi amor, y a escucharme, porque buscas con desesperación mi voz, anhelando siempre seguirme, a ti que en todo esto te has rebelado contra mis palabras que te llevaban a la salvación queriendo creer que tus deseos, anhelos y pensamientos de no cambiar nada, de no dejar atrás nada, de continuar sosteniendo lo que te oprimía, te ataba, te alejaba cada vez más de la liberación que yo te proponía; confundiendo tu necesidad con mi guía hacia la libertad, a ti te digo: "Escucha las palabras del Señor: ... "El que dispersó a Israel lo reunirá, y lo cuidará como un pastor a su rebaño." Porque el Señor a rescatado a Jacob, lo redimió de una mano más fuerte que él." 

Jacob. Dice el Señor: << Porque el Señor a rescatado a Jacob...>>, Jacob cuyo significado es "el que suplanta". Dios, me dice:  Yo rescato a el que suplanta -Jacob-. Él, mi Señor y mi Dios, me "redime", a mi, la que lo suplanta. La que lo suplanta con todos los amores que pueda experimentar en el mundo, pero lo aparto de mi, no haciéndome tiempo para compartir con Él, estar con Él, encontrarme en la oración-diálogo con Él. A mi que con todo mi humano ser tan débil y tan frágil en su fe, a mi, la que lo suplanta tantas veces, me redime.

Se levanta ante mi, su Palabra: "me redime". Busco una vez más intentando comprender este pasaje de la escritura en boca de Jeremías que tanto me ha llegado hoy, la palabra "redimir", vaya sorpresa la mía cuando descubro que proviene de "Redención", dentro de el propio significado cristiano surgido a través de las Escrituras, "Redimir significa -COMPRAR". 

Ese "Comprar-Redimir", grita en mi corazón y resuena en todo mi ser, El Señor mi Dios, así como soy, yo a la que Él tuvo que dispersar (permitir que me separara) para que en el camino de mi Cuaresma -vida hasta hoy- al ser consciente de lo que me aleja de él, me COMPRA. Quiere decir, paga un precio Él por mi. Y el precio que paga por mi me llevará a: " "El que dispersó a Israel lo reunirá, y lo cuidará como un pastor a su rebaño." Porque el Señor a rescatado a Jacob, lo redimió de una mano más fuerte que él. Llegarán gritando de alegría a la altura de Sión, afluirán hacia los bienes del Señor, hacia el trigo, el vino nuevo  y el aceite, hacia las crías de ovejas y de vacas. Sus almas serán como un jardín bien regado y no volverán a desfallecer. Entonces la joven danzará alegremente, los jóvenes y los viejos se regocijarán; yo cambiaré su duelo  en alegría, los alegraré y los consolaré de su aflicción."

Dios sabe de nosotros, nos conoce con una profundidad insondable, inconmensurable, tan intensa que dice en la Escritura: "Porque el Señor a rescatado a Jacob, lo redimió de una mano más fuerte que él. "
Mi corazón estalla de gozo, Dios ama a tal profundidad, que me ama así como soy. Sabe así como de Jacob, que a pesar de que en mi "una mano más fuerte que yo" vive en lucha permanente en mi, Su amor tan increíble que no hay palabras que lo puedan expresar sino se lo vive, estuvo dispuesto a "Pagar el precio por mi salvación, por mi liberación, por mi felicidad, por mi vida para que sea en plenitud." 

Esa mano más fuerte que yo, soy yo misma, la que dentro mío libra la batalla entre hacer y seguir Su voluntad (su Amor infinito) y mi voluntad (la que ama lo efímero, antes que lo permanente: Él)

Y me anuncia: <<"Llegarán gritando de alegría a la altura de Sión, afluirán hacia los bienes del Señor, hacia el trigo, el vino nuevo  y el aceite, hacia las crías de ovejas y de vacas. Sus almas serán como un jardín bien regado y no volverán a desfallecer. Entonces la joven danzará alegremente, los jóvenes y los viejos se regocijarán; yo cambiaré su duelo  en alegría, los alegraré y los consolaré de su aflicción.">>

"Sión" Significado de Fortaleza, Lugar del Templo, Madre de todos los pueblos, Monte donde se presentó Dios" 

No dejo de dar gracias a Dios, que a pesar de verme reflejada en "el hijo pródigo", el con los Brazos abiertos, paga el precio más alto por mi, que nadie puede ofrecer: Enviar a su Hijo, a lo que en esto significa, lo que más ama, lo que le pertenece y es de su misma esencia, así mismo, para re-unirme a Él. Atrayéndome a pesar de mis batallas y mis infidelidades, mis lejanías, con su amor hacia lo que sólo puede ser quién "sacie todo mi ser plenamente", Él.

Él, en la fortaleza  del templo que hace en mi y se manifiesta fuera de mi, en la re-unión con mis hermanos, me regala y reconforta diciendo: ( <<...afluirán hacia los bienes del Señor, hacia el trigo, el vino nuevo -ambos en la Eucaristía "Cuerpo y Sangre de Cristo)  y el aceite - Los sacramentos que El Padre a pedido del Hijo, Nuestro Señor Jesucristo nos envió por el Espíritu Santo a participar por ellos de la Vida Plena,..).

Para poder llevar a cabo lo que Dios me pide:<<¡ Escuchen, naciones, las palabras del Señor, anúncienla en las costas más lejanas!>> es que he querido compartir mi experiencia y sentir durante todo este transitar por un nuevo tiempo de Cuaresma.

Oración, Mi encuentro íntimo y personal con Dios por Cristo en el Espíritu Santo y la alegría de María:

¡Gracias Señor y Dios de Todos, gracias por tu inmenso amor. Gracias porque a pesar de mi ponerte tantas veces en segundo lugar y no en el primero, me traes en esta Cuaresma de regreso a casa. De regreso a Ti. Gracias Señor y Dios de todos, gracias por tu inmensa misericordia, que no juzgas mi proceder, sino, que me llamas a reunirme contigo. Gracias Señor y Dios de todos, gracias por tan inmensa generosidad dispuesta a pagar el precio para que volviera a ti y pueda vivir junto a ti eternamente como la persona original y única que has creado en cada uno de todos tus hijos, todos, todos, todos.Gracias Virgen María, Madre Nuestra, Madre de Todos, por mostrarnos el camino de encuentro con nuestro Padre: llevándonos a Cristo. Gracias nuestro Señor Jesucristo, Verbo encarnado, que quisiste compartir como humanidad nuestra vida por ser Tu quien ha pagado EL PRECIO por todos nosotros, para que renazcamos a la Plenitud de la Vida Eterna como Personas Plenas en la dignidad de Hijos de Dios!

Gracias a todos ustedes mis hermanos por escuchar a través de mi, de mi que tanto me alejo, de mi que tanto me equivoco, de mi que tanto se confunde y nada quiere dejar atrás, la palabra dirigida a todos por el Señor en boca de Jeremías.

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