GEO TOLBAR MIS VISITANTES DE HOY

14 abr. 2012

CRISTO SALVA A 8 CRIATURAS DE DIOS de una sola vez

El Cristo

pintura de Giotto di Bondone

Quiero ser testimonio de un nuevo acto de salvación múltiple que Nuestro Señor Jesucristo obró el día de ayer 13 de abril de 2012. Para muchos, el 13 y siendo viernes es un día nefasto. Para los creyentes en Dios y en su Hijo, Cristo, no hay días nefastos. No hay superstición que tenga poder, son ídolos vencidos por el amor infinito del Padre que nos regala Cristo.

Ayer viernes 13 tenía que definir entre dos casas a la que mudarme.

Hace seis años ya vengo remontando una crisis tras otra sobre mi vida, mis bienes y los seres que amo. Algunos de ellos se han ido por propia voluntad (mi esposo y la señora que me ayudaba en casa a la que quería como una hermana), otros (Cristóbal, Pancho, Issi, mis hijos-perros partieron junto a Dios y están junto a Cristo; unos por enfermedad grave y otro por viejito).

Durante este pasar por el "desierto" en el que mucho he llorado y sufrido, Cristo siempre ha enviado a través de otras personas su salvación. Cuando no pude pagar el alquiler de mi casa, porque estaba quebrada en mis finanzas por diferentes estafas de seres que a pesar de que continúo amándoles habían cometido contra mi -ya sea en el engaño hacia mi confianza o hacia el amor-, Cristo aparece asistiéndome con el amor de una tía-madre que viendo que me iba a la calle con mis cinco hijos-perros que aún tengo por gracia de Dios y que tienen una de ellas 10 años y los otros cuatro rondan los 2 años y medio, decidió mudarse conmigo tratando de impedir el desastre. A pesar de su gran amor y voluntad, no era suficiente el dinero para hacer frente a todo lo que había. Fuimos llevando la situación hasta que vimos que era imposible.Yo tenía que seguir embargándome en más préstamos para poder hacer frente a los gastos fijos y entonces la calesita de préstamos  -que les aseguro no saca a nadie, sino, que lo hunde- se hizo imposible y mi sueldo se lo comían sin poder pagar ya de ninguna manera el alquiler de mi casa.

Ante esta situación, rogué a Dios por un nuevo acto de salvación para mi, para mis tía, para mis hijos-perros, aún cuando yo sé que no soy merecedora de su gran amor. Rogué mucho. Y su respuesta fue unos días más tarde, cuando yo creía que no lograba escucharlo que aparece la salida.

Aparece una casa a un precio superior incluso a lo que puedo pagar, pero muy inferior al que tengo donde estoy. Voy a verla y me entero por el de la inmobiliaria que la muchacha recién se había separado y que con su hijito se tenía que ir de esa casa aunque tenía el contrato vigente por un año más. 

Luego aparece otra casa, a menor precio y a pesar de que era mucho más lejos que la anterior que está dentro de mi barrio al que amo profundamente porque en él está mi iglesia, mi comunidad, mis vecinos, y en él había nacido, creí que Dios me decía que era ese lugar porque lo iba a poder sostener hasta salir de la asfixia económica en que me encuentro, para la que faltan aún de cuatro a seis años.

Voy a verla, y está muy lejos de donde vivo y trabajo. Pero creyendo que era una oportunidad que Dios me daba, y ante mis dudas le pido que por favor me diga que debo hacer. Habían sido tantas las veces que creyendo escuchar su voz había escuchado la mía propia, que ya no confiaba en mi ni en mi discernimiento.

Pero Cristo se encargó. Fue claro y contundente, por boca de mi padre que en el día de ayer conmigo pudimos ver las dos casas, me dijo: << está -por la más lejana'NO, aquí te vienes a morir, aquí te entierras, quedas sepultada aquí>>. Sin embargo habiendo estado casi más de media hora en esa casa, en la segunda - la que está dentro de mi barrio- lo veo entrar y salir. Su respuesta: <<Aquí, Sí>>.

En casa, mi tía-madre, había estado pidiendo a Dios que la otra no fuera, sentía igual que mi padre. El primero en decirme cuando aún buscaba más lejos y había encontrado otra, cuando encontré esta en mi barrio, que era en ella que debía quedarme había sido mi padrino de confirmación, el Párroco de mi Iglesia.

Finalmente cuando ante tanta respuesta y habiendo consultado la palabra de Dios en la Biblia, me habla de Judith y primero del anuncio a María de parte del Ángel Gabriel, mi decisión llevada por la mano del Espíritu Santo, fue -acepto la de mi barrio, aunque sé está un poco más allá de lo que yo puedo asumir-. Dios sabe por qué está obrando de esta manera.

Cuando llego a casa, mi tía feliz dice: << gracias, gracias,gracias, ahora mi alma está en paz,>> Habíamos ya encontrado un apartamento para ella, cerca de todo lo que tiene que tener y seguro porque tiene grandes problemas para trasladarse -padece grandes problemas de columna y tiene 74 años- y por ello estaba feliz, pero su alma sufría porque yo me iba a un lugar que sentía iba a ser mi tumba.

Además de mis problemas graves económicos, mi situación se agravaba porque yo sola podía encontrar en cualquier lugar, pero tenía que abandonar regalando a mis 4 por lo menos hijos-perros y esto destrozaba mi corazón. Así que Dios en ésta casa el primer acto de salvación que hace es que puedo ir allí, en mi propia barrio, junto a mi Iglesia y mi comunidad con mis 5 hijos-perros. Mi tía es el segundo acto de salvación de Dios, imposible está Uruguay para encontrar un alquiler que se ajuste a la realidad del sueldo y la realidad de la vivienda. Los precios por las nubes, inflados por las inmobiliarias y otros temas de los que hablaremos en otra ocasión. Pero yo no había visto algo fundamental, en este entretejido de salvación de Cristo.

Cuando una chispa ilumina mi razón y me dice: << si hubieras aceptado vivir en la otra casa a pesar de ser más económica, la mamá y su hijo habrían padecido y se habrían hundido hasta poder terminar el contrato de alquiler.>> Esta joven madre con su hijo esta recién separada, y no puede mantener el costo de esta casa, y el dueño aceptaba rescindir el año que quedaba de contrato, si alguien inmediatamente continuaba con el mismo. De lo contrario ella se seguía hundiendo teniendo que pagar hasta el final.

Por eso sale en la biblia Judith una viuda que salva a su pueblo obrando la salvación de Dios a través de su confianza en él.

¡Dios! me dije: ¡Que horror hubiera cometido si por bajar un poco el costo de mis economías, sepultaba el obrar de tu salvación también para ella y su hijito!

Así Dios obró de esta manera un acto de salvación que en su entretejido de amor salva a 8 criaturas amadas por él. A esta joven madre y su hijo con el que nos encariñamos y terminaremos siendo amigas, permitiendo que pueda mudarse; a mi tía y a mi con mis cinco hijos-perros quedándome dentro de mi barrio que tiene un gran peso en mi alma porque es mucho lo que amo a mi Iglesia, a su comunidad, mis tareas aunque pocas por todos mis problemas, y el lugar donde nací.

8 actos de salvación que Dios pudo operar si aprendimos a escuchar en algo su voz y a tener paciencia y no correr por nuestra desesperación hacia lo que para nosotros es la salida, pero que no es la que propone Dios.

8 Actos de Salvación de Cristo que así continuamente obra sobre toda la humanidad cuando nos abrimos a él y comenzamos a confiar y a esperar los tiempos que él nos indica para la obtención de la salvación.

Y nuevamente el profundo amor de Cristo que trae además como regalo nuevos amores. Al despedirme de ella y de su hijito, su hijo me acaricia la mejilla y me dice: <<gracias, te quiero>>.

¿Hay mayor amor?

Doy testimonio, porque si no lo doy, siento que soy egoísta con el mundo entero, que necesita saber que: Cristo está Presente y que sus obras de Salvación si confiamos y nos entregamos al amor del Padre en Él siempre serán realidad en nuestras vidas.

¡Gracias Señor! Aunque no habrán actos, ni palabras en mi ser que puedan devolver tanto amor entregado por ti.

Para ser apóstoles de Cristo, debemos tener la fuerza de contar nuestra propia vida salvada por Él a otros, para que su fe se abra a ese amor tan sublime e indescriptible que no por sublime deja de actuar permanentemente en nuestro hoy y en nuestro mundo.

¿El por qué de la Cruz al inicio de esta carta? Porque Cristo murió en ella por amarnos tanto, y sin esa entrega no habría Resucitado, y nosotros tendríamos la salvación en nuestras vidas. Recordar su amor en ese sufrimiento incruento, es hacer presente su amor entre nosotros hoy.

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