GEO TOLBAR MIS VISITANTES DE HOY

1 abr. 2012

DOMINGO DE RAMOS EN EL AÑO 2012

Domingo de Ramos

Entrada en Jerusalén de Nuestro Señor Jesucristo

Pintura de El Giotto

Seguramente el Evangelio en la Celebración del día de hoy es tomado de Marcos, mas sin salirme de lo que estipula la Iglesia para este gran día, las palabras del Evangelio de Juan llegaron más profundamente a mi corazón. Y cómo de eso se trata vivir la Pascua, voy a transcribir la entrada de Jesús en Jerusalén tomada del Evangelio de Juan, capítulo 12, versículos 12 a 16.

"La gran multitud que había venido para la fiesta, se enteró de que Jesús se dirigía a Jerusalén. Y, tomando hojas de palmera, salieron a su encuentro y lo aclamaban diciendo: 

<<¡Hosanna!¡Bendito el que viene en nombre del Señor, el rey de Israel¡>>

Al encontrar un asno, Jesús montó sobre él, conforme a lo que estaba escrito: 

<< No temas, hija de Sión; ya viene tu rey, montado sobre la cría de un asna.>>

Al comienzo, sus discípulos no comprendieron esto. Pero cuando Jesús fue glorificado, recordaron que todo lo que le había sucedido era lo que estaba escrito acerca de Él."

Palabra del Señor.


Luego de transitar por estos 40 días de Cuaresma, mi corazón hoy exalta de alegría, de gozo en el alma. Hoy mirando la pintura del Giotto, tratando de recrear lo sucedido hace ya mas de 2012 años, en aquél glorioso día donde Jesús, el Hijo de Dios, Dios mismo entre nosotros, llega a Jerusalén sentado sobre la cría de una asna, siento el latir de quien estaba subido al árbol para verlo debido a que entre su corta estatura y la gran muchedumbre que aguardaba a Jesús, le iba a ser imposible "verlo".

Yo me siento como él, en mi pequeñez que he aprendido a aceptar no sin dolor, pero con gran paz en mi corazón, necesito poder ver a Jesús sea como sea. Trepando al árbol que el Espíritu Santo sostiene y pone delante de mi, para poder metida dentro de la gran muchedumbre que hay dentro mío y que me tapa su visión, pueda verlo. Porque está allí, al alcance de mi mano. Esta aquí, frente a mi, y dentro de mi. El viene a mi encuentro. Viene a llenarme de vida. Viene a salvarme de mi misma y de todo lo que no soy, viene a levantarme en la cruz de todos mis sufrimientos para compartir conmigo el inmenso amor del Padre.

Necesito estar subida a ese árbol.
Hoy en mi comunidad de Santos Apóstoles, celebramos el ingreso de Jesús en Jerusalén, en medio de una gran muchedumbre congregada todos los años en una plaza, plaza que re-une, como el Señor lo quiere a todos los vecinos del barrio. Allí estamos todos, de todas las condiciones, sin distinción, esperando ansiosos el momento en que gritamos: <<¡Hosanna!¡Bendito el que viene en nombre del Señor, el rey de Israel¡>>.

Ahora, siendo las 7:51 a.m, en mi país, Uruguay, mi alma se dispone a ese encuentro que celebraremos sobre las 10:00 de la mañana. El día amaneció con un cielo celeste, en calma. La naturaleza parece estar acompañando con algunos apenas cortitos y escasos gorjeos de los pájaros, lo que en un rato más volverá a suceder entre nosotros, en cada uno de nosotros. Por eso este es sólo el comienzo de mi vivencia del Domingo de Ramos en este año 2012, muy diferente al pasado en el 2011. Porque nunca es igual. Porque si es igual, nada ha pasado en nosotros durante el tiempo que  va en una Pascua a la otra. Y sí ha pasado. Ha pasado mucho. El Señor ha obrado mucho en el mundo y también dentro mío. Así que nos volveremos a reencontrar luego de la vivencia de su entrada nuevamente en Jerusalén. Hasta ese momento.

<<¡Hosanna!¡Bendito el que viene en nombre del Señor, el rey de Israel¡>>
Grita mi alma.

<<¡Hosanna!¡Bendito el que viene en nombre del Señor, el rey de Israel¡>>
Grita todo mi ser.

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