GEO TOLBAR MIS VISITANTES DE HOY

18 abr. 2012

FESTEJAMOS EL NACIMIENTO DE SAN VICENTE PALLOTTI y CELEBRAMOS LOS 50 AÑOS DE SU CANONIZACIÓN

Junto al Nacimiento de San Vicente Pallotti
Celebramos el 50 aniversario de su Canonización
por Juan XXIII
durante el Concilio Vaticano II


21 de abril del año 2012

 ¿Cómo comprender las necesidades de San Vicente Pallotti?

San Vicente Pallotti, nació en Roma, en un tiempo muy convulso social y político un 21 de abril de 1795.

Vicente nace en tiempos de la regencia del Emperador  Francisco II  "Francisco de Hasburgo-Lorena " como emperador del Sacro Imperio Romano-Germánico y luego también emperador de Austria.  Su reinado se caracterizó por la represión policíaca y la censura. Inmerso en luchas contra la Francia revolucionaria, culmina inmerso con el resto del continente en los avances de Napoleón Bonaparte. Italia caería bajo el dominio del Bonaparte en 1805, cuando es proclamado Rey de Italia el 18 de marzo de ese mismo año.

Durante este tiempo Napoleón transforma la República de Italia en Reino de Italia, auto proclamándose Rey de Italia y coronado el 23 de mayo de 1805, designando como Virrey a su hijo adoptivo Eugéne de Beauharnais. 

Entre medio de la situación política que reinaba en Italia, el hambre dejada por las continuas guerras y el dominio Napoleónico, se desarrolla Vicente y su experiencia de Dios.

El desenfreno vivido, la crisis a la que se ve enfrentada la Iglesia con el Papa Pío VII preso por los revolucionarios en 1809. Habiendo Napoleón declarado a Roma "Ciudad Imperial Libre" exigiendo la supresión de las órdenes religiosas y del celibato clerical, además de adoptar nuevas medidas de persecución a la Iglesia, Pío VII excomulga a Napoleón y a sus colaboradores, exhortando a todo el clero se mantenga fiel. Mientras miles de habitantes huyen al exilio debido a la persecución religiosa cada vez más creciente, transformándose la capital del mundo en un escenario de robos, crímenes y muerte, que concluirán con la caída de Napoleón y el esfuerzo de Pío VII en 1815.

A pesar del clima que se vivía en Roma, el espíritu de Vicente se fortalecía y crecía en pasión por brindar asistencia, amor y la entrega de Dios a todos los que sufrían junto a él todos estos cataclismos sociales.

Toda esta injusticia, la depravación, el sacrilegio aumentó en él el deseo de dar la vida si fuera preciso por el ideal sacerdotal y por su amada fe católica.

Vicente guiado por su Guía y Confesor Espiritual el padre Fazzini, acepta que su vocación sea consagrada como sacerdote secular. El ingreso a la Universidad Pontificia "Sapienza" donde estudia filosofía y teología, doctorándose en ellas, le permite tomar contacto con otros jóvenes del mundo; abriéndose así a otras realidades.

Vicente era básicamente un hombre práctico. Y es su vivencia personal de Dios la que marcará definitivamente el rumbo de su vida y no los movimientos filosóficos de su época, de los que no sólo no participa sino que prescinde no dejándose influenciar por ninguno.

Es en la experiencia personal y vívida del amor infinito de Dios y de su infinita misericordia aunada a la comprensión de otras realidades que penetraron en él en ese contacto con sus compañeros de estudio que provenían de diferentes  partes del mundo que llevan a Vicente a ver al hombre -imagen y semejanza de Dios- como protagonista de la historia partiendo desde la fe para llegar a elevar al ser humano a la dignidad de hijos e hijas de Dios. Para ello Vicente guiado por Dios expresa la necesidad de que todos son llamados a asumir ese protagonismo y a hacerse responsables los unos de los otros.

Para Vicente, la dignidad del hombre que se había visto perdida y avasallada sólo podía recuperarse desde la vivencia personal de la fe y la asunción de haber sido concebidos a imagen y semejanza de Dios.

No desde la intelectualidad ni tampoco desde la idealidad, sino desde un trabajo conjunto nacido desde la fe.

Todo tiempo histórico deja su impronta en el carácter, en la propia historia y esencia del ser humano. También así en Vicente los acontecimientos dejan su huella en lo que luego va a ser la necesidad de dar forma al sueño que pone Dios en su corazón.

El primer llamado que urge a Vicente podemos sintetizarlo en las siguientes palabras:

"Todos, grandes y pequeños; estudiantes y profesionales, obreros, ricos y pobres, sacerdotes, religiosos y religiosas, comerciantes y empresarios, funcionarios y artistas, comunidades e individuos, cada cual en su estado y profesión, en su condición social, de acuerdo con su capacidad y sus dones, en todo lugar, puede dar testimonio y dedicarse al servicio de la evangelización de su iglesia o comunidad, para reavivar la fe, reencender la caridad en todas las personas." 


Este es el principio y fin de la necesidad de hacer nacer "La Unión del Apostolado Católico", "Unión" porque todos somos llamados a servir desde cualquiera sea nuestra condición, sin exclusiones y en igualdad de condiciones sólo diferenciados por los dones y carismas que Dios nos ha dado, en una tarea que nos "une" en la fe que profesamos. "Apostolado", porque urge hoy como ayer testimoniar desde ese lugar y condición la vivencia de la fe que nos fue dada por gracia reavivando la fe en uno y en los demás, reencendiendo la caridad en todas las personas y "Católico" porque el mensaje del Evangelio, la Buena Nueva, Cristo Muerto y Resucitado trayendo la Salvación es extendida a todos los pueblos, hombres y naciones.

Sin embargo, ver el sueño hecho realidad requería un cambio profundo no sólo en el pensamiento de la religiosidad de su época, sino también en la Iglesia. El sueño de Dios en Vicente era que todo bautizado, como laico o integrante del orden sacerdotal o clerical tenían una misma responsabilidad y un camino en común que tan sólo los diferenciaba de la tarea o carisma a la que habían sido llamados vocacionalmente.

Para San Vicente Pallotti, el centro de su atención era "el hombre" y el rol como persona. Y para él sólo partiendo de la vivencia de la fe era posible que cada uno desde su propia condición y asumiéndose responsable de cada persona alcanzasen la dignidad a la que todo ser es llamado: ser hijos e hijas de Dios.

Esta vivencia de Vicente, este llamado a trabajar tanto laicos como sacerdotes unidos tras un mismo propósito, fue lo que llenó de entusiasmo mi corazón.

La Unión del Apostolado Católico no te pide, no me pide que yo deje de ser quién soy (porque Dios no lo pide), ni deje mi vocación cualquiera sea o mi dedicación, trabajo, profesión; urge en mi que la llama de la fe que me habita crezca, madure, y desde ella sea testimonio de salvación de Cristo en mi vida cotidiana para que en todo aquél que comparta mi vida o me cruce pueda descubrir en él la misma llama que Dios puso y otros o Él mismo hizo descubrir en mi; poniendo todo ese amor recibido al servicio de los demás, trabajando según lo que soy y lo que Dios ha puesto en mi al servicio de la iglesia, reencendiendo la caridad, que en definitiva no es otra cosa que el obrar desde la fe, con la confianza y la certeza del amor y la Presencia Viva y Salvífica de Cristo muerto y Resucitado en lo cotidiano de nuestras vidas que lleva a la vivencia del Reino de Dios finalmente.

Vicente vivió no ya su fe, sino su religiosidad de una manera muy especial. Más la vivencia de esa religiosidad sentía que era su necesidad y por ello jamás la impuso como modelo a los demás.

Respetó al "ser" distinto de sí, en su propia vivencia. Y ésto es la vivencia de la Unión del Apostolado Católico. Vivir para Dios, sirviendo a los demás, desde la propia vivencia de la fe como soy y con lo que soy y puedo dar, haciendo manifiesto así el Reino de Dios, compartiendo en comunidad, aprendiendo a conocerle cada día más, recibiendo "La Vida" que nos quiere dar en cada celebración y proyectándonos como hijos e hijas de Dios en las tareas que como parte de la iglesia somos, colaborando codo a codo, mano a mano, corazón a corazón laicos y sacerdotes.

Por eso FESTEJO ¡CON GRAN ALEGRÍA! que Dios haya puesto este sueño, que es el SUEÑO de Dios y que siempre ha sido el SUEÑO DE DIOS! en Vicente Pallotti.

Por eso invito a todos a conocer este gran sueño de Dios para sus hijos todos.

Y a todos los ya integrantes de LA UNIÓN DEL APOSTOLADO CATÓLICO: ¡FELIZ DÍA EN ESTE AÑO DE JUBILEO QUE NOS REGALA DIOS POR MEDIO DE SAN VICENTE PALLOTTI!
Feliz 21 de abril en que Dios regaló al mundo, un ser humano que llevó adelante a pesar de todas las dificultades que tuvo que enfrentar este maravilloso Sueño de Dios.


No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Todos tus comentarios son bienvenidos, las opiniones más divergentes expuestas con respeto siempre pueden encontrar un común enriquecimiento.