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5/4/2012

JUDAS ISCARIOTE Y LAS IDEOLOGÍAS, JUEVES DE SEMANA SANTA

Judas Iscariote y las Ideologías

El beso de Judas, Pintura de Giotto di Bondone

Ayer durante mi reflexión acerca de lo que Dios escondía o quisiera que obtengamos como mensaje del Evangelio en las palabras puestas en boca de Jesús por Mateo acerca de Judas Iscariote, dije que era un versículo que se me hacía difícil de comprender. Y que sólo lo entendía si en él veía como significado que el que habiendo reconocido a Jesús como su Maestro y Dios, que es el caso de Judas Iscariote y cuyo nombre significa (el que ha reconocido a Dios), se aparta de la fuente de Vida luego de haberse alimentado de él, cae en la nada de Dios.


Decía el Evangelio de san Mateo en lo referente a Judas Iscariote: " Uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a ver a los sumos sacerdotes y les dijo: <<¿ Cuánto me darán si se los entrego?.. Y resolvieron darle treinta monedas de plata. Desde ese momento, Judas buscaba una ocasión favorable para entregarlo.


En el mismo Evangelio, a continuación y ya durante la Cena, Jesús anuncia que uno de ellos lo traicionará y narra Mateo sobre este hecho: " Al atardecer, estaba a la mesa con los Doce y, mientras comían, Jesús les dijo: << Les aseguro que uno de ustedes me entregará>>.


Continua el Evangelista Mateo, que todos los apóstoles se preguntaban profundamente apenados si sería uno de ellos y se lo preguntaban a Jesús.

Y continua diciendo Mateo: "Él respondió (Jesús): << El que acaba de servirse de la misma fuente que Yo, ese me va a entregar. El Hijo del hombre se va, como está escrito de Él, pero ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre será entregado: más le valdría no haber nacido!>>


Es difícil de creer que Jesús hubiera podido decir esto sobre Judas. Difícil de creer si recorremos toda su vida y vemos que siempre actuó ante el pecador con perdón que nacía de su profundo amor fraternal. Es difícil de creer que Jesús quién luego en la Cruz dirá: <<Perdónalos Padre, no saben lo que hacen>>, haya expresado este: <<¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre será entregado: más le valdría no haber nacido!>>


Este Evangelio fue escrito alrededor de los años 70 d.c, luego de la guerra de los judíos, donde por primera vez, los cristianos ya no pudieron frecuentar más el templo o templos judíos. Se produce el rompimiento y la separación total entre unos y otros. Mateo era judío y seguramente al narrar los hechos de lo sucedido repudia a quien entregó a Jesús a manos de los Fariseos y doctores de le ley. Tal vez y sólo tal vez, se introduce aquí en boca de Jesús, el sentimiento del que no pudo escapar Mateo. También hay referencia a que Judas Iscariote era ladrón, y robaba de la bolsa. De este hecho nada sabemos en realidad, sino, sólo lo que se nos cuenta a través de ciertos pasajes de los Evangelios. Como en toda comunidad, quizás Judas no era querido por Mateo, o algo de él no le gustaba. Y al narrar este suceso, deja colar en boca de Jesús, no lo dicho textualmente por Jesús, sino su propio pensamiento de lo que en él hubiera producido si siendo Mateo Jesús, hubiera sentido y deseado a Judas al saber que sería quien lo entregaría.

Muchos me tildaran de hereje al decir esto, ya que pongo en tela de juicio la literalidad de los pasajes bíblicos. Pero si profundizamos un poco más podemos ver algo que pude entender ayer a la noche y que se escapaba de entre los dedos, al también yo sentir que Judas el que entregaba a Jesús, no podía ser considerado un buen seguidor y menos contado de entre los Doce.

Pero entonces si mi primer pensamiento era verdadero, éste que acabo de enunciar: Dios se equivocaría o lo que es peor: habría utilizado a Judas como el chivo expiatorio del que lo tendría que entregar para que así se cumpliera el propósito de Dios.

Y Dios es la mas pura verdad y en Él no hay falsedad, oscuridad,manipulación, envidia. Es el AMOR, tal como lo describe el Evangelista san Juan cuando inicia su Evangelio.


Por ello, entonces, Jesús habría anunciado que alguien lo entregaría, y a la pregunta de Judas, de si sería él, Jesús le habría respondido que sí. Pero, porque Jesús conocía el alma, el pensamiento y las ideas de cada uno de sus Doce elegidos para ser sus discípulos. Había convivido con cada uno.

De Judas se cree que pertenecía a los llamados "sicarios", hombres revolucionarios diríamos hoy, formaba parte de los que esperaban al "Mesías" como "Rey y Salvador" del pueblo oprimido por el imperio.

Judas durante su pertenencia a los Doce, más allá de que los Evangelistas dicen de él que era un "ladrón', tenía una idea. Una visión del Mesías que habría de venir. Esta idea, esta visión conjugaba con la suya propia, si literalmente había entendido las palabras de los antiguos profetas. Judas cree en Jesús como el Mesías anunciado, de esto no hay dudas. Él lo sigue y lo ama como su Maestro. La dificultad en él radica en que Judas no pudo salir de su "propia idea formada acerca de cuál sería la tan ansiada -Salvación-". Judas no pudo abrirse en su corazón al soplo del amor de Cristo. Aún amando a su Maestro y reconociendo en Él al Mesías, Judas lo veía como cuando Jesús entra en Jerusalén, aplaudido, ovacionado por todos como "El Rey de los Judíos". No pudo ver tampoco, que 'Este Rey de los Judíos" entraba no vestido de oropeles, ni rodeado de grandes ejércitos, ni tampoco en un gran caballo, sino, en un asna, en un pequeño animal, que significa trabajo duro, arduo, sencillo, humilde, libre de todo ejercicio de poder humano violento.

Desde este punto de vista, Judas, sigue a un Maestro forjado según su propia idea y pensamiento. Y su traición no sería otra que al ver que Jesús durante toda su predicación, no instaba al pueblo a levantarse, sino, que pedía paciencia, reconciliación, creencia en que el Amor vence; y luego saber que el Sanedrín había dispuesto su muerte, tampoco Jesús, se levantó contra ésto y actuó de forma contraria a lo que haría "un Rey humano", no habiendo comprendido las palabras de Jesús: << Mi reino no es de este mundo>>, habría buscado la manera de obligar a Jesús a reaccionar si se sabía aprendido. De esta forma, lo entrega y para ser creíble acepta el precio con el que lo compran.

Judas sigue "una ideología". Investigando el término encontramos con qué "ideología" es un conjunto de ideas sobre la realidad.


Así hoy Jesús nos dice a la humanidad toda que el seguimiento de una "ideología" nos cierra el corazón. Ese cerramiento en que nos introducimos siguiendo cualquiera sea la "ideología: política, social, económica o religiosa, impide que el Espíritu Santo nos renueve, nos lleve a una visión nueva de la realidad y hacer posible un mundo nuevo.

Apegados a una "ideología" como Judas, seremos quienes traicionemos a Dios, inhabilitando en nuestros corazones, en nuestra razón, el florecimiento de todos los dones y gracias con el que hemos sido creados.

Judas al entregarlo quiso obligar a reaccionar a Jesús según su propio pensamiento de lo que debía hacer el "Rey de los Judíos". Cuando se da cuenta, luego de haberlo besado y ve lo que en realidad hizo, cae en desesperación y no soportándola, se quita la vida. 


Tampoco aquí Judas pudo escapar de su forma de pensar y sentir: su ideología pudo más que el amor de Jesús. Y esto le impide comprender y ver que aún en el peor de los pecados que el hombre comete, el arrepentimiento (que sí llega a Judas) obra en la Misericordia de Dios, obteniendo la gracia para levantarse de esa situación, y seguir caminando tras las huellas de su Maestro, Dios y Salvador.

Esta es la diferencia que mantiene y no porque sí se da en los Evangelios entre la actitud de Judas y la de Pedro.

Ambos lo niegan pero Judas no puede salir de su ideología, de su propia imagen del Dios que los salva, de cómo se deben hacer las cosas y cuál es el medio para la liberación. Pedro, quién tampoco comprendía demasiado a Jesús y a través de los Evangelios y en los Hechos de los Apóstoles vemos actuar, sí está abierto. No encerrado en su propia imagen e idea de cómo deben suceder los acontecimientos. Confía plenamente en el amor de Cristo y a pesar de sus dudas e incertidumbres, miedos que lo llevan a traicionar a  Jesús, cuando ve lo que ha hecho y se arrepiente, no huye, va en busca del perdón de aquél que le ha enseñado el Amor de Dios y confiado en su misericordia logra levantarse y seguir.

Esto me lleva a pensar y reflexionar lo que vivimos hoy en el mundo. Marcado por la virulencia de la vivencia de "ideologías", la humanidad actúa como Judas, llevando así, a la muerte a millones de seres humanos y criaturas. Haciendo cargar sobre ellos el peso de sus "propias ideas y en consecuencia la imposición de cómo se debe vivir" oprimiendo a cada ser humano. En lugar de abrirse, salir de la ideologización de su forma de vida, y enriquecernos mutuamente los unos de los otros.

Sin ir muy lejos, miremos nuestros propios países. Analicemos lo más objetivamente posible nuestra propia forma de vivir y pensar. Observemos en cada uno de nosotros ¿cuáles son las ideologías que nos marcan y por las que vivimos? ¿Y si éstas ideologías por los que somos capaces hasta de dar muerte a otros y morir también, no son la causa del mundo en que vivimos? ¿Cuál es nuestro aporte en este vivir "ideologizados"?

Por muy buena que parezca una "ideología", siempre terminará en la "imposición", obteniendo como resultado una vida fundamentalista, excenta  del respeto a los valores de la dignidad humana, cercenando los derechos de cada criatura.

Tal vez, la crisis en que nos encontramos, permita actuar como Pedro. Abrirnos al respeto, la dignidad y los valores de una vida en armonía que implica un cambio radical en nuestras posturas, porque nos obliga a salir de la vivencia de lo que para nosotros y sólo para nosotros es el mejor camino para todos los demás. Nuestra verdad impuesta a los otros.

Que en este Jueves Santo, más allá de los creyentes, todos podamos comenzar a transitar un camino de apertura al respeto de la dignidad humana al que hemos sido llamados.









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