GEO TOLBAR MIS VISITANTES DE HOY

6 abr. 2012

JUEVES SANTO, CUANDO UNO AMA


Jueves Santo, en la Cena del Señor

Lavatorio de los pies
Pintura de Tintoretto

CUANDO JESÚS AMA

Cuando uno ama, quiere que el ser que ama, lo ame totalmente, en igual medida. Hay quienes dicen que amar demasiado nos hace daño. ¿Se puede amar menos?, en mi ser, yo no puedo amar midiendo lo que amo. Sin embargo, mi amor, a pesar de que en ello me va la vida, no es comparable con el amor de Dios. Mi amor es al ser que ha conquistado mi corazón humano. Y cuando se siente defraudado, es capaz de lastimar. Es capaz de sentir rabia. El sufrimiento del amor no correspondido me lleva a también herir con palabras y con gestos.

Mi corazón ama hasta no pudiendo vivir sin el ser que ama.

Jesús, sabiendo ya que su pasión estaba cerca, que era cuestión de horas, desea pasar esas horas junto a los suyos. En la cena Jesús quiere reunirse con su familia, con sus discípulos y amigos, con todos. Compartir junto a ellos los momentos antes de su muerte. En la cena Jesús hace un gesto inesperado para sus discípulos y amigos, les lava los pies. Ese lavar los pies no implica solamente una enseñanza de que debemos servir, servir los unos a los otros, sino, Él nos quiere purificar. Sabiendo plenamente quién es, Jesús quiere que todos accedan al perdón de sus pecados. Y Él nos purifica en ese lavado de pies. El que nos santificará cuando comamos de su Cuerpo y bebamos de su Sangre durante la Eucaristía, porque ingresará todo Él en nuestro ser, quiere antes purificarnos de todo aquello que nos alejó de su amor.

Su amor no es a mi medida. El ama sin medida. Ama sin que nuestros corazones le pidan que nos ame. Su amor es tan pleno que sufriendo por no saberse amado, no lástima, no hiere, nos purifica, nos salva.

Su amor, ese amor del Padre que se hizo manifiesto en Jesús hombre, ama con la inmensidad de la que no somos capaces de comprender los humanos. Jesús en la Cena de su Pascua, quiere que sepamos que sí podemos amor como Él, en nuestra medida humana y con nuestras limitaciones. Con su Espíritu traspasándonos en la Eucaristía, Jesús ama a través de nosotros de manera divina y plenamente humana.

Jesús nos acerca a Él en este Jueves Santo para compartir con nosotros sus últimos momentos antes de morir, El muere por amor. Su amor a nosotros sólo puede llegarnos si traspasa el umbral de la muerte, asumiendo el sufrimiento totalmente, atravesando la cruz. 

Jesús nos ha enseñado durante su estancia entre nosotros en la tierra, que somos familia, hijos de Dios, hermanos suyos por Gracia del Padre. Familia. Anhela compartir con su familia sus últimos momentos. Nos llama a su Cena y en ella nos deja su testamento. El Amor de los unos hacia los otros como él nos amó. Con nuestras limitaciones somos capaces de amar como el nos amó. El en su aceptación a la cruz y a morir nos expresa que en amar hay una toma de decisión. Pudiendo dejar pasar la copa del sufrimiento que le espera, Jesús decide, acepta, se entrega, por amor. Sabe que si no lo atraviesa, no habrá vida plena para todos los que ama. Y su amor es tan infinito, que ama con igual intensidad al que lo traiciona, como a aquél que es su amigo. También nos ama a pesar de ser muchas veces "Judas". Los que no hemos podido vivir todavía la intensidad de su amor y la infinita misericordia y amor del Padre que lo habita.

Ante la pérdida del amor, nosotros nos encontramos sin rumbo. Padecemos porque tenemos miedo, nos ha caído un muro encima que tapa la salida. El amor nuestro aún sigue sin conocer a Jesús. Sin vivirlo dentro nuestro. Cuando amamos tenemos certezas que rápidamente se evaporan al más mínimo desencanto. Si nos dejáramos por Él, ser traspasados como San Pablo por su amor, no habría desencanto. No podríamos sentir miedo, ni frustración, ni incertidumbre. Su amor nos colmaría.

Somos llamados a participar de ese amor. Jesús nos pide que le dejemos amarnos. Que de lo demás Él se hace cargo. Que su amor es más fuerte que la muerte, que no hay muerte que no nos lleve a la Vida Plena, que su amor en la Cruz de nuestra vida es la fuerza para atravesarla, encontrarle sentido, hacernos nuevos y levantarnos encontrando su amor que nos resucita. Cada vez que nos caemos. No sólo al momento de la nuestra propia muerte. Al momento de vivir nuestra cruz. 

Jesús que podamos amar como María te amó. Y amarte con todos nuestros sentidos, amando al que no ha podido encontrarte y nos ha hecho daño. Amarte a nuestra medida con tu amor infinito, ese amor que nos asegura que compartiremos contigo la Vida que Dios Padre tiene esperando por cada uno.

Mi corazón se estremece, mi corazón por un momento, reconociéndome Judas, huyo, quiso escapar. Pero su amor es tan poderoso que me atrae a pesar mio. Yo quiero ser traspasada por ese amor. Quiero amarle, y dejarme amar por Él, reencontrando en ese amor el sentido a toda mi vida. Para que mi vida encuentre su sentido. Ámame mi Señor Jesús hasta dejarme sin aliento. Que no sienta que mis limitaciones son un impedimento, que acepte quien soy y no quien quiero ser. Ser amada por ti en lo que soy.

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