GEO TOLBAR MIS VISITANTES DE HOY

5 abr. 2012

UN GRITO A LA REALIDAD DE HOY: La Cena del Señor


Muchos se preguntarán ¿por qué si es la Celebración de la Cena del Señor, en lugar de tratar de reflexionar sobre el Evangelio o alguna de las lecturas como lo vengo haciendo a diario desde el comienzo de la Cuaresma y Semana Santa, he dedicado el día de hoy a transcribir y reflexionar sobre EL GRITO DE MONTESINOS?, padre dominico, del que hace ya 500 anos, dejó atónitos a los gobernantes de turno, integrantes del virreynato y autoridades eclesiales del momento.

Este mismo GRITO, resuena en las palabras de Juan XXIII y en los documentos surgidos en lo que se dio a llamar Vaticano II.

También resuena en la búsqueda de San Vicente Pallotti con quien cumplimos sus 50 años de canonización por el mismo Juan XXIII, también sumamente resistido por las autoridades de entonces.

Y me pregunto: ¿ No es este grito de Montesinos, este llamado al Concilio propuesto por Juan XXIII y el surgimiento de La Unión del Apostolado Católico propiciado por San Vicente Pallotti, la forma de ser sus discípulos pudiendo compartir con Él la Cena Pascual, que anuncia su Pasión, muerte y Resurrección?

EL GRITO de Montesinos ayer y hoy

Fuente: revista UMBRALES número 226

Autor de la Reflexión: p.Víctor Codina, jesuita español que reside desde 1982 en Bolivia donde pidió ir luego del martirio de su compañero jesuita p. Luis Espinal, secuestrado, torturado y eliminado con 17 impactos de armas de fuego en La Paz ( 21-3-1980) por su defensa de los más pobres.

"SUCEDIÓ HACE  500 AÑOS.
En diciembre de 1510, una pequeña comunidad de frailes dominicos desembarca en la isla caribeña de la Española (hoy territorio de República Dominicana y Haití). Esta comunidad misionera, encabezada por Pedro de Córdoba, procedía del convento de San Esteban de Salamanca, uno de los centros más famosos y más abiertos de la Orden Dominicana. Es una comunidad pobre y que quiere anunciar La Palabra desde su contexto de inserción en la realidad de la conquista española: desde hacía 19 años los habitantes de las llamadas Indias Occidentales padecían la explotación y malos tratos, porque los conquistadores solo buscaban oro y hacerse ricos con la sangre de los indios a los que trataban como animales.

La comunidad analiza los hechos, examina a la luz del evangelio la inhumana opresión que sufren los indígenas, se pone de parte de ellos y consciente de la gravedad de la situación decide denunciarla públicamente ante los conquistadores y notables españoles, entre los cuales estaba el Virrey, almirante Diego Colón, el hijo de Cristóbal Colón. Entre todos los miembros de la comunidad elaboran el sermón que  encargan pronunciar a fray Antonio de Montesinos, buen predicador. Escogen la fecha del cuarto domingo de Adviento y toman como punto de partida la frase de Juan Bautista: "Yo soy la voz del que clama en el desierto.  El texto de este profético discurso pronunciado el 21 de diciembre de 1511, lo conocemos gracias a Bartolomé de Las Casas, entonces encomendero, presente en el templo. Dijo Montesinos:

" Todos estáis en pecado mortal y en él vivís y morís, por la crueldad y la tiranía que usáis con estas inocentes gentes. Decid, ¿Con qué derecho y con qué justicia tenéis en tan cruel y horrible servidumbre a estos indios?¿Cómo los tenéis tan opresos y fatigados sin darles de comer ni curarlos de sus enfermedades, que de los excesivos trabajos que les dais incurren y se os mueren y por mejor decir, los matáis, por sacar y adquirir oro cada día? ¿Y qué cuidado tenéis de quien los adoctrine para que conozcan a su Dios y criador, sean bautizados, oigan misa, guarden las fiestas y domingos? ¿Estos no son hombres? ¿No tienen ánimas racionales? ¿No estáis obligados a amarlos como a vosotros mismos? ¿Esto no entendéis? ¿Cómo estáis en tanta profundidad de sueño tan letárgico dormidos? Tened por cierto que en el estado en que estáis no os podéis más salvar que los moros o turcos que carecen o no quieren la fe de Cristo".

El impacto del sermón fue grande; "los dejó atónitos, a muchos como fuera de sentido, a otros más empedernidos y algunos como compungidos, pero a ninguno, a lo que yo entendí, convertido", anota el cronista. Diego Colón y los notables salieron indignados y decidieron reprender al predicador por aquella doctrina nueva y escandalosa que iba contra el rey que era quien autorizaba a los conquistadores el tener indios en las enconmiendas a su servicio. Ellos exigían una pública retracción. También Bartolomé de Las Casas se indignó con aquel sermón que atacaba directamente su situación de encomendero. Solo años más tarde, reflexionando sobre textos del Eclesiástico (4,1-6; 34. 18-22) que afirman que Yahvé no acepta las ofrendas manchadas con sangre, Las Casas cambió de rumbo, ingresó en la Orden dominicana y nombrado obispo de Chiapas, se convirtió en el gran defensor de los indígenas.

El domingo siguiente, Montesinos subió de nuevo al púlpito y en lugar de retractarse dijo que en adelante no confesarían a los españoles, ni les darían la absolución y recalcó que podían quejarse ante quien quisieran, pero ellos seguirían predicando el evangelio. La noticia llegó a la corte española y el superior Pedro de Córdoba fue llamado a declarar ante el rey Fernando el Católico de Castilla. El mismo provincial de los dominicos de España, Alonso de Loaysa, se puso de parte del rey y del gobernador de la Española y les mandó a decir a aquellos frailes que nadie siguiera con este tipo de predicaciones, bajo pena de incurrir en pecado grave y en excomunión.

Fray Antón Montesinos viajó dos veces a España, la segunda acompañado por Bartolomé de Las Casas. La tesis de la libertad y dignidad de los indios fue defendida por el también fraile dominico Francisco de Vitoria de la universidad de Salamanca, tesis que sentó las bases de lo que hoy llamamos derecho internacional. Sobre el papel, la victoria de los dominicos fue casi completa, pero no en el sentido de que se cumplieran en realidad las nuevas leyes.
Hasta aquí el extracto de lo relatado a 500 años del Grito de Montesinos.

Ahora la REFLEXIÓN:

Retomando a la batalla presentada por Juan XXIII acerca del llamado a Concilio y finalmente lo surgido en el Concilio Vaticano II http://www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/index_sp.htm, además de leer las reflexiones con las que continúa el Artículo: "Actualidad del Sermón de Montesinos", "Algo nuevo está naciendo y el "segundo Sermón de Montecinos" aún más duro en su réplica que el primero, quiero iniciar mis propias reflexiones que han venido caminando en el mismo sentir.

Ojeando las páginas de la Revista Umbrales me encuentro con otra publicación que por su Título me llama la atención: Retomar el dinamismo del Concilio, es una entrevista a Miguel Esteban Hesayne, obispo Emérito de Argentina. Luego de leída en su integridad, comparto su decir.

Y surgen en mi las siguientes preguntas: 

¿Se puede como cristianos seguir en la indiferencia?
¿Debemos ser críticos y no ser nosotros mismos modificados por Cristo?
¿Estamos viviendo una gran crisis, y no sólo económica, social, política, eclesial, y no de Fe?
¿En quién creemos en verdad? 

Es cierto hay mucho que cambiar. Muchísimo y al llamado del Grito de Montesinos, la defensa de Juan XXIII del Concilio Vaticano II, la creación de la Unión del Apostolado Católico propiciado por San Vicente Pallotti y algunos pocos que le siguieron, el llamado de Cristo parece cada vez más audible a nuestros corazones de piedra y oídos sordos.

Hoy en la Cena del Señor, Él se convertirá en Cuerpo y Sangre de Vida Eterna para cada uno de nosotros los cristianos. No seamos Judas que no pudo participar por no alcanzar en su corazón a vivir el inmenso amor y misericordia de este nuestro Dios que entregó por nosotros toda su Vida, sin dejar ni una gota de su sangre, ni un resto de su cuerpo. Que miremos la realidad que nos rodea, y sintamos que todos somos "iglesia" y que como tales nos compele Cristo Nuestro Señor y Dios nuestro, a vivir la fe en la que hemos experimentado su amor infinito. En obras y acciones, en entrega y donación. En respeto y caridad. Asumiendo la responsabilidad de decirnos "Cristianos" seguidores de Cristo, Mesías, Rey, Maestro y Salvador nuestro. 

¡Feliz encuentro con el Señor en la Cena que compartiremos hoy!

En el día de mañana, ya Viernes Santo, día la Pasión del Señor y también nuestra: 

Los invito a leer la entrevista completa en la nota que publicaré en su totalidad ya que si bien se relaciona con la República hermana Argentina, tiene que ver con todos aquellos que nos decimos "cristianos" tanto sus gobernantes, sus fieles, y sus autoridades eclesiásticas y sacerdotales. 





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