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5 abr. 2012

UNA ESQUIZOFRENIA DE ESPIRITUALIDAD CRISTINA"


El llamado de Jesús a todo su pueblo

 Entrevista realizada al obispo emérito Miguel Esteban Hesayne
por la Revista UMBRALES
Número 226 del año 2012

EN EL AÑO DE LA FE

Transcrito el texto completo de la entrevista realizada al obispo Miguel Hesayne, acerca de su visión de la Crisis Argentina. Aunque la entrevista hace un análisis sobre la crisis que padece Argentina, esta crisis nos engloba a todos. Nos compele a todos. A todos los cristianos del mundo entero. A las Autoridades eclesiales y a toda la feligresía cristina y no sólo Católica, pero aún más a la Comunidad Católica.


Que Dios nos bendiga y que hoy al salir de "misa" después de la Celebración de la Cena Pascual junto a nuestro Señor Jesucristo, hayamos podido abrir nuestro corazón y alcanzar la "conversión" transformándonos en "comunidad-testigo" de su Iglesia, la que él fundo con su Sangre y su Carne, la que es incluyente y no excluyente.

 ENTREVISTA

Miguel Esteban Hesayne es actualmente Obispo Emérito, a los 87 años. Fue Obispo de Viedma y un defensor de los Derechos Humanos durante y después de la dictadura militar, reconocido Internacionalmente. Agruega el articulista de Umbrales: Reproducimos aquí algunos pasajes de la entrevista.

¿Cómo ve y siente la realidad argentina?
 -La veo sumida en un gravísimo pecado social-eclesial. La muerte de un solo niño por desnutrición es una noticia trágica en todo tiempo, y en cualquier parte de la tierra. Pero, si ocurre en un país rico, y las muertes se multiplican por miles, a causa de estar mal alimentados desde el seno materno, nos encontramos ante un crimen de lesa humanidad.

La Argentina que produce anualmente alimentos para 300 millones de seres humanos es la Argentina en la que la mayoría de sus habitantes están bautizados en la Iglesia Católica. Es la Argentina que se ha volcado a las calles de las ciudades por donde ha pasado el Papa para aclamarlo. Es la Argentina cuyos dirigentes han jurado por los Evangelios, y han sido honrados y condecorados por el Vaticano. Es la Argentina que tuvo la delegación más numerosa de políticos que peregrinaron a Roma para el Jubileo. Es la Argentina cuyos dirigentes -políticos, empresarios, economistas, financieros- son, en notable mayoría, ex-alumnos de colegios y universidades católicas, han "tomado la primera Comunión", han recibido el Sacramento de la Confirmación y se "han casado por la Iglesia". Es la Argentina en la que el Gobierno de turno siempre quiere estar en buenas relaciones con la Iglesia Católica (claro está, entendiendo por Iglesia al Episcopado), y hasta peregrinan a la Basílica de Luján...

Esta Argentina, rica, y con una tercera parte de sus habitantes insertos en la miseria, padece una esquizofrenia de espiritualidad cristiana que a la luz del Concilio Vaticano II, se identifica con el "pecado del dualismo entre Fe y Vida". Debido a esta esquizofrenia social religiosa es que veo a la Argentina, desde hace tiempo, en un gravísimo pecado social-eclesial.

- /Que le diría a la Iglesia en la actual coyuntura?
- Que "se ponga la Patria al hombro", según la feliz expresión del cardenal Bergoglio. Para esto, la Iglesia -pastores y fieles- ha de tomar conciencia de sus ser y misión, en cuanto "comunidad signo e instrumento del Reino" (Lumen Gentium).

La Iglesia en la Argentina ha de revivir, día a día, el hecho de Pentecostés, recreándose en comunidades orantes y operantes, comunidades-testigos, empapadas en el Evangelio, animadas por la "energía pascual". Su servicio no puede limitarse a los actos de culto religioso, sino que deben ser comunidades que "sirvan" para regenerar el tejido social del pueblo argentino, fomentando una convivencia fraternal, con solidaridad real, hecha de justicia, equidad, sinceridad, respeto, defensa y promoción de toda la gama de los Derechos Humanos.

Personalmente, sostengo, desde hace tiempo, que la raíz profunda de la crisis social-político-económica-cultural que la Argentina viene padeciendo, no es simplemente una crisis moral; es una crisis mucho más honda y grave, es una aguda crisis de fe en Jesucristo y su Evangelio, porque ha sido originada por sus dirigentes, en su mayoría, "se dicentes" católicos. Más aún, católicos cumplidores, de misa dominical por una parte, y, por otra, con ideologías y normas de conducta -en lo personal y familiar, en lo profesional, en sus tareas empresariales y gubernamentales- emanadas de doctrinas contrarias al Evangelio del Señor de la Iglesia, y hasta condenadas, en forma explícita, por el Magisterio Eclesial: Neoliberalismo, Doctrina de la Seguridad Nacional...

Quiero ser muy concreto y sincero; no pretendo hacer una crítica barata ni cruel, tampoco aguada. La Iglesia en la Argentina no se ha renovado suficientemente, según las pautas del Concilio Vaticano II. Por esto, ha quedado a mitad de camino con relación a la meta de "volver a las fuentes" que le señalo Juan XXIII, al convocar el C-oncilio a pesar de Medellín y Puebla y del número 30 del Documento de Santo Domingo donde, con una claridad y osadía dignas de una moción fuerte del Espíritu del Resucitado, se afirma: " La Nueva Evangelización exige la conversión pastoral de la Iglesia. Tal conversión debe ser coherente con el Concilio. Lo toca todo, y a todos, en la conciencia y en la praxis personal y comunitaria, en las relaciones  de igualdad; con estructuras y dinamismo que hagan presente, cada vez con más claridad, a la Iglesia, en cuanto signo eficaz..."

Los años que tengo, y las ganas de ser fiel a Jesucristo y a su Iglesia, me obligan a manifestar que, si la Iglesia Católica no retoma el dinamismo del Concilio Vaticano II  con cambios universales, profundos y rápidos en las estructuras pastorales vigentes, dentro de unos pocos años la mayoría de nuestros templos e habrán convertido en piezas de museo, y las parroquias jurídicas en un listado nominal de Boletines Diocesanos.

-¿Cómo considera que debe la Iglesia retomar el dinamismo del Concilio Vaticano II?
- Urge una doble actitud pastoral para que la Iglesia, en la Argentina, se deje llevar al empuje de renovación evangélica que impulsó el Concilio, exhortando a la Iglesia "a ponerse al día" como servidora. En nuestro caso, el de la sociedad argentina, al nivel de pastores y dirigentes eclesiales, una relectura estudiosa y orante delas Constituciones Conciliares, asumiendo más el espíritu que la letra, para adquirir un lúcido discernimiento de los signos de los tiempos, en fidelidad al Evangelio.

Es preciso salir de un "eclesiocentrismo" para caminar hacia un "reinocentrismo". La Iglesia no es para sí; por el contrario, es para el mundo que le toca vivir, sembrando las semillas del Reino en la cotidianidad de la historia humana. Por eso mismo, urge el paso pascual de una Iglesia piramidal a una Iglesia comunional a todo nivel... 

En el proyecto de Jesús, todos los bautizados somos Iglesia, ya que todos hemos sido llamados por Él.

Las diferencias son funcionales o ministeriales, es decir secundarias. Al nivel de la feligresía en general, se debe asumir el axioma pastoral de que no "hay vida cristiana sin comunidad".

Mediante una insistente catequesis popular, se ha de desterrar de la mayoría de los católicos la mentalidad de Iglesia "supermercado religioso" (se va a pedir una bendición...un sacramento...Se lleva a los niños a la catequesis para que "hagan la primera comunión"). La pertenencia real a la Iglesia Católica es la pertenencia a la Comunidad de quienes creen en el Resucitado.

En el inconsciente de no pocos pastores y de la feligresía católica en general subsiste la definición de San Belarmino: "La Iglesia, asociación de los fieles creyentes cuya cabeza es el Papa". Este "inconsciente de cristiandad" asoma en cuanto Programa o Movimiento y se presenta o se organiza descuidando, de hecho el sujeto y el objeto de la acción pastoral, es decir: La Iglesia -Pueblo- Comunidad de creyentes en Jesús, muerto y resucitado.

Muchos factores externos entran en conflicto con el anuncio de la Iglesia-comunidad, ¿cómo se debería hacerles frente?
- Hace más de cincuenta anos que me empeño en encontrar métodos para formar militantes católicos. Ordenado sacerdote, fui asesor de la Acción Católica y del Movimiento Familiar Cristiano y de Cursillos de Cristiandad... Intenté poner en práctica, siendo párroco en diversas parroquias, cuantos planes de renovación han surgido, antes y después del Concilio, y llego a la conclusión de que todos estos ingentes esfuerzos, así también los programas de pastoral del Episcopado, caen en una especie de "agujero negro" pastoral. Falta el sujeto y el objeto de una real evangelización: la comunidad cristiana.

Falta promover o fortalecer la comunidad de Fe en Jesús muerto y resucitado como primerísima instancia de la evangelización cristiana y, a su vez, falta tener a flor de conciencia el objetivo primordial de ésta, que es la Comunión.

No se tiene en cuenta la advertencia de Jesús de que a "vino nuevo"..."odres nuevos"... En orden a una real y efectiva "nueva evangelización" hay que atender a la conversión del corazón y al cambio de estructuras en forma simultánea. Las estructuras pastorales que se han ido construyendo durante la "cristiandad" no responden a una Iglesia que debe evangelizar una sociedad de hecho no cristiana, aunque bautizada en su mayoría, y en la que la mayor parte de sus miembros no están catequizados. Cuando tenía 18 años leí " La esencia del Cristianismo", de un teólogo católico alemán Karl Adam, donde, en forma terminante, afirma que la Iglesia Católica ha venido predicando "un cristianismo sin Cristo". 

Así nuestras parroquias perdieron su ser de "comunidad de creyentes en Jesús muerto y resucitado" y su "fuerza" evangelizadora, su "energía pascual". De esta manera, han quedado reducidas, en su generalidad, a ser "centros"de culto religioso y de enseñanza moralizadora. Ya no se distinguen por ser comunidades-testigos del Resucitado, lugar de comunión visible, dispuestas a compartir en fraternidad, buscando la "gloria de Dios en que el hombre viva en dignidad" (San Irineo).

La estructura sencilla y dinámica de la Comunidad Eclesial de Base posibilita la formación, personal y comunitaria a la vez, de los integrantes de una comunidad a medida humana. A medida que la Iglesia, desde cada parroquia, se transforme en una red de Comunidades Eclesiales de Bases (CEBs), se cumplirá el "misterio" de Iglesia de Jesús, que viene de lo Alto, pero que surge de la sociedad humana, transformándola en Pueblo de Dios.

Es la Iglesia que escucha, celebra y comparte de modo especial la Eucaristía, con la misma intención con que Jesús la instituyó en la última Cena. Actualmente, en nuestros templos, en general, se "va a misa"como se sube a un ómnibus, en el cual todos los pasajeros son conducidos hacia una misma dirección sin mirarse, sin dialogar, a fin de "hacer encuentro de familia de Dios".

Una Eucaristía que no finaliza en una conversión personal y comunitaria al Evangelio, en un compromiso familiar, socio-económico-político, es una misa inconclusa...

Para Jesucristo, lo que cuenta no es solo ir a misa.... sino cómo se sale de ésta.

Como Administradora de esta página agradezco la posibilidad de que Umbrales haya llegado a mis manos en un día tan especial como hoy, dónde Celebramos La última Cena con el Señor. 

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