GEO TOLBAR MIS VISITANTES DE HOY

12 jun. 2012

DIOS SIEMPRE PROVEE

La pesca milagrosa
Pintura de Konrad Witz 1444

Leyendo la primera lectura del día de hoy de la Liturgia de la Palabra, en el Primer Libro de los Reyes, capítulo 1, versículos 7 a 16, me encuentro con que el Señor le pide a Elías se dirija a un pueblo y que se establezca allí, que encontraría una viuda, a la que Él, el Señor le pide lo provea de alimentos. Era tiempo de gran sequía en el pueblo donde vivía Elías. Elías cumple con lo dicho por el Señor y se dirige a su nuevo destino. Se encuentra con la viuda y pide agua y alimento. Cuando lo hace, ésta le responde que agua le traería pero que de comer sólo quedaba un pequeño puñado de harina y algo de aceite para hacer una sola galleta dura que era todo lo que tenía para ella y su hijo. Elías le dice que se la prepare para él y que Dios no dejaría de llenar el cántaro de harina y el de aceite hasta acabada la sequía para ella y su hijo. Y así dicen las escrituras, la viuda hizo.

En mi reflexión personal me imagino a Elías cumpliendo las palabras del Señor. Haciéndolo a pesar de todas las dudas que en su mente la razón le daría. Lo imagino preguntándose: ¿Será que en verdad yo he oído bien a Dios? Esta pobre mujer que me da todo, nada le queda.¿Y si no es así, si yo en mi desesperación por comer le quito a ella y a su hijo lo último que le queda? E imagino a la viuda pensando aunque no lo dijera: ¿Por qué yo he de confiar en este hombre que me dice le de todo cuanto tengo y sin lo que moriré junto con mi hijo si se lo doy?

¿Cuántas veces nos hemos encontrado ante una encrucijada idéntica? ¿Cuántas veces nos hemos enfrentado a la dura realidad de que todo aquéllo que creíamos seguro ya desaparecido y nos encontramos mirando el mundo sintiendo que nada ni nadie puede darnos una respuesta a la desesperación que sentimos frente a la impotencia de lo que nos sucede: no tener con qué sustentarnos ni a nuestros hijos ni a nosotros?

Me en encontrado muchas veces parada en ese lugar, en el de Elías que nada tenía para comer y en el de la viuda que tenía que dar lo que le quedaba para mitigar el hambre de otro.

Y a pesar de las dudas: Elías deja el cuestionamiento de lado y hace lo que Dios le dice: que se vaya del lugar, que se instale en otro sitio lejos de donde vive y que al llegar le pida de comer a una viuda a la que él ha pedido le alimentara. Y también a pesar de todas sus dudas y sus miedos ante una situación tan incierta, la viuda hace lo que Dios espera de ella: alimenta con lo que tiene a aquél que ha encontrado. 

Esa es la certeza que yo quiero para mi. Esa es la certeza que Dios siempre me ha mostrado en mi propia vida. Que me muestra hoy.

En mi caso personal y dada mi situación actual de absoluto caos que implica la pérdida de mi vivienda (tengo el desalojo), y no poder pagar los gastos de alquiler de la casa que me ha sido dada en préstamo por Dios, sabiendo lo que ello implica ya no directamente para mi, sino, para la persona que otrora fuera mi esposo; Dios me ha conseguido casa fuera del lugar donde nací: Montevideo y cómo a Elías en tiempo de sequía como el tiempo en el que me encuentro, me dice que vaya a un lugar lejos de Montevideo que allí encontraré el alimento que hoy no tengo: recursos para sostener mi vida. Recursos que Él me dará. Y cómo la viuda, también hoy el que fuera mi esposo aún creyendo que pierde al hacerse cargo de deudas que dejo por no poder asumir, asume y se hace cargo. 

Dios en las situaciones más difíciles siempre multiplica así como en la "multiplicación de los panes" al que todo lo da a pesar de creer que no podrá sostenerse. El que da actúa según el amor de Dios y ese amor jamás deja de proveer.

Cuento mi vida y mi experiencia porque es muy fácil hablar desde lo imaginario de una situación que no se ha vivido, más cuando se vive y se ve la permanente presencia de Dios actuando en nuestras vidas, sólo entonces podemos dar testimonio verdadero.

¿Que obra en mi? Así como en Elías supongo que más allá de sus dudas "racionales" se impone la fe, la certeza del obrar de Dios que Elías al respecto y yo en mi caso hemos vivido. 

Un Dios infinito amor infinito como lo definiera San Vicente Pallotti, el Dios cuya esencia y naturaleza es el amor como lo dice Juan, es un Dios que siempre "provee", siempre nos ama y siempre nos sostiene. No importa nuestro raciocinio, siempre lo vence y su amor se impone porque nos habla al corazón. Nos dice: "confía en mi amor que jamás te abandonará".

Hoy, con poco pelo por la pérdida debida al strees que he vivido por seguir mi voluntad y no ver el camino que Él me indicaba; hoy con cinco perros y con muy escasos recursos económicos, mi corazón ha sido vencido por el amor de Dios y mi razón ya no se opone. Voy como Elías al encuentro de la Vida que Él me ofrece como salvación.

Creó en Él porque Dios nunca me ha defraudado, siempre ha estado, siempre está en mi vida, muchas veces a través de otras personas; muchas veces en el abandono de ellas; muchas veces en el rescate inimaginable que ha dado cuando miro atrás. 

Por eso cómo no poder decirles: Déjense amar por Dios. Permitan que obre más allá de su razón que lo niega o se opone. Construyan un espacio donde pueda obrar la salvación para cada uno. Al que toca hoy recibir que lo acepte a pesar de no entender, y al que toca dar que lo haga a pesar de su no comprensión del ¿por qué?. Dios nos nutre si nos abandonamos a la certeza de su amor infinito.

¿Quién más puede dar semejante amor?

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