GEO TOLBAR MIS VISITANTES DE HOY

8 jun. 2012

EL MUNDO,LAS GUERRAS Y EL HAMBRE

Pintura del siglo II de la Madonna
La Virgen y el Niño Jesús
encontrada en una Catacumba

Mirando la imagen más antigua encontrada sobre la Virgen, veo en ella que su mirada reposa en el Niño Jesús, el Ángel junto a ellos es la Palabra cumplida de Dios Padre de que el Espíritu Santo obraría Maravillas en ella.

Hoy muchos responden antes las necesidades de la intolerancia impulsados por el miedo y la pérdida de control motivada en la falta de fe, con la intolerancia y la guerra que se deriva de este miedo y del control que se quiere ejercer sobre un sistema de vida que ha caducado.

Cristo vino al mundo por el infinito amor infinito del Padre a su creación, especialmente al ser humano. Al ser que veía a la deriva y sin rumbo. Al ser humano que no había podido llegar a conocerlo.

Hoy muchas recetas nos dicen como mejorar la situación ante un futuro incierto, al que por la crisis que embarga a Europa tememos un final de nuestro actual vivir. De nuestras comodidades y nuestro estilo de vida.

Sin embargo, cuando a la Virgen le fue anunciado por la Palabra de Dios representada en el Ángel, ella sólo confío. Confío en el amor de Dios que siempre había estado junto a ella.

Hoy no sabemos ver ni reconocer cada minuto de la presencia de ese gran amor de Dios en nuestras vidas.
Creyéndonos hacedores de nuestro bienestar, recurrimos a nosotros mismos y a otros por igual de igual condición. El hombre aún no ha comprendido que nada que construya fuera de ese amor de Dios podrá sostenerse y colmarlo. Nos prendamos de vanalidades y de glorias que por su misma condición de naturaleza, se desploman ante el menor viento. Nuestra casa la hemos construido sobre arena. La roca la hemos desperdiciado y dejado de lado. Esa Roca que es Dios la hemos puesto a un costado.

Y ante el descalabro de las sociedades del mundo, donde vemos acrecentar la violencia de todo género; la falta de libertades impuestas por modelos autoritarios; las recetas económicas que por su desigualdad caerán estruendosamente; al grito de hay que controlar la natalidad como si esta fuera la responsable de todos nuestros males y futuros inciertos seguimos dejando a un lado el amor infinito de un Dios que siempre ha estado a nuestro lado y que sólo quiere para nosotros la felicidad.

No reposamos como la Virgen sobre quién nos ha devuelto la dignidad de seres humanos, Jesús, ya Cristo confiados en la Palabra manifiesta y hecha carne del propio Dios que sin pedir nada nos ha dado el vivir, el estar vivos, el respirar en un mundo lleno de esperanza.

El aumento de nacimientos en un sector de la humanidad y su contra partida de los millones de seres no nacidos por el aborto voluntario ejercido por la decisión de la mujer y también del hombre, son la contradicción de la visión humana.

Los nacimientos se producen en lugares donde la pobreza, el hambre y la segregación imperan. ¿Sólo como producto de un descontrol? Más allá de que en muchos países del mundo los niños son fuente de ingresos económicos y puestos al servicio del comercio, en muchos otros nacen producto del amor y la confianza.

Mientras en occidente, países donde el mayor desarrollo de las condiciones de vida se dan, en África, Asia Dios surge en medio de la pobreza, levantando el corazón humano que sigue desarrollándose en medio de la familia.

En este año al que el Papa Benedicto XVI ha declarado el Año de la Familia, en éstos grandes continentes y sus más diversas culturas y países, la familia es el centro de la vida. Hacia ella tienden su mirada. En medio de la pobreza y la falta de sanidad sin embargo la protección a la familia como vínculo indestructible sigue siendo la respuesta de su grandeza y generosidad. La vida sigue expandiéndose. Es en medio del hambre y la falta de condiciones mínimas de dignidad humana que Dios quiere que vivan, claro que no, es la avaricia y la codicia de otros seres humanos que hacen que ésto sea así; pero en medio de tanto dolor y carencias, sigue ganando el amor, el cuidado hacia el anciano, el respeto al que ha vivido mucho y transmite esa sabiduría de vida, el amor al hijo que viene. Allí unos reconociéndolo y otros a medio camino: Dios hace su obra.

500 nuevos sacerdotes de la Unión del Apostolado Católico y sigue creciendo su número abrazan la fe y el amor en India. Así también en África. Países de grandes contrates sociales. La fe no ha muerto. El Espíritu de Dios sigue siendo recibido por hombres y mujeres. Esta es la mirada esperanzadora que puesta en medio de nosotros, occidente puede abrazar como respuesta a la crisis.

Dice Benedicto XVI, sólo el Amor puede cambiar el rumbo de este mundo. El amor es capaz de construir puentes de respeto, de salvación.

Podemos vivir una vida mejor. Podemos hacer que otros vivan una vida mejor. ¡Claro que podemos! Unidos en el amor de Dios, que nos es dado para todos sin exclusiones, podemos hacer de este mundo, un mundo de paz. Un mundo donde todos cabemos y nadie sobra. Sólo debemos reposar nuestra mirada hacia quién nos ha devuelto la Vida: Cristo. Nadie se condena si ama. Nadie es dejado y alejado del amor de Dios, si ama. Podemos comenzar ya. Nada nos lo impide. 

El mundo puede salir de su autodestrucción si nos decidimos a recibir ese amor que la Virgen acepto incondicionalmente. Podemos. 

Tu vecino, tu hermano, tu amigo, tu hijo, tu padre, tu compañero de trabajo,el que cruza por delante de tu puerta, por allí se comienza. Todos podemos anunciar ese amor, dando el primer paso. Siendo el que se anima a saludar, a dialogar, a respetar, y así se tiraran abajo las rejas que nos amurallan y encarcelan. Se comienza por el respeto mutuo a la diferencia. Aceptando nuestras limitaciones y no juzgando la de los otros. Abriendo nuestro corazón al dolor y necesidad del que nos rodea. Así obra Dios. No hace magia. No hace milagros, Salva. Por medio de nuestras acciones. Somos llamados a ser co-partícipes de entregar vida, la vida que nos es dada por Dios a otros. Sólo así este mundo resplandecerá hasta nuestro encuentro definitivo en Dios.

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