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3 jun. 2012

LA SANTÍSIMA TRINIDAD Y EL SALMO 33

La Trinidad en la muerte de Jesús
pintura del GRECO

Salmo 33

Porque la Palabra del Señor es recta.
y él obra siempre con lealtad;
él ama la justicia y el derecho 
y la tierra está llena de su amor.

La Palabra del Señor hizo el cielo,
y el aliento de su boca, los ejércitos celestiales;
porque él lo dijo, y el mundo existió,
él dio una orden, y todo subsiste,

Los ojos del Señor están fijos sobre sus fieles,
sobre los que esperan en su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y sustentarlos en tiempo de indigencia.

Nuestra alma espera en el Señor;
él es nuestra ayuda y nuestro escudo.
Señor, que tu amor descienda sobre nosotros,
conforme a la esperanza que tenemos en ti.

Reflexión personal:

Luego de que Cristo ascendiera al sitio dónde le correspondía, junto al Padre, y habiéndonos enviado al Espíritu Santo en Pentecostés, hoy gozamos de la Santísima Trinidad. Sí, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Este Dios Trino y Uno que se hizo manifiesto, que nos colma de vida a los que conforme a nuestra fe y esperanza en su infinito amor y misericordia está siempre en medio de nosotros.

Mi reflexión no es teológica, sino, proveniente de mi experiencia personal de Dios. Así como canta el Salmo, así mi alma espera en el Señor. Muestras de su naturaleza y acción he tenido desde los momentos de mayor alegría, al de las grandes pérdidas. Su divina esencia de un Dios que es Padre, que es Hijo y que es Espíritu Santo ha conmocionado todos los cimientos de mi vida. 

Cuando me preguntan: ¿Cuál es mi experiencia de Dios? contesto y mi respuesta sale del alma: el que siempre me sorprenda. Cuando camino y tengo que dar un paso; cuando debo tomar una decisión y no sé cuál es la mejor; cuando llega el momento en que el suelo cual terremoto parece abrirse y las fauces de un abismo insondable y sin fin tragarme: Este Dios sale a mi encuentro, me sostiene con el brazo firme del amor del Padre, me levanta con la voluntad imperturbable de Cristo y me da nuevas alas con su Espíritu Santo.

Por eso mi alma canta al Señor Dios Trino, Padre,Hijo y Espíritu Santo.
Por eso mi alma eligió de entre todas las pinturas, la Santísima Trinidad en la muerte de Jesús.
Esta pintura maravillosa del Greco, donde todo lo que Dios Es está presente en ella. Y así en mi vida. Cada vez que me ha tocado morir, sí porque cada cambio, cada partida, cada nuevo rumbo ha sido precedido de un morir se ve reflejado en esa pintura. Dios Padre sostiene al Hijo y lo eleva a su dignidad de tal, y en medio el amor representado en la paloma abrazándolo todo.

Y cómo en el salmo, mi alma sabe y confía y jamás ha sido defraudada.

Y el salmo nos recuerda que:
"Nuestra alma espera en el Señor;
él es nuestra ayuda y nuestro escudo.
Señor, que tu amor descienda sobre nosotros,
conforme a la esperanza que tenemos en ti."

Te pido Señor que desciendas sobre todos nosotros, aún más allá. No conforme a nuestra esperanza, sino conforme a la necesidad que tenemos de Ti, aún sin saber que así es. En un mundo tan convulso, tan revuelto, sin rumbo, donde todo parece desmoronarse, actúa Señor,Tú que eres Padre, que eres Hijo y Espíritu Santo, un solo Dios, tres personas en un Único Dios abriendo nuestros corazones que se han convertido en piedra, y conviértelos en corazones de carne que reciban tu amor capaces de dejarte derramar desde nuestro hacer en toda tu creación.

Ve Señor más allá de nuestros flacos horizontes.
Ve Señor más allá de nuestra burda mirada,
Ve Señor más allá de nuestro agitado corazón,
Ve Señor más allá de nosotros mismos.

¡Abba! ¡Padre! nos has mostrado el camino para encontrarte: Tu amor;  amar, amar como tu Hijo nos amó, amar con su Espíritu Santo capaz de mover montañas si nuestra fe es tan sólo como un grano de mostaza.

¡Bendito y Alabado!
¡Gloria a Ti  Nuestro Dios!



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