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8 sept. 2012

MI NUEVA HISTORIA.

Mi nueva historia

La vida es una sucesión de muertes y resurrecciones. Por momentos y durante un tiempo, nos parece que lo que estamos viviendo permanecerá. Un día, sin esperarlo, todo cambia. Las decisiones que hemos ido tomando, las acciones que hemos llevado a cabo, las palabras dichas y las no dichas, se convierten en un remolino que todo lo cambia. Inesperadamente nada ya es como era. A lo largo de ese tiempo en que nos encontrábamos viviendo de una forma determinada y que creíamos para la eternidad (en los buenos momentos como en los difíciles) se han ido mostrando señales que van anunciando que algo está por suceder, que un gran cambio se avecina. Sólo que muchas veces no le prestamos atención y las dejamos pasar, muchas de ellas las negamos y otras hemos cerrado los ojos y la razón no las quiere asumir.

Y un remolino nos envuelve. Todo se transforma. El piso que nos sostenía ya no es el que era. Al comienzo todo se vuelve pantanoso. Todo parece sin luz y podemos caer en la oscuridad de la depresión, o en el abismo del encierro. Mi vida ha transitado por todo ello, como la vida de todos, como la tuya y la de alguien cercano que conoces. 

De mi parte, Dios siempre me ha ido mostrando lo que se avecina y muchas son las veces que me he resistido a verlo. Por lo que me he visto envuelta en numerosos remolinos y sin piso con mucha frecuencia. Y he aprendido que no es con mis soluciones posibles o mi visión de cómo es la salida que finalmente todo se va encastrando en una nueva forma de vida, sino cuando he puesto mi proceso de vida en el que estoy en sus manos, cuando alcanzo a ver que mi salida está en Dios y en dejarlo hacer en sus tiempos y no en los míos y en la ansiedad que me embarga.

La misericordia de Dios es infinita e insondable. Maravillosas son las sorpresas con las que nos va mostrando el camino de salida hacia una nueva vida. Vida que aunque dejamos mucho de lo que teníamos y queríamos, es sin embargo un nuevo misterio que se presenta para que con nuestro libre albedrío comencemos a desentrañarlo como una madeja de la que si Dios tira del hilo, no se romperá y tejerá un nuevo mundo y seremos una nueva simiente que llegado el momento nos brindará nuevos frutos y más abundantes. Es una constatación de mi realidad. Una verdad que he vivido y estoy viviendo.

Aprender a dejar en sus manos la salida.
Aprender a confiar en quién jamás nos defrauda.
Aprender a esperar en sus tiempos porque serán los mejores tiempos.

Desde hace un tiempo he aprendido que si cada día mi libertad decido ponerla en sus manos y confiarme a Él, ese día se transforma y logro ver cómo mi vida se va iluminando y van desapareciendo las sombras. A esto yo llamo "mi orar", mi "estar con Dios".

Que mi experiencia de encontrar la salida en los momentos más difíciles y dolorosos sirva también para que tú puedas encontrarla.

Dios nos bendiga con su inmenso amor e infinita misericordia y nos rescate de nosotros mismos.

Bettina Galo
Administradora de esta página.

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