GEO TOLBAR MIS VISITANTES DE HOY

11 oct. 2012

UN MINUTO ANTES DE MI MUERTE

Un minuto antes de mi muerte...

Vi una película en dónde como de costumbre, un gran meteoro impactará la tierra. Durante un año se habían tomado todas las previsiones para intentar interceptar el meteoro y todo falla. Sólo logran partirlo en dos. Uno menor que el otro, el primero que llega es el más pequeño generando una gran destrucción y el segundo es el devastador. Todo destruirá. Así que las medidas que se toman en todos los países es crear especies de grandes "Arcas de Noé" construidas bajo tierra para que se pueda vivir dos años y luego resembrar la tierra con todas las especies.

A pesar de ser una película tonta o no tanto, pero en sí no importa, lo que sí importa es que me puso a pensar: ¿que haría yo en una circunstancia parecida? Si fuera de las personas elegidas para participar de la nueva siembra y continuidad de la especie sobre la tierra, ¿me iría o me quedaría?

Sentí que no podría ser de las personas de la nueva esperanza, de esa humanidad que pudiera salvarse para recomenzarlo todo, elegiría quedarme junto con todos los que de una u otra forma viviríamos el fin. O el principio. Nuestra ida al encuentro con Cristo.

¿Por qué, por qué sentí que ésto haría?
Si lo razono, y hubiera sido de las personas elegidas por un motivo u otro, debería asumir esa responsabilidad, permanecer a pesar del dolor de tantas pérdidas. Pérdidas de tantos seres humanos que amo y que tendría que dejar atrás sabiendo cuál sería su fin.

Más, cuando lo vuelvo a pensar siento que quisiera quedarme, ser de las personas que partan de la forma que me tocara ir al encuentro con Cristo.

En realidad no importa. Morimos muchas veces y muchas son las pérdidas que nos tocan atravesar. Ese minuto antes de mi muerte, en realidad lo he vivido muchas veces. Entonces, ¿por qué pensarlo? Porque es necesario.

Es necesario asumir que nuestra muerte puede estar allí, a un minuto nada más de separación de estar vivos.

¿Y qué hacer? Y sentí, sí, sentí, porque no pensé: ¡vivir! ¡vivir aprovechando el tiempo! No desperdiciarlo y vivir el cronos, el tiempo lineal, que en definitiva marca nuestras vidas y nos controla. Vivir algo que me enseñó mi padrino, el Kairós. Ese instante maravilloso que sólo se vive si se atrapa y se lo hace fecundo. 

Entonces decidí que a partir de este momento, trataré de vivir el kairós, el instante maravilloso y supremo que Dios nos da a cada paso para que lo hagamos fecundo.

Y ya sentí mi alma en paz. Vida y Muerte son un mismo nacimiento. Sólo cuenta atrapar cada Kairós, y hacer de nuestras vidas un minuto, un instante, un tiempo fecundo. No importa lo que nos ocurra, cada vez es un nuevo kairós. Cada vivencia nos propone un nuevo y fecundo tiempo. A cada uno de una forma distinta, a cada uno la misma oportunidad: atrapar la vida en ese kairós. 

Vivir como los apóstoles vivieron junto a Jesús. Intensamente cada minuto sin saber que les esperaba. Sólo vivir y entregarlo a otros. Así entonces todos somos "vivientes", como ellos lo fueron, como ellos se llamaron así mismos luego de la resurrección de Jesús. Vivientes. Atraparon ese tiempo, kairós, vivir la plenitud de la vida. Así quiero vivir. 

Que todos podamos atrapar ese instante que no sabemos cuanto dura y convertirlo en vida fecunda. Y ya estaremos viviendo en ese Reino de Dios que Jesús nos dijo que estaba cerca y que luego nos regaló en un estar entre nosotros.

Señor que todos podamos vivir ya ese Reino que está entre nosotros sin desperdiciar un sólo momento de él.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Todos tus comentarios son bienvenidos, las opiniones más divergentes expuestas con respeto siempre pueden encontrar un común enriquecimiento.