GEO TOLBAR MIS VISITANTES DE HOY

22 dic. 2012

Derecho a equivocarse


Llega el tren y hay que tomarlo. Puedes decidir hacerlo o verlo ir.  Yo lo he tomado. ¿Cuántas veces al hacerlo, he equivocado la parada en la que bajé? Muchas, tal vez demasiadas. ¿No hacerlo me hubiera traído hasta aquí? 

Me bajé del tren y al equivocarme de parada, tuve que esperar y en la espera vi un ómnibus que se acercaba. Y nuevamente decidir: tomarlo o dejarlo partir. Yo lo he tomado. ¿Cuántas veces al hacerlo, he vuelto a equivocar la parada en la que bajé? Muchas, tal vez demasiadas, seguro menos a las de antes. ¿No hacerlo me hubiera traído hasta aquí?

Me bajé del ómnibus y al equivocarme de parada, tuve que iniciar la nueva espera y en esa espera vi un auto que se acercaba. Y una vez más decidir: tomarlo o dejarlo partir. Lo he tomado. ¿Cuántas veces al hacerlo, he vuelto a equivocar la parada en la que bajé? Muchas, pero menos que las de ayer. ¿No hacerlo me hubiera traído hasta aquí?

Me bajé del auto y al equivocarme de parada, reiniciar la espera y en esa espera vi un carro tirado por caballos que se acercaba. Y otra vez decidir: Tomarlo o dejarlo partir. Lo he tomado.
¿Cuántas veces al hacerlo, volví a equivocar la parada? Muchas, cada vez menos. ¿No hacerlo me hubiera traído hasta aquí?

Me bajé del carro tirado por caballos y al equivocarme de parada, una vez más la espera y en la espera vi, un asno que venía hacia mi. Decidir subirme o dejarlo partir. Me subí, y esta vez ya no me equivoqué de parada. ¿No hacerlo me hubiera traído hasta ti?

Gracias Señor, mi Dios y mi todo, por jamás abandonarme en la parada equivocada.

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