GEO TOLBAR MIS VISITANTES DE HOY

13 ene. 2013

CRISTO no es una Marca


El Cristo que se me ha dado a conocer, porque él así lo ha querido, y yo así lo he buscado, no es una "marca", o "etiqueta" que pueda ser utilizado por a quiénes convenga. Ora ya políticamente, ora ya religiosamente, ora filosóficamente.

Cristo es aquél Jesús, el Dios encarnado en María, venido a la tierra, para terminar con toda la hipocresía y la mentira que en nombre de Dios los hombres habían creado.

Judas es el mejor ejemplo que rescatamos de esa convivencia con Jesús el Dios encarnado durante su estancia en la tierra, en carne y hueso. Judas como todos los judíos esperaban a un Mesías, a un Salvador. Pero ¿que esperaban realmente? A un hombre Dios, a un Dios hombre, a un rey humano, a un humano rey que actuara según cada una de las conveniencias.

Judas es la representación hoy de todos los que intentan usar a Jesús como bandera social, política, filosófica, científica y hasta religiosa. Judas es la fiel representación de que los humanos no hemos comprendido nada, de que no hemos salido de nuestros ombligos, y que en cada actuación cada vez más nos alejamos de aquél Jesús hecho hombre siendo Dios.

Cómo Judas, los embanderados bajo la nominación de "izquierdistas" hablan de "Socialismo" etiquetando a ese Hombre-Dios, a Jesús-Dios como el que marcó el camino hacia el "Comunismo" o para mitigar la contundencia del nombre, el precursor del "socialismo".

También las "derechas" no han entendido nada. También lo han intentado etiquetar, utilizando como si fuera mera mercancía a disposición de caprichos humanos.

Jesús entiéndalo bien: no es de iquierdas ni derechas.
Jesús es ese Emmanuel que significa: Dios entre nosotros.
Jesús es ese Mesías cuyo reino no se ha comprendido aún, no pertenece a este mundo. Pero no por lo lejano a nosotros, al contrario, porque su Reino es Reino del Padre, cuya esencia que le pertenece es el amor. Un amor que con nuestros ombligos egoístas, nuestras miradas obsecuentes y nuestros corazones de piedra quieren convertir a nuestra imagen y semejanza.

Jesús es por incomprensible que sea a la razón humana que todo pretende encasillar, la esencia misma del amor. De un amor capaz de dar la vida. De un amor que se juega por la vida para otorgar VIDA TRASCENDENTE, haciéndonos trascender nuestra magra condición humana a la que nos acostumbramos, para alcanzar la dignidad a la que somos llamados desde nuestro origen: el SER PERSONA.

Jesús no es una etiqueta. Ni responde a fines políticos. Jesús convertido a Cristo el día en que dio su vida por la humanidad nos pertenece a todos, es de todos, de todos aquellos que lo buscan en su corazón aún aquéllos que no saben que lo buscan.

Por eso los seguidores de Cristo, debemos aprender mucho a ver como vivió Jesús, cuales fueron sus enseñanzas las dichas y las guardadas en los silencios que también tenía.

Ser cristiano es no poder etiquetarse ni en derechas, ni en izquierdas. Porque etiquetarse es restarnos la posibilidad de creer que un mundo que nos fue regalado por amor no es posible. Nuestra misión por así llamarla es llevar a Cristo a todos, a todos sin excepción. Y que cada cuál elija si despierta en él ese amor que se le regala o sigue de lado amando a semejanza de su propio y pequeño ombligo.

Participar del mundo, para los cristianos es desafiar toda etiqueta. Es contravenir toda etiqueta. Es decir: el que quiera ser servido, debe servir a otros; es decir a todos los políticos: Si queréis estar ahí, representando las necesidades de un pueblo, aprende a ser servidor primero y ello implica dejar la vida por amor desinteresado a los demás, a los suyos y a los que no lo son. Pero como Judas, no pudiendo comprender a Jesús y a ese reino que nos traía, los hombres y mujeres de hoy embanderados tras una etiqueta, hemos convertido a los seres humanos en etiquetas donde el nombre y su ser "persona" no cuentan sino, como mero número a sumar o restar.

¿Podremos, podremos sacar a Cristo de lo que lo hemos convertido?
Cristo no es una Marca.
Y el que no lo entienda, seguirá matando, violando, destruyendo vidas y criaturas, irrespetando, en una palabra negándose a si mismo.

Tantas "gías" decía mi abuela han convertido a Cristo de Salvador, Mesías, Emmanuel a una sombra según las necesidades de cada ombligo humano.

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