GEO TOLBAR MIS VISITANTES DE HOY

17 feb. 2013

Primer Domingo de Cuaresma

Reflexión en voz alta.

Durante estos últimos días ha llamado mi atención la Iglesia Universal, asentada también en Uruguay. Comprando cines que según parece llenan multitudinariamente. He escuchado cómo ejercen su ministerio. En nada compartido por mi.

LLaman a la gente a vivir desde el milagro. Y le dicen: Tú que has estado tomando medicamentos por tantos años, que has visto médicos y has pasado por todos lados, por la Iglesia católica inclusive, no has podido sanar de tus enfermedades, ven el viernes y toca el manto sagrado.

Además de lo peligroso que es poner en la mente de las personas que todo sufrimiento que experimentan físico, psíquico o emocional tiene su raíz en el "Mal" y que con sólo tocar el manto de los milagros, dejarán pastillas, renovaran su vida, trae aparejado el alejamiento vivo del Espíritu Santo.

El Espíritu Santo es movimiento y no sólo en el hacer, profundamente necesario, sino, mucho más aún en nuestro interior. Mover nuestro interior es tal vez lo más difícil con lo que se encuentra Dios, ya que nuestra voluntad le cierra una y otra vez las puertas.

Falsos profetas vendrán. Palabra del Señor. Y éstos falsos profetas convierten a Cristo y al Espíritu Santo en una caja de milagros. Milagros que refieren a alcanzar todo lo que imagina la persona: bienes materiales, salud, pareja o lo que sea. Sin advertir que en su credulidad, como antes también en la mía, hay un componente de profundo egoísmo y falta de una fe profunda.

Además de que no prueban con testimonios médicos el antes y después de sus supuestos milagros y sólo presentan a las personas diciendo todas exactamente lo mismo, paralizan el accionar del Espíritu Santo porque lo convierten en un mercader. Estos falsos profetas son mercaderes del espíritu, se nutren de la necesidad de las personas, abusan de su buena fe.

La vida ciertamente no es la panacea que deseamos que sea. Pero la pregunta es: ¿por qué no lo es? Nuestro cuerpo por su propia naturaleza está llamado a atravesar enfermedades y aún más crueles cuanto peor es nuestra vida, lo que sumamos a ella o restamos de ella. Lo que hacemos con el medio ambiente que nos rodea y que es el que nos tiene que sostener con sus alimentos, con su agua. 

El sufrimiento de Cristo es un signo para nuestras vidas, quién quiera escapar de su cruz, perderá la vida. Amar a Dios es aceptar que tenemos sufrimientos que transitar. No porque Dios nos los envíe, el nos ama, el no envía ni sufrimientos, ni castigos que cobra en nosotros o en otros. Somos nosotros, los que vivimos de acuerdo a lo que cosechamos. Nosotros. Debemos asumir que el mal que estas nuevas iglesias (mercaderes de lo espiritual) promueven hacia afuera, no existe. Está dentro de cada uno, en cada acción o camino que decidimos tomar o dejar.

Entramos en el Primer Domingo de Cuaresma y el Evangelio nos invita con su lectura a repasar los momentos de la Tentación de Cristo.

Podemos ver como también esas tentaciones están entre nosotros y de las que formamos parte. Este mundo de hoy nos ofrece: Pare de Sufrir, Venga y toque el manto de los milagros y por arte de magia su vida alcanzará todo cuanto usted quiera. Viva su sexualidad sin amor, o con amor y sin responsabilidad total abortará luego al hijo no deseado. Vivamos el amor gay y multipliquemos toda clase de mentiras. Esto nos ofrece el mundo. 

Luego cuando por ayuda del Espíritu Santo obrando en nosotros logramos escapar, surgen los mercaderes del espíritu que dicen el Dios de los Católicos es basura, ven a mi carpa, a mi santuario, no necesitan de los sacramentos, sólo alcanzas tu mismo. Los profetas del hombre que se tiene como imagen y semejanza de su propio ombligo. Alcanza con que te pongas un objetivo de Soy feliz y lo mando para que así sea. Falsos. Una vez más nuestro interior buscando el camino más fácil para recorrer el mundo, pero más largo para conocer a Dios.

Concluyendo terminamos queriendo negociar con Dios: Señor te prometo..... si a cambio me das.... El hombre tentando a Dios para que se manifieste en su poder, pero no en el Poder de su amor inconmensurable y permanente, sino en el pequeño poder con el que pretendemos hacer de Dios un pequeño dios. El dios pequeño que hemos construido dentro.

Que nos dice Cristo:
No sólo de pan vive el hombre. Dios nos está invitando a participar de su mesa, de una mesa que sacia toda hambre y sed, la que sacia y hace abundar vida en nuestro espíritu.

Amarás al Señor, Tu Dios, y sólo a él rendirás culto. Observa bien los falsos profetas que prometiendo la vida aquí, te matan la vida plena que esta garantizada sólo en Dios. En el Dios Verdadero. Observa bien y ve cuán lejos de Dios el mundo con sus engaños te quiere atrapar.

No tentarás al Señor, Tu Dios. Con Dios no se negocia. No es un mercader, ni está puesto a la venta. Tu vida tomará sentido y todo se resignificará en ella cuando al levantarte simplemente pongas tu vida en sus Manos. Aprendiendo a recorrer cada día, como Jesús lo hizo. Si no hacemos espacio en nuestros corazones y en lo cotidiano de nuestros días, mal puedes enderezar el camino en que has transformado tu vida. Porque en él no le dejas cabida a Él. Tientas a Dios cuando lo bajas al vil comercio. Tientas a Dios cuando tu fe no confía y deja en sus manos cada día. Tientas a Dios cuando vuelves tu cara y tu corazón hacia los mercaderes del espíritu confiando más en un pedazo de tela, que en el Cuerpo Vivo de Cristo en la Ostia durante el sacramento de la Comunión. 

Dios nos invita a reflexionar en tiempos tan duros como lo fueron los que su propio Hijo, Nuestro Señor Jesucristo vivió aquí en la tierra. Seremos hoy los mercaderes de ayer, seremos hoy los fariseos de ayer. Seremos hoy los doctores de ayer. O seremos aquél que se subió al árbol porque de tan pequeño que era no podía verlo, pero su fe era tan grande, que le alcanzó con verlo. Seremos el ciego que lloraba ante las puertas de la Sinagoga y que nadie escuchaba, pero Crito sí, y al ver su Fe fue salvado y recuperó su vista. Seremos aquél que dispuesto a dejarlo todo, vendió todo y fue trás él.

Tiempo de reflexión. Tiempo de Gracia. Tiempo de definiciones.

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