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17 mar. 2013

CUARESMA 2013: Cristo y la adúltera

Cristo y la adúltera

Pintura del maestro Pieter Bruegel
Quinto Domingo de Cuaresma y La Palabra de Dios. Cristo y la adúltera. Necesito volver a leer la meditación del Padre Bernardo Godbarsen, Párroco de mi Iglesia: Santos Apóstoles (Pallottina) y compartirla con todos vosotros.

Meditación
La Palabra de hoy
Evangelio de Juan capítulo 8, versículos 1-11
"No hay dudas, a veces en nuestro corazón y en nuestro alrededor, hay un cierto olor a podrido; Egoísmo, soberbia, injusticia, capricho, discriminación, indiferencia, responsabilidad y autocrítica.
Pero podemos erradicar de nuestra vida y de nuestro ambiente ese "mal olor". Para ser personas nuevas hemos de olvidar lo pasado y confiar en la misericordia infinita de Dios. No tiene sentido condenar y condenarse.
Jesús no es partidario de juzgar sino que prefiere perdonar para comenzar una nueva vida. Esa es, precisamente, su actitud frente a la mujer adúltera. Jesús ofreció un perdón completo, integral...porque el perdón es más productivo que la condena, es un acto de salvación.
¿Quién de nosotros está sin pecado? Seamos misericordiosos como nuestro Padre Dios es misericordioso y deja brillar el sol sobre buenos y malos.
¿Pensaste en recibir el sacramento del perdón y liberarte de tus pecados y de la culpa de tu vida pasada? El misericordioso te espera." (padre Bernardo Gobdbarsen) 13 de marzo de 2013.

La he vuelto a leer, y mi corazón la consume como el hambriento a un pedazo de pan.

Y dentro de la primera estrofa una palabra me golpea de entre los malos olores que percibo: autocrítica. Y al instante cuando voy a comenzar a llevar esa palabra, ese concepto a mi razón, me asalta: "No tiene sentido condenar y condenarse". Mi corazón se inquieta tratando de desterrar de mi el sentimiento de culpa y nuevamente escucho resonar dentro de mi pecho esa voz tan conocida de mi párroco Bernardo como si estuviera delante de mi diciendo: "Jesús ofreció un perdón completo, integral... porque el perdón es más productivo que la condena, es un acto de salvación". El sol de Cristo vuelve a salir para mi. Por diferentes circunstancias este es mi primer año en que no participé de la fiesta de Navidad junto a mi comunidad Pallottina y mis Sacerdotes. Y lo he llevado en todo mi ser como un peso indescriptible: sentí durante todo el año, que Jesús no había nacido en mi. Ahora me llega el consuelo de su palabra: "No tiene sentido condenar y condenarse"... "Jesús ofreció un perdón completo e integral...porque el perdón es más productivo que la condena, es un acto de salvación." Y ese sol vuelve a salir para mi pecadora y para los buenos también.

Viví la fe siempre desde la culpa. Y la acrecenté luego de una experiencia que me llevó a atravesar por más de 13 años en una "secta religiosa". Allí terminé de hundir al Dios siempre misericordioso y elevé al Dios Juez, al del que los antiguos israelitas, al Dios castigador, al mismo Dios que muchos de los cristianos llevamos dentro y con el que convivimos.

Cuando por mano de Dios logré salir y abandonar ese lugar que hasta lleva en sí el nombre de la Virgen y hasta tiene un Monasterio con su nombre, una virgen también inventada, como muchas de las supuestas apariciones de hoy día, recién entonces pude conocer al Dios verdadero, al Dios de Jesús, al Padre de Jesús y Dios nuestro. Al misericordioso por medio del crucificado.  Muchos sacerdotes han formado parte de ese despertar en mi, al Dios de la misericordia, al Dios del infinito amor, al Cristo que me ama más allá de mis pecados y que siempre me aguarda con sus brazos abiertos. Sacerdotes que desde sus distintas vivencias de Cristo me han llevado a vivirlo. Me han enseñado ese amor infinito de Dios. Entonces, hoy, Quinto Domingo de Cuaresma, las palabras de meditación que ofrece el padre Bernardo Godbarsen (que es mi confesor y mi padrino) tocan a la puerta de mi corazón como El Cristo que aguarda a que le abra y resucita en mi, la esperanza. La certeza de que su amor es más grande que el tiempo, más fuerte que mi pequeñez y mi abandono, más pleno que todos mis pecados y siento retumbar dentro mío: "... el  Padre Dios es misericordios y deja brillar el sol sobre buenos y malos.

Y hacia allí voy, hacia su corazón, y sentir de nuevo dentro mío que el sol volvió a brillar.


Imagen de Jesús repartiendo los panes
en mi Parroquia "Santos Apóstoles"
Montevideo-Uruguay
San Vicente Pallotti



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