GEO TOLBAR MIS VISITANTES DE HOY

10 mar. 2013

El Profeta Jeremías y mi rebeldía.

San Jeremías Profeta
Pintura de Miguel Angel 

Preguntándome acerca de como tenía que actuar frente a los acontecimientos del mundo; frente al dolor y la crueldad que humanos, animales y la propia naturaleza viven por seres que siendo humanos han dejado su capacidad de ser, su esencia, la que los vuelve humanos y los torna sensibles ante lo que los rodea, le pregunté a Dios: mi sentir y forma de actuar son correctas para ti: mi dolor, mi enojo, mi indignación, mi impotencia, mi frustración y hasta el mismo deseo de que seres así desaparezcan.

Y transitando el desierto de la Cuaresma, mi necesidad se volvió crucial. ¿Cómo tener esos sentimientos y no poder superarlos transformándolos en amor y perdón?

¿Y si mi vocación de servicio la estaba cumpliendo a través de las herramientas y forma que había elegido: Internet, Twitter, desde donde no sólo me expresaba, sino, que podía actuar? 

Decidí entonces entablar un diálogo con Dios y con su Espíritu Santo abrí la biblia y mis ojos cayeron en el Prólogo del Libro del Profeta Jeremías y luego en el Libro de Judit también en su prólogo. Obvio no era casualidad. No abrí en alguno de los versículos de ambos libros, sino, en el prólogo de ambos y dentro de ellos en lo que a continuación escribo literalmente de mi biblia católica versión Latinoamericana.

Libro de Jeremías (Prólogo)
"Es difícil hablar de Jeremías sin oponerle a Isaías. Quizás sea un error centrar todo en la diferencia de reacciones de ambos ante la llamada de Dios, o sea, el entusiasmo de Isaías (Is.6,8) frente al temor de Jeremías (Jer 1,6). Puede que se trate solamente de una diferencia de temperamentos."

Ya en este punto mi identificación era total con Jeremías, yo ayer, estos días, estos últimos meses, hoy no sentía ningún entusiasmo y sí un profundo temor. Tal vez mi temperamento me lleva hacia ese sentir.

Continué y leí: " Isaías es la profecía, mientras que Jeremías es el profeta. Ambas caras del profetismo son complementarias e igualmente necesarias para reorientar la historia. Isaías representa el mensaje al que se habrá de recurrir siempre para reafirmar la fe. Jeremías es el ejemplo siempre presente del sufrimiento de un ser humano en cuya vida ha irrumpido Dios.

No cabe, pues, una visión sentimental de un joven Jeremías, pacífico y sin defensa que sufre en silencio la maldad de sus perseguidores. Hay en el profeta atisbos de violencia (J 11, 20-23).

En su primer anuncio dice que Dios le ha dado autoridad para arrancar y derribar, edificar y plantar, precisando que la misión que se le ha encomendado abarcaba no solamente a su pequeño país, sino a "las naciones".

Podría extrañarnos la magnitud de una tal tarea asignada a un hombre sin títulos; sin embargo, es aquí donde aparece el dedo de Dios. Con la ruina del reino de Judá, seguida del Exilio, hasta llegar a los tiempos del Evangelio, Dios irá revelando su manera de salvar al mundo, su fuerza que se manifiesta en la debilidad, y la victoria del Amor. Todo esto supone siempre un sufrimiento aceptado." (Fin de hasta donde cayó mi vista en el Prólogo del Profeta Jeremías)

Al finalizar mi alma encontró la Paz que sólo La Palabra y el Amor de Dios pueden brindar.

Yo obtuve mi respuesta. Ustedes saquen sus propias conclusiones. 

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