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19 mar. 2013

Francisco: El papa de la Luz

Los zapatos del PAPA 

Francisco: El papa de la luz

La iglesia moría en una dolorosa agonía. Enferma por falta de luz, de la Luz de Cristo. Me refiero a la institución Iglesia y a muchos de sus integrantes: clero y fieles. Agonizaba lentamente y nada parecía detener ese proceso. Corrupción, pederastia, omnipotencia, idolatría, y tantos males que nos agobian a la institución y al hombre. La iglesia se moría. 

En medio de la Cuaresma, en este año 2013, la máxima autoridad al frente de ella, el que debía guiar a la iglesia hasta su muerte como es costumbre salvo en contadas ocasiones, lanza al mundo su renuncia. El Papa Benedicto XVI, anuncia: RENUNCIO.

Muchos tomaron esa renuncia como una falta casi que lo pone ante la excomunión.                          ¿Cómo un Papa renuncia? y ¿Cómo se atreve a renunciar diciendo que lo hace porque le fallan las fuerzas físicas y las espirituales?  ¿Osaba decir al mundo y al mundo católico que renunciaba por falta de fuerza espiritual? ¿Cómo, la fuerza espiritual no la otorga el Espíritu Santo? ¿Entonces, cómo abandonaba diciendo que por falta de fuerzas espirituales, renunciaba? Pobres de aquellos que así lo sienten y lo acusan. Nada han entendido en su corazón y su razón.

Benedicto XVI  nos lleva a vivir una cuaresma que nos retrotrae a la vivencia del surgimiento de la iglesia. Al momento en que Juan el Bautista, anunciaba en el desierto que la humanidad debía convertirse, salir de sus miserias, dejar atrás sus aberraciones, sus mentiras, sus pecados y convertirse. Convertirse porque ya se acercaba Dios a los hombres, aquél, a quién él no llegaba ni siquiera a sus sandalias.

Benedicto XVI en su renuncia advierte una iglesia que muere si no se abre a la Luz de Cristo, si no vuelve a convertirse. Si no se hace niña, virgen. Denuncia con su actitud a sus 86 años que sus fuerzas físicas, su salud y la fortaleza espiritual menguadas pero lleno de Espíritu Santo no son ya suficientes para que esa iglesia que muere vuelva a vivir la fe.

Y su inmenso amor a Cristo y a la iglesia, a los fieles y al mundo entero, con su renuncia le permiten al Espíritu Santo, hacer renacer en ella: la fe. Experimentar y vivir a Cristo, transmitir su infinito amor y misericordia.

El rayo que cae sobre  La Basílica de San Pedro el día de la 
Renuncia del Papa Benedicto XVI
¿Anunció de que la palabra de Dios se había pronunciado en labios de Benedicto XVI?

Humo negro sale de la Chimenea en la Capilla Sixtina y unos segundos después El Humo Blanco que anunció al mundo:
HABEMUS PAPAM

Y una Gaviota que se había instalado durante la primera votación de ese mismo día sobre la misma Chimenea. Inmóvil durante buen rato, reaparece y sobrevuela cuando el Humo Blanco anuncia que DIOS regalaba al mundo a su Servidor en el Papa Nuevo, Francisco.

Cómo señales del Espíritu Santo, la oscuridad del humo negro que sale previo al blanco y que lleva a confusión anuncia que Dios siempre vence y que el Espíritu Santo siempre que haya un corazón abierto a su amor trae La Luz de Dios.

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